El Ciclo de cine foro sobre los ochenta se realizará el 1 , 2 y 3 de octubre.
El 1 y el 2 tendrá lugar en el Cine Universitario y el 3 culminará en la Facultad de Ciencias Sociales con la conferencia ¿Una estética o rasgos de época. Los ochenta como idea visual?, a cargo de la investigadora argentina Paola Margulis (Conicet, UBA). Será moderada por Julieta Keldjian (UCU) y los integrantes del GEO. Actividad abierta y sin inscripción.
Programa
1 de octubre, 18.00 horas – Cine Universitario PROYECCIONES Gris (1986, 13:50’. Dir.: Esteban Schroeder, Grupo Babinka) y Amarillo (2021, 72’. Dir.: Eduardo Lamas) FORO: Carolina Besuievsky, Carolina Guerra, Eduardo Lamas, Gabriel Richieri e integrantes del GEO.
2 de octubre, 18.00 horas – Cine Universitario PROYECCIONES Rompiendo el silencio (1987, 12’, Dir.: Kristina Konrad y Brenda Falcon) y Por centésima vez (1990, 70’, Dir.: Kristina Konrad y Graciela Salsamendi.). FORO: Estela Peri, Noelia Torres e integrantes del GEO.
3 de octubre, 18.00 horas – Facultad de Ciencias Sociales CONFERENCIA Y DEBATE “¿Una estética o rasgos de época? Los ochenta como idea visual” Paola Margulis (CONICET, Universidad de Buenos Aires). Modera: Julieta Keldjian (UCU).
El GEO es un grupo de investigación interdisciplinario integrado por Mariana Amieva (GEstA), Mariel Balás (AGU), Florencia Dansilio (FHCE), Leandro Delgado (UCU), Gabriela González Vaillant (FCS), Pablo Messina (FCEA), Ana Clara Romero (FIC), Diego Sempol (FCS), Cecilia Seré (ISEF). Su objetivo es aportar al estudio y el análisis del proceso de redemocratización en nuestro país a través de la sistematización de documentos y de la producción de pensamiento crítico sobre procesos políticos, económicos y culturales durante los “largos ochenta”.
Miércoles 1 de octubre de 2025, 11.00 horas en salón Ibáñez de Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Se tratará de aportar algunas nociones sobre la narrativa reciente española, con un breve repaso por algunos nombres de autores y autoras relevantes. Dirigido a estudiantes y docentes.
*Javier Serena (Pamplona, 1982) es director de la revista Cuadernos Hispanoamericanos en la Dirección de Relaciones Culturales y Científicas de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Es autor de las novelas Atila. Un escritor indescifrable (2014), Últimas palabras en la Tierra (2017) y Apuntes para una despedida (2025). Ha sido becario de la Fundación Antonio Gala, de la Fundación Valparaíso, de la Fundación Axóuxere y de la residencia Les Récollets.
Organiza: Literatura Española, Departamento de Letras Modernas).
Udelar abre las inscripciones online para el Sistema Suplementario de Cuota Mutual 2026
El Servicio Central de Inclusión y Bienestar, ha dado inicio a la convocatoria para el Sistema Suplementario de Cuota Mutual (SSCM) para el año 2026. A partir de esta edición, las solicitudes se realizarán exclusivamente a través del módulo de autogestión de personal (MAP), modernizando el proceso y evitando la necesidad de trámites presenciales.
El trámite, ahora 100% web, estará disponible hasta el 10 de octubre de 2025 y está dirigido a los familiares de funcionarios que no cuenten con otra cobertura de salud.
¿Quiénes pueden postularse?
El beneficio está destinado a los integrantes del núcleo familiar del funcionariado Técnico, Administrativo y de Servicio (T/A/S) y docente de la Udelar. Para ser elegibles, los funcionarios solicitantes deben tener una dedicación horaria igual o superior a 20 horas semanales y su salario universitario debe ser su principal fuente de ingresos.
Es importante destacar que el sistema está diseñado para aquellos familiares que no estén cubiertos por el Sistema Nacional Integrado de Salud ni por otro régimen de cobertura médica. Quienes resulten amparados podrán acceder a hasta dos cuotas mutuales para el año 2026.
Se recuerda a los funcionarios que ya gozaron de este beneficio en 2025, que deben volver a postularse si desean mantenerlo el próximo año.
Guía para el proceso de solicitud online
El Servicio de Bienestar ha elaborado una guía paso a paso para facilitar el proceso, que consta de cinco etapas:
Acceder a MAP: Ingresar al Módulo de Autogestión de Personal con su usuario. En caso de no tenerlo, puede solicitarlo en la oficina de personal de su Servicio.
Ir a “Cuota Mutual”: Dentro de la plataforma, dirigirse a la sección “Declaraciones Juradas” y luego a “Solicitudes”.
Completar la declaración jurada: Revisar y completar los datos. Se recomienda revisar la información antes de enviar, ya que no se pueden realizar modificaciones posteriores. En caso de requerir comprobantes (por enfermedades graves o crónicas), deben adjuntarse antes de finalizar.
Pagar el timbre profesional: Abonar el timbre profesional en línea a través de la pasarela de pagos (valor $260).
Enviar la declaración jurada: Finalizar el proceso enviando la declaración jurada. Si se comete un error, se deberá contactar con Bienestar para iniciar una nueva solicitud, lo que implicará el pago de un nuevo timbre.
Las solicitudes estarán abiertas desde el 15 de setiembre hasta el 10 de octubre de 2025. Se recomienda a los interesados realizar el trámite con la debida anticipación para evitar inconvenientes de última hora.
Los estudiantes de varias licenciaturas han conocido la figura de Luce Fabbri y han planificado una muestra para la difusión de su figura, su pensamiento, militancia y obra literaria.
Se inaugurará el miércoles 1 de octubre a las 18.00 horas, en el salón Luce Fabbri de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Participarán Margareth Rago, Andrea y Olga Cressatti.
La Muestra «Luz de libertad. Recordando a Luce Fabbri» permanecerá instalada desde el 23 de septiembre hasta el 3 de octubre en el segundo piso de FHCE.
Los estudios editoriales (EE), área de conocimiento distinguida progresivamente de la literatura, la lingüística y la producción técnica, describen un espacio interdisciplinario que estudia la mediación textual. Dirigen la mirada hacia los textos escritos y se preguntan: ¿qué hace que un mensaje escrito pueda llegar eficaz y eficientemente desde sus emisores originarios a sus lectores?
El Área de Estudios Editoriales (AEE) explora las transformaciones, interpretaciones, restituciones y apropiaciones que intervienen sobre los textos, es decir, las mediaciones textuales y sus agentes. Por lo tanto, desarrolla las tres funciones universitarias en lo tocante a la edición y sus márgenes. Propone enseñanza en la teoría y la práctica de los procesos editoriales y de lectura; investiga la historia y la evolución de los soportes textuales, sus procesos de producción, distribución y recepción y cómo estos intervienen en el mensaje, y propone actividades en el medio junto con agentes locales vinculados con lo editorial. Toma en cuenta la lingüística, las letras y las ciencias de la comunicación, y recibe a su vez los aportes de disciplinas como el diseño editorial, la gestión de proyectos, el derecho y el marketing editorial.
El libro, en su complejidad, puede considerarse un representante modélico de este proceso. Por lo general, el público conocerá el autor, la editorial y la imprenta. Pero un especialista en EE sabe que «los autores no escriben libros. Los libros no se escriben. Son manufacturados por escribientes y otros artesanos»,1 toda una serie de equipos está implicada en su construcción material y simbólica: los trabajadores en una editorial, los de artes gráficas, los libreros, los agentes literarios, entre otros.
La mediación textual a lo largo de los siglos
Nuestro acceso al conocimiento es eminentemente histórico y colectivo. Si bien construimos nuestro saber desde la experiencia individual, la base del desarrollo humano nos llega a través de discursos interiorizados y reconvertidos.2
La relación entre las humanidades y la preocupación por la fijación de los mensajes se remonta a épocas de la tradición oral, cuando para trasladar y preservar el conocimiento en el espacio y en el tiempo se debía aprender con exactitud la palabra de cada obra.
Ya en la Antigüedad clásica3pueden hallarse raíces de los procesos de mediación textual. Una vez que aparece la escritura, la búsqueda por proteger el saber cuidando cada palabra de un texto es asumida por los copistas; y, con el tiempo, una figura correctora (diorthotes) se puede rastrear en la cultura manuscrita cristiana hacia el año 300.4 En el siglo XV, cuando las studia humanitatis dirigían el foco de la instrucción hacia la historia, la ética, la poesía, la filología, la retórica y la gramática,5 junto con ellas y el desarrollo de la imprenta surgen los primeros correctores o castigadores,6 que desarrollaban diversas tareas, desde asegurarse que las copias no se desviaran del original hasta construir paratextos y verificar traducciones, componer formas tipográficas o incluso preparar ediciones.7
Al ir más allá de la verificación de la correspondencia tipográfica con un original, comienza a institucionalizarse una tarea de exégesis y praxis que se mueve entre la prescripción normativa y la pragmática comunicacional. Esta tensión pasa a ser el hábitat de la nueva figura, aún vaporosa: el corrector. Durante el Renacimiento comienza a delinearse el inicio de una disciplina en la encrucijada de lo literario, lo lingüístico y lo técnico. A su vez, en esta atención a lo contextual, con el objetivo último de que el acto comunicativo logre la mayor eficacia y eficiencia posible, se gesta el embrión del método idiográfico ante lo editorial.8
El foco en lo individual y lo singular, en lugar de en leyes generales, constituirá la lógica de la paleografía, la crítica textual, la bibliografía y bibliología de los siglos XVIII y XIX,9 que heredarán a los EE anglosajones de la segunda mitad del siglo XX, enfocados en la industria, la necesidad de justificar decisiones editoriales mediante evidencia documental, la importancia de la historia de la transmisión textual y la comprensión de que toda edición es una interpretación.
Finalmente, entre 1980 y los dos mil, los EE se constituyen como un campo que cruza la historia del libro, la sociología de la literatura, los estudios culturales y la economía creativa.10 Este enfoque reconoce la edición como una práctica cultural compleja que requiere análisis desde múltiples perspectivas. Al decir de Darnton,11 el libro se resiste a ser confinado a una sola disciplina, la historia de los libros es siempre internacional y el método debe siempre ser interdisciplinario.
Los correctores orientales
Desde 1823, al menos, se ofrecían servicios de corrección en las imprentas locales,12 pero hasta fines del siglo XX se consideró una tarea anexa o un trabajo formativo; la gran mayoría de quienes corregían lo hacían como complemento de su principal ocupación de tipógrafo, periodista, maestro, escritor.13 Los correctores especializados de los que tenemos noticia en Uruguay surgieron entre 1970 y 1990,14 después de que las componedoras y la fotocomposición eliminaran definitivamente la corrección ortotipográfica de las imprentas.15 Pero incluso luego de esto había poca o nula comunicación entre los correctores.
Esto cambió alrededor de 2004, cuando un grupo de correctoras, formadas empíricamente, se reunió, estableció vínculos con expertos extranjeros ―como José Martínez de Sousa y Silvia Senz Bueno― e hizo el esfuerzo de contactar con aún más colegas del medio local.16 Sus principales intereses eran obtener: 1) herramientas bibliográficas adecuadas para su práctica, 2) formación específica en corrección y 3) certificación de nivel universitario para que la profesión, que tenía una función productiva especializada y un cuerpo de conocimiento académico y técnico, contara con un respaldo formal. En 2006 esto confluyó con un proyecto de la Universidad de la República que buscaba el desarrollo de carreras cortas,17 y llevó a la creación de la Tecnicatura Universitaria en Corrección de Estilo (TUCE) en 2008.
El primer plan de estudios fue creado por las cátedras de Letras y Lingüística, sin la participación de correctores. La reforma del plan de 2014 redistribuyó las cargas curriculares e incorporó asignaturas específicas, lo que elevó la carga técnica del 34 % al 47 %. A su vez, algunos graduados de las primeras cohortes pasaron a formar parte del cuerpo docente, ya con cierta formación específica y conociendo las debilidades y fortalezas de la carrera.18
Desde 2018 han comenzado a surgir convocatorias para correctores en el ámbito público. También comenzó a observarse cada vez más la presencia explícita de los nombres de los correctores de estilo en la página de créditos de algunos libros, junto al del autor y al del encargado de diseño editorial.19 Esto es un reconocimiento a la labor de mediación textual, así como la firma del corrector es un compromiso con la calidad de la publicación.
En mayo de 2023 es aprobada la solicitud del plantel docente de la TUCE para la creación del AEE. Al mismo tiempo se lleva a cabo un proceso de consolidación de los cargos: eran en su mayoría contratos a término, y pasan a ser efectivos e interinos. Esto agrega la extensión y la investigación a las responsabilidades del cuerpo docente y amplía las posibilidades de construcción institucional más allá de un estudio técnico crítico, con lo que el AEE halla necesario examinar su lugar en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE).
Las fisuras del conocer
Con respecto al acceso al conocimiento, la tecnología de la escritura se caracteriza por producir un vehículo óptimo para su transmisión en un contexto alfabetizado. A diferencia del lenguaje oral, la producción de textos escritos dilata en el tiempo el acto comunicacional, el mensaje es más planificado, más duradero, su estructura más resistente a la corrupción, puede tener una infinidad de destinatarios y ser decodificado al ritmo de cada lector.
Si atendemos a lo que sucede hoy ―digamos, desde hace una década, desde la introducción del sintagma fake news al discurso político y académico―, observamos dificultades epistemológicas concretas que se entrelazan con los avances tecnológicos, cada vez más veloces, que intermedian nuestra vida cotidiana: la caída del valor de la verdad en el discurso público, el debilitamiento de la confianza en las fuentes, la rapidísima producción de información tanto audiovisual como escrita, la creciente disponibilidad de un océano de discursos que compiten activamente por la atención, y las dificultades que esto conlleva para navegar el mundo contemporáneo.
Esto reclama herramientas interpretativas agudas, con una clara conciencia de los contextos de enunciación y de recepción. El AEE se ubica en la intersección del método crítico, las humanidades y las ciencias de la comunicación. De estos cruces, junto con aportes de otras disciplinas y la técnica específica de las labores editoriales, podrán surgir dichas herramientas.
El corrector, el editor, el asesor lingüístico, cada uno en su especificidad, tratan de entender y configurar el contexto original de enunciación de un mensaje. Analizan los propósitos comunicativos de los escritos con los que trabajan y la lógica interna del texto. Y procuran ayudar al emisor a que su mensaje llegue a destino con la menor pérdida de información posible, y acorde a las virtudes de la retórica.
De preguntas abiertas y construcción institucional
Un desafío fundamental para los EE es el cierre del paréntesis de Gutenberg.20 Si es acertada la interpretación de que con la imprenta se abrió un paréntesis en el formato y el flujo de la información y que este paréntesis comenzó a cerrarse con la aparición de internet, ¿qué consecuencias tiene para los EE la reduplicación de lectores y de producción, lo publicado pero editable, el anonimato rampante y la pérdida de figuras autorales, el que muchos textos no se conciban sino como alimento de textos futuros?
Esto último se asocia directamente con el ascenso y la difusión de los modelos generativos de lenguaje (LLM, por su sigla en inglés), que han revolucionado el mundo y también afectan el campo editorial. Caben muchos cuestionamientos, entre ellos: ¿qué se pierde cuando se deja de lado la práctica de la escritura?, ¿se puede considerar esta una nueva práctica de escritura?, ¿qué sesgos introducen los LLM donde intervienen?, ¿qué implicancias éticas tiene su uso, alimentado de obras pirateadas?, ¿estamos dispuestos a obtener nuestro conocimiento de textos que no han sido mediados por un ser humano?, ¿qué sucede cuando la mayor parte de los textos ha sido creada por estas máquinas recombinatorias?
Por otra parte, hay desafíos más concretos que el AEE debe enfrentar en el presente: el lenguaje claro (LC), la formación de los estudiantes de ingreso y el vínculo con instituciones regionales.
Hacen falta propuestas específicas en formación, investigación y, especialmente, extensión en relación con el LC; este y las estrategias de accesibilidad y diseño universal, que buscan fortalecer el ejercicio de la ciudadanía, son áreas de suma importancia que aún debemos explorar.
Por otra parte, la formación en lectoescritura con la que llegan los estudiantes, dicho por ellos mismos, presenta grandes carencias. La formación ofrecida requiere un dominio avanzado de esta competencia, pero hay un problema más profundo: muchos ingresan a la universidad con el objetivo de aprender a escribir mejor, buscan un complemento de formación básica. Esto lleva a frustraciones en el estudiantado y a cuestionamientos en el equipo docente acerca de cuál es su lugar ante quienes acceden a un nivel terciario sin las herramientas necesarias para desempeñarse en él.
El plantel que conforma el AEE estuvo durante 15 años dedicado a la función de enseñanza. Por lo tanto, el desarrollo de la extensión y la investigación representa un desafío ―en el que se está trabajando con ahínco― y el vínculo con otras instituciones relacionadas con la actividad editorial es incipiente. En 2025 se coorganizaron las Primeras Jornadas Regionales de Corrección junto con la Asociación Uruguaya de Correctores de Estilo y se están estableciendo convenios con instituciones argentinas, pero el relacionamiento con otros agentes locales y regionales sigue pendiente.
A futuro será esencial que el AEE sostenga la línea iniciada de organizar actividades regionales académicas y de difusión; deberá fomentar investigaciones que contribuyan a la expansión de conocimiento sobre el mundo editorial, su vínculo con la lingüística y con los consumos culturales, a lo que se apunta con un programa de fortalecimiento de la investigación de calidad. Se deberá reforzar el sistema de grupos de trabajo (GT), mantenerlo en el tiempo e integrar al estudiantado ―a partir de la oferta de espacios de formación integral y de los GT para las jornadas por los ochenta años de la FHCE―.
Asimismo, desde 2024 se avanza en la reformulación de la oferta educativa de grado y posgrado que implica revisar el plan de estudios de la TUCE, proyectar una licenciatura en Edición y ampliar la oferta de cursos de educación permanente. Será necesario atender, con flexibilidad y precisión, las especializaciones que comienzan a consolidarse en el campo: correctores y editores que operan según el tipo textual, el formato de publicación o el tipo de intervención requerida.
Todo lo anterior deberá tener un desarrollo racional, sustentado en un sistema de evaluación y diagnóstico de las unidades curriculares, así como de los proyectos de investigación, aspecto indispensable para poder brindar una oferta académica de calidad.
1 Stoddard, R. (2002). A library-keeper’s business. Oak Knoll Press; cita en página 33. 2 Bajtín, M. (1999). Estética de la creación verbal. Siglo XXI. 3 Gómez Belart, N. (2018). Una lectura diacrónica sobre los modos de corregir. En IV Congreso Internacional de Correctores de Textos en Español. La palabra en la era digital (pp. 145-181). Asociación de Correctores de Textos del Perú. 4 Grafton, A. (2014). La cultura de la corrección de textos en el Renacimiento europeo. Ampersand. 5 Encyclopaedia Britannica. (s.f.). Humanities. Recuperado el 17 de mayo de 2025, de https://www.britannica.com/topic/humanities 6 Grafton, op cit. 7 Ídem. 8 Falkenburg, B. (2022). The two cultures, old and new debates on philosophy and the sciences. En G. Heinzmann y B. Loewe (Eds.), Comptes Rendus de l’Academie Internationale de Philosophie des Sciences: Tome I. Science’s Voice of Reflection (pp. 41-57). College Publications. 9 Blecua, A. (1983). Manual de crítica textual. Castalia. Capaccioni, A. (2006). Mapas y memorias. Apostillas a una historia de la bibliografía. Documentación de las Ciencias de la Información, (29), 9-24. Sáez Sánchez, C. y Castillo González, A. (1999). Paleografía e historia de la cultura escrita. Del signo a lo escrito. En Á. Riesco Terrero (Ed.), Introducción a la paleografía y la diplomática general (pp. 21-31). Síntesis. 10 Saferstein, E. (2013). Entre los estudios sobre el libro y la edición. El «giro material» en la historia intelectual y la sociología. Información, Cultura y Sociedad, (29), 139-166. 11 Darnton, R. (1990). The kiss of Lamourette: reflections in cultural history. Faber and Faber. 12 Rocca, P. (2021). Historias tempranas del libro. Impresores, textos, libreros en el territorio oriental del Uruguay, 1807-1851. Linardi y Risso. 13 Guedes Marrero, L., Luna Sellés, C., Torres Torres, A. y Gutiérrez Yanotti, N. (2022). Una aproximación a la historia de la edición en Uruguay. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. https://www.cervantesvirtual.com/obra/una-aproximacion-a-la-historia-de-la-edicion-en-uruguay-1138913/ 14 Chargoñia, M. del P. (2018). La Tecnicatura Universitaria en Corrección de Estilo en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad de la República. En IV Congreso Internacional de Correctores de Textos en Español. La palabra en la era digital (pp. 89-104). Asociación de Correctores de Textos del Perú. 15 Fuentes, R. (2020). Del plomo al píxel. Una historia del diseño gráfico uruguayo. La Nao. Jauneau, R. (1979). Petites imprimeries et techniques modernes. Unesco. 16 Chargoñia, op. cit. 17 Universidad de la República. (2005). Plan estratégico de desarrollo de la Universidad de la República 2005-2009. https://web.archive.org/web/20240507150945/https://udelar.edu.uy/portal/wp-content/uploads/sites/48/2021/11/Plan-Estrategico-desarrollo-2005-2009.pdf 18 Correa Buroni, F. (2024). La profesionalización de la revisión editorial en la Universidad de la República: a 15 años de la Tecnicatura Universitaria en Corrección de Estilo, experiencias y proyecciones. En Anais do I Encontro Internacional da Rede Latino-americana de Cultura Gráfica e III Rastros Leitores: Seminário Internacional da Edição e do Livro (pp. 215-222). Red Latinoamericana de Cultura Gráfica; Centro de Investigaciones en Arte y Patrimonio; Escola de Design, Universidade do Estado de Minas Gerais; Centro Federal de Educación Tecnológica de Minas Gerais; Programa de Pós-Graduação em Estudos de Linguagens. 19 Ídem. 20 Jarvis, J. (2023). The Gutenberg parenthesis. The age of print and its lessons for the age of the internet. Bloomsbury.
En el laboratorio de microscopía de la Subunidad Departamento de Arqueología de FHCE se iniciaron dos nuevas líneas de investigación. Una relacionada con el manejo/domesticación de especies vegetales por parte de los grupos indígenas, y otra sobre cambio climático y evolución paleoambiental durante la prehistoria, ambas a partir del estudio de polen y fitolitos.
Estas líneas de investigación se materializan a partir de la adquisición de un microscopio Nikon de última generación obtenido a partir del Llamado a Fortalecimiento de equipos de la Comisión Sectorial de Investigación Científica.
El sábado 20 de setiembre, de 11.30 a 17.30 horas, se desarrollará el seminario presencial «Caminos comunes y desafíos para la investigación afroindígena en la región de frontera» en el Centro Universitario Regional del Este (CURE), sede Rocha.
En el marco del curso de Educación Permanente «Historia, arqueología y memorias afroindígenas», se compartirá un espacio de encuentro e intercambio sobre los diferentes ejes abordados a lo largo del curso. Este curso surgió como una propuesta del equipo del Proyecto para el Fortalecimiento de Trayectorias Integrales (CSEAM, Udelar): «Memorias, Territorio y Resistencia: activaciones colectivas para la construcción de la historia afro e indígena de Lascano e India Muerta, Rocha» del Laboratorio de Arqueología del Paisaje y Patrimonio del Uruguay (LAPPU).
Fue impulsado desde la Unidad de Educación Permanente del CURE y cuenta con el apoyo y participación docente de varios investigadores de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
La revista Enclat convoca a la presentación de artículos para su Vol. 10, N.º 1 (2026) Dossier La recepción del arte y las culturas masivas desde la investigación empírica.
Prórroga para el envío de artículos: hasta el 15 de febrero de 2026
La pregunta por la recepción de las formas del arte y las culturas masivas ha ganado cada vez más lugar en las agendas de investigación latinoamericanas. Se ha abordado una constelación de problemas vinculados con este campo, como poner en discusión los modos de nombrar a los sujetos que se relacionan con las producciones culturales -en tanto audiencia, público, consumidores/as o usuarios/as-, explorar la relación entre los distintos procesos de socialización -que conforman las trayectorias individuales y colectivas- y las prácticas de recepción hasta debatir la relación entre dominación/resistencia. En un contexto de transformación cultural y mediática se vuelve ineludible la exploración de nuevas preguntas que repongan tanto las dimensiones de poder y hegemonía como los agenciamientos múltiples, sociabilidades y afectividades que se ponen en juego en las prácticas de recepción. Invitamos, en este marco, a enviar trabajos que piensen las formas contemporáneas de la recepción desde investigaciones de carácter empírico en torno a literatura, artes plásticas, cine, danza, música, teatro, medios de comunicación y plataformas digitales.
Coordinan:
Dra. Giuliana Pates, Escuela Interdisciplinaria de Altos Estudios Sociales de la Universidad de San Martín. Dra. Deborah Duarte, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad de la República.
Cronograma de la convocatoria
Prórroga para el envío de artículos: hasta el 15 de febrero de 2026.
Recepción durante todo el año de artículos de temática libre y reseñas.
Encuentros Latinoamericanos recibe en todo momento artículos de temática libre y vinculados a las Secciones Estudios de Género; Pensamiento, Sociedad y Democracia; Estudios Agrarios; Estudios de la Cultura; Sección Inmigración, Estados, Empresas, Ciencia y Tecnología. También reseñas bibliográficas de libros publicados en los últimos dos años, siempre que cumplan con las normas editoriales establecidas por la revista.
Para realizar los envíos debe ser usuario o registrarse previamente, o enviar al correo electrónico revista.enclat@gmail.com