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Rossana Campodónico: trayectoria y aportes a los estudios turísticos



Nacida en Montevideo en 1960, la investigadora, docente, esposa y madre de tres hijos Rossana Campodónico se identifica plenamente con su ciudad natal y ha declarado sentirse «una montevideana total». Su llegada al mundo coincidió con una década compleja, marcada por transformaciones sociales y políticas profundas. Desde su infancia hasta la adultez, ha vivido en la capital y ha transitado barrios como La Unión, donde nació, y Barrio Sur, donde reside actualmente. Su residencia en Montevideo le ha permitido vivenciar también la transformación urbana y social de la ciudad.

En sus recuerdos de infancia, destaca la vida de barrio, con niños jugando en la calle con libertad y autonomía, sin la supervisión constante de los adultos. La memoria de esos espacios, así como el paso posterior al Barrio Sur, le han permitido observar los cambios urbanos que han acompañado su trayectoria de vida. La Unión, aunque hoy no mantiene vínculos significativos con ella, permanece como parte de su historia personal y emocional. Su etapa escolar se caracterizó por un espíritu inquieto y crítico: era una alumna cumplidora, rebelde, con interés por cuestionar lo establecido y aprender de manera autónoma.

La dictadura en Uruguay constituye un elemento central en la experiencia formativa de su generación. Cuando se instauró el régimen autoritario, cursaba el segundo año de liceo. Antes de ello, ya había experimentado situaciones de conflictividad social derivadas de la inflación, la escasez de alimentos y el aumento de la pobreza, fenómenos que también configuraron formas de violencia y desigualdad social. Entre episodios que marcaron su infancia, recuerda el entierro de Líber Arce como su primera gran experiencia de participación en la vida política y social del país. Estos eventos moldearon su sensibilidad histórica y social, y orientaron su decisión de estudiar historia, disciplina que le permitiría comprender los procesos que configuran la sociedad y la interacción entre acontecimientos históricos y la vida cotidiana.

Formación académica y universitaria

Su trayectoria universitaria se desarrolló en la Facultad de Humanidades y Ciencias (FHC), en un contexto atravesado por la represión y las restricciones de la dictadura. La exigencia de dejar la cédula de identidad al ingresar, las prohibiciones de acceso por apariencia y la escasez de docentes —muchos de ellos exiliados o encarcelados— marcaron la experiencia educativa. No obstante, el espíritu crítico de los estudiantes se mantenía vivo, con reuniones en casas, debates, lecturas compartidas y un compromiso con la información y el conocimiento que trascendía las restricciones formales. Su generación transitó la adolescencia y juventud bajo un régimen autoritario y alcanzó la adultez con la restauración democrática, en 1985, momento en el cual la investigadora tenía 25 años.

El interés por comprender la realidad se articulaba en la rutina cotidiana de los hogares: leer el diario, escuchar la radio y mirar la televisión eran prácticas esenciales para mantenerse informado y entender los cambios sociales y políticos. Esto consolidó su amor por la lectura, el análisis crítico y el debate, aprendizajes que han acompañado toda su vida académica. Ingresó en la FHC a la Licenciatura en Ciencias Históricas opción Investigación, en 1978, con apenas 17 años y, desde entonces, no ha cesado su vinculación con la institución, en la que ha desempeñado roles de egresada militante, gestión universitaria y docencia.

En 1999, cursó una especialización en la Universidad Veracruzana, en México, y obtuvo el Diploma Internacional en Administración de Organizaciones Educativas; luego, en 2005, cursó una especialización en Administración de la Educación Superior del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, del que obtuvo el título en 2006. Posteriormente, y con una trayectoria académica ya destacada, en 2014 cursó la Maestría en Desarrollo y Gestión del Turismo de la Universidad Nacional de Quilmes, en Argentina.

Obtuvo su título de posgrado en 2017, formación que, más allá de constituir un requisito académico, le permitió consolidar su trayectoria en el área del turismo —donde ha actuado como docente, investigadora y gestora— e incorporar elementos que enriquecieron tanto su desarrollo personal como académico.

Contribución a la creación de la unidad académica y planes de estudio

El primer acercamiento formal de la investigadora al turismo se produjo desde la gestión académica, como asistente del decano, antes de la existencia de un instituto específico, en el marco de la creación de los primeros cursos de Turismo en la facultad, que comenzarían en 1997. Entonces, los estudios de turismo dependían directamente del Decanato y del Consejo de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE), y su labor incluía la planificación de semestres, la gestión de contratos de docentes y la coordinación de cursos. La ausencia de un plantel docente estable, la carencia de bibliografía nacional especializada y su curiosidad la impulsaron a adquirir textos en Argentina, España y otros países, y a desarrollar una autonomía investigativa y un conocimiento profundo del área sin acceso a internet ni recursos digitales como hoy en día.

El plan 96 constituyó el primer plan formal de estudios en el área, diseñado como Tecnicatura Universitaria en Turismo. La descentralización y el carácter itinerante de la formación —implementada en Fray Bentos, Colonia y Maldonado— demandó la contratación de docentes provenientes de otras disciplinas, y la investigadora integró la comisión que dirigía la carrera en representación del Decanato y coordinó los distintos campus. Su rol incluyó la supervisión de prácticas profesionales, pasantías y el tejido de convenios interinstitucionales, posteriormente, la docencia directa con la implementación de la licenciatura en 2005, en Salto, en conjunto con la Universidad Nacional de Entre Ríos. Rossana fue la primera coordinadora de esta licenciatura y respondió directamente al Consejo de la FHCE.

Entre los principales desafíos de aquella etapa se encontraban la logística de la carrera itinerante, la negociación de espacios para dictar cursos, y la coordinación de transporte, alojamiento y alimentación de los docentes en colaboración con las intendencias departamentales. La creación de la licenciatura binacional permitió fijar sedes permanentes y consolidar la enseñanza en Salto y Maldonado. Posteriormente, los planes 2010 y 2014 introdujeron mejoras curriculares, flexibilizaron la formación y fomentaron el desarrollo investigativo de los estudiantes. Rossana desempeñó un rol central en la asesoría, coordinación, evaluación y propuesta de mejoras en todos los planes de estudio, lo que contribuyó a la consolidación de la carrera y aseguró la mejora continua de las prácticas académicas.

En sus propias palabras, reconoce que la evolución de los planes depende de los recursos disponibles y del capital humano capacitado, y destaca la importancia de equilibrar presupuesto, formación docente y visión estratégica. Su experiencia evidencia que el fortalecimiento de la unidad académica requiere tiempo, constancia y la generación de relaciones profesionales sostenibles.

En su visión, la estructura actual de la Unidad Académica Área de Estudios Turísticos (UAET) refleja una consolidación gradual, con comisiones directivas sólidas, cargos docentes efectivos y departamentos organizados en Maldonado y Salto. La planificación estratégica y consolidación del área se ha ido dando como resultado del compromiso y los liderazgos que han existido a lo largo del proceso y del compromiso individual de los docentes, tanto en la enseñanza como en la investigación, extensión y gestión. La producción de conocimiento, área en la cual ha destacado, constituye un pilar esencial, publicar en revistas arbitradas, participar en congresos, redactar libros y establecer redes de colaboración académica permite fortalecer la docencia, posicionar la unidad académica y abrir oportunidades internacionales de cooperación. Su mensaje ha sido que los docentes deben basarse en sus propios estudios para enriquecer la docencia, más allá de repetir los textos existentes.

Reconoce que la juventud de la unidad académica y del Área de Estudios Turísticos explica en parte la estructura actual, todavía en construcción, como la ausencia de grados más altos. A pesar de contar con recursos presupuestales y humanos limitados, en estos veinte años desde el inicio de los cursos de la Licenciatura en Turismo, se han logrado avances significativos. Los recursos humanos son escasos y los cargos muchas veces no están remunerados de manera acorde a las funciones, pero, aun así, se han alcanzado resultados importantes en formación y consolidación académica.

Este esfuerzo no solo fortalece la docencia, sino que también posiciona a la universidad y al área de turismo dentro de redes académicas internacionales. Según su experiencia, estas redes abren oportunidades, permiten intercambiar conocimientos y contribuyen a la formación continua de los docentes.

Producción académica y líneas de investigación

En su trayectoria académica ha desarrollado dos líneas principales de investigación. La primera se centra en la historia del Uruguay a través de la imagen turística y estudia el desarrollo del turismo desde la década del treinta hasta la actualidad. Su trabajo incluye análisis cronológicos, publicaciones colectivas y estudios por década, entre los que destacan obras como Visite Uruguay. Del balneario al país turístico. 1930-1955, por el cual obtuvo el primer lugar en los Premios Anuales de Literatura del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay, en 2014, en la categoría Obras en Ciencias Sociales y Jurídicas. Además de otras obras, como Uruguay turístico: entre imágenes y discursos (1960-2002) y El significado de la imagen de Punta del Este en la construcción del país turístico (1960-2002). Esta línea permite comprender cómo los destinos uruguayos se presentan al mundo y cómo su inserción turística se relaciona con contextos históricos, sociales y geopolíticos.

La segunda línea aborda la epistemología del turismo, motivada por la necesidad de fundamentar teóricamente la enseñanza de la disciplina y por la búsqueda de desarrollar un enfoque propio que considere tiempo y espacio como elementos centrales y ofrezca una interpretación más crítica y reflexiva del fenómeno turístico. Publicaciones como Hacia la construcción del conocimiento en turismo y El abordaje interdisciplinario en el turismo: el campo de análisis TEMA como propuesta metodológica constituyen aportes significativos al campo y establecen marcos metodológicos y conceptuales que orientan tanto la investigación como la docencia.

En la actualidad se desempeña como profesora agregada de la UAET, donde destacó como coordinadora de la unidad y directora del Departamento de Turismo, Historia y Comunicación en el Cenur (Centro Universitario Regional) Litoral Norte. Integra el Sistema Nacional de Investigadores, ha participado como miembro de la Asociación Uruguaya de Historiadores, del Consejo Asesor de Turismólogos Sin Fronteras, del Grupo de Trabajo de Clacso «Turismo, Economía y Territorio» y como miembro activo de los comités editoriales de más de diez revistas científicas. Ha dictado cursos de formación de grado y posgrado y ha participado en más de treinta tutorías en ambos niveles.

La articulación de investigación y docencia es central en su enfoque pedagógico. Integrar hallazgos propios y ejemplos concretos en la enseñanza permite acercar la teoría a la experiencia real de los estudiantes, y fomenta el pensamiento crítico y la comprensión profunda de los fenómenos turísticos. Su labor como mentora ha generado un efecto multiplicador, con egresados que continúan desarrollándose en la academia y ocupan cargos de relevancia en docencia e investigación.

Colaboración y construcción de redes académicas

Un aspecto destacable de su carrera es la colaboración con otros docentes en la construcción de la Licenciatura en Turismo y el desarrollo de los estudios turísticos en Uruguay, como ser Álvaro López Gallero y Carlos Peña, del área de geografía en la Facultad de Ciencias; José Luis Camacho, del área de marketing de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración; Alfredo Falero, del área de sociología proveniente de la Facultad de Ciencias Sociales, y Nelly da Cunha del área de historia, coautora de una parte significativa de su obra. Un vínculo que sobresale es el que tiene con la docente Gabriela Campodónico, formada en antropología en México y docente de la Licenciatura en Turismo, con quien mantiene una amistad desde la época del liceo y un vínculo de más de cuarenta años. Gabriela ha ocupado también el lugar de coordinadora de la Licenciatura en Turismo y, junto con Rossana, ha desarrollado un trabajo destacado en el establecimiento de convenios interinstitucionales que, hasta hoy en día, se mantienen activos. Esta cooperación ha sido clave en la continuidad y mejora de la Licenciatura en Turismo, lo que evidencia la importancia del trabajo conjunto y la transferencia de funciones dentro de la unidad académica. Rossana ha trabajado con referentes de distintas disciplinas y ha consolidado proyectos colectivos, como «Visite Uruguay», que reflejan la interdisciplinariedad y el trabajo colaborativo en la construcción del conocimiento turístico.

Es de destacar su rol en la creación de vínculos significativos con diversos investigadores internacionales. Entre ellos, Rodolfo Bertoncello, docente de la Universidad de Buenos Aires; Regina Schlüter, directora del Centro de Investigaciones y Estudios Turísticos de la Universidad de Quilmes, quien fue su directora de tesis de maestría, e integrantes del Congreso Latinoamericano de Historia Económica: Elisa Pastoriza, de la Universidad Nacional de Mar del Plata, y Carlos Larrinaga, de la Universidad de Granada; Pablo Szmulewicz, de la Universidad Austral de Chile; Nora Bringa, de la Academia Mexicana de Investigación Turística; Bernarda Barbini, de la Universidad de Mar del Plata, y Alexandre Panosso, de la Universidad de San Pablo, con quienes ha trabajado durante años en el desarrollo de simposios y congresos especializados. También ha interactuado con académicos de otros países de América Latina y del mundo, lo que ha promovido el intercambio de conocimientos y la cooperación internacional en turismo, participación internacional que le valió el Premio Internacional de Estudios Turísticos Gabriel Escarrer (2005 y 2006), otorgado por la Universidad de las Islas Baleares y la Fundación Meliá.

En cuanto a los ayudantes y asistentes con los que ha trabajado, los ha responsabilizado y motivado, lo que ha dado lugar a resultados visibles. Casos representativos son los de Luis Chalar y Gabriela Angelo: ambos fueron sus alumnos, dirigió sus tesinas y hoy son profesionales con una sólida trayectoria académica. Han avanzado dentro del ámbito universitario, han ocupado cargos docentes y han desarrollado sus estudios de posgrado. Algo a destacar es que la mayoría de los docentes que hoy se dedican a los estudios turísticos en Uruguay han sido alumnos de la homenajeada y de los docentes uruguayos antes mencionados.

Esto refleja cómo la impronta de un docente puede tener un efecto multiplicador: lo que siembra como mentor se proyecta en otros, que desarrollan la misma pasión o intereses similares y continúan avanzando con mayor impulso gracias al camino ya trazado.

Reflexión sobre desafíos y futuro de los estudios de turismo

La investigadora considera que el principal desafío del campo consiste en conceptualizar y problematizar el turismo, más allá de la mera descripción de situaciones. Señala la necesidad de utilizar información estadística de manera crítica, profundizar en análisis contextuales y generar conocimiento riguroso que fortalezca el campo de estudio. Ha sido defensora de la importancia de la planificación estratégica, la formación académica sólida y el pensamiento crítico para enfrentar las demandas de un mercado turístico en constante evolución y con gran influencia en la vida de nuestro país.

Su experiencia es el testimonio vivo de que la disciplina, la visión de mediano y largo plazo, la convicción en la labor académica y la pasión son fundamentales para el desarrollo del área y para la formación de profesionales competentes, capaces de desempeñarse en gestión, planificación y docencia, y que contribuyan al fortalecimiento del sector.


Referencias

Campodónico, R. y Angelo, G. (2019). El significado de la imagen de Punta del Este en la construcción del país turístico (1960-2002). En R. Travé Molero y C. Milano (Coord.), De dos orillas: imagen y experiencia en el turismo (pp. 83-106). Pasos Edita.

Campodónico, R. y Chalar, L. (2011). Hacia la construcción del conocimiento en turismo. Estudios y Perspectivas en Turismo, 20(6), 1307-1323.

Campodónico, R. y Chalar, L. (2017). El abordaje interdisciplinario en el turismo: el campo de análisis TEMA como propuesta metodológica. Estudios y Perspectivas en Turismo, 26(2), 461-477.

Campodónico, R., Chalar, L. y Angelo, G. (2016). Punta del Este: su centralidad en el imaginario uruguayo. En E. Rozo y M. Vélez (Eds.), Debates contemporáneos sobre el turismo: Tomo II. Reflexiones y dinámicas en los lugares turísticos: dilemas éticos, imaginarios sociales y prácticas culturales (pp. 99-121). Universidad Externado de Colombia.

Campodónico, R., Demasi, E., Buere, G. y Angelo, G. (2021). Uruguay turístico: entre imágenes y discursos (1960-2002). Universidad de la República. https://www.colibri.udelar.edu.uy/jspui/bitstream/20.500.12008/48143/1/Campodo%CC%81nico_Demasi_Buere_Angelo_Uruguay%20turistico%20entre%20imagenes%20y%20discursos%201960-2002_FHCE.pdf

Da Cunha, N., Campodónico, R., Maronna, M., Duffau Soto, N. y Buere, G. (2012). Visite Uruguay. Del balneario al país turístico. 1930-1955. Ediciones de la Banda Oriental.

Blanca París



(Montevideo, 1925-2008)

En el marco de la conmemoración de los ochenta años de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) de la Universidad de la República (Udelar), resulta pertinente evocar a Blanca París, una de las figuras más relevantes de la historiografía uruguaya de la segunda mitad del siglo XX. Como docente e investigadora, no solo contribuyó a la renovación de la disciplina, sino que también abrió caminos para la participación activa de las mujeres en el ámbito universitario, en tiempos en que constituía un espacio predominantemente masculino.

La formación intelectual de Blanca París refleja un tiempo pautado por los últimos estertores de la historiografía tradicional, de corte erudito y documental, el desarrollo de una historiografía transicional, que se abría a nuevos temas y problemas, y el surgimiento de la nueva historia, que aspiraba a la transformación de la disciplina en una ciencia social.1 En 1946, Blanca París comenzó a cursar Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y en 1948 decidió continuar sus estudios en la Facultad de Humanidades y Ciencias (FHC) de la Udelar, recientemente creada. En 1957, obtuvo el título de Licenciada en Historia en dicha institución, con la tesis La Universidad de Montevideo en la formación de nuestra conciencia liberal. Fue la primera egresada de la carrera, hecho particularmente significativo en un contexto académico en el que la presencia de las mujeres era minoritaria.

Su labor docente comenzó en 1960, en la propia FHC, al hacerse cargo de la asignatura Técnicas de Investigación Histórica y Ciencias Auxiliares. En esta materia se desempeñó hasta su destitución, en 1974, por las autoridades interventoras. A partir de 1977, ya en el exilio, continúo desarrollando la docencia en el Colegio de Estudios Latinoamericanos y en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Con el retorno de la democracia, fue reincorporada a la FHC y retomó los cursos de la asignatura anteriormente referida. Desde 1991 hasta su jubilación, en 2003, dictó Metodología y Técnicas del Trabajo Intelectual y coordinó Introducción a la Universidad, dos materias del semestre básico común del plan vigente en ese entonces.

Entre sus principales responsabilidades institucionales, cabe destacar que fue miembro de la Asamblea del Claustro de la FHC (1958-1973) y de la Asamblea General del Claustro de la Udelar (1969-1972), coordinadora de publicaciones del Instituto de Investigaciones Históricas (1958-1973), secretaria general ejecutiva de la Asociación de Egresados de Humanidades (1960-1970), miembro de la comisión interdisciplinaria para la reestructuración de estudios en FHC (1962-1970), directora del Instituto de Investigaciones Históricas (1965, 1970-1973), jefa del Departamento de Historiología (1972-1973) y coordinadora del Archivo General de la Universidad (1961-1962), durante su reorganización bajo el rectorado de Mario Cassinoni.2

Blanca París participó activamente en congresos, seminarios, simposios y homenajes, y formó parte de jurados y tribunales académicos. Obtuvo, además, becas de estudio en diversas instituciones: la Universidad de Chile (1948), la Udelar (1960), la Universidad de Buenos Aires (1968), el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (1960) y la Fundación Ford de Nueva York (1974-1975). Recibió distinciones en dos oportunidades: en 1949 por el Ministerio de Instrucción Pública y Previsión Social en los Juegos Florales de la Lengua Catalana y en 1960 por la Udelar, por sus trabajos de investigación. En reconocimiento a sus aportes, la FHCE le otorgó el título de profesora emérita en 2004 y la Intendencia Municipal de Montevideo la declaró ciudadana ilustre en 2007.

La conmemoración del centenario de la Udelar, en 1949, marcó un punto de inflexión en la trayectoria intelectual de Blanca París. Fue entonces cuando el Instituto de Investigaciones Históricas le encomendó el relevamiento del Archivo General de la Universidad. En sus propias palabras, «poco o nada se había profundizado sobre la historia de nuestra universidad»3, a pesar de que existían fuentes valiosas que reflejaban su desarrollo institucional. Con el transcurso de los años, publicó diversos trabajos a partir de esa labor de exhumación heurística.

Su primer libro, La Universidad de Montevideo en la formación de nuestra conciencia liberal (1956), editado por la universidad en 1958, se hizo eco de la tradición erudita y documental, con un uso sistemático de fuentes primarias. Sin embargo, su aproximación al tema supuso una superación del modelo clásico de la historia de las instituciones. Influenciada por Arturo Ardao, su director de tesis, orientó su trabajo hacia la historia de las ideas. De esta forma, no solo reconstruyó el devenir institucional universitario, sino que indagó en las ideas filosóficas y políticas gravitantes entre las figuras de mayor relevancia, lo que evidenció una sensibilidad intelectual que trascendía los enfoques historiográficos anteriores.

La labor de pesquisa realizada en el Archivo General de la Universidad también sirvió de base para la investigación que Blanca París desarrolló junto a Juan Antonio Oddone, su esposo, publicada en 1963 bajo el título Historia de la Universidad de Montevideo. La universidad vieja 1849-1885. Se trata de una obra estructurada diacrónicamente, pero con una perspectiva analítica que aplica un enfoque renovador. En 1971, también en coautoría con Oddone, presentó La universidad uruguaya desde el militarismo a la crisis 1885-1958, trabajo en el que abordaron el pasado reciente de la institución, analizaron los procesos de configuración de sus centros académicos y trazaron el accidentado itinerario hacia la autonomía. Este aporte puede considerarse una historia integral, ya que no solo exploraba los aspectos jurídico-institucionales y los ideológicos, sino que se interesaba por el desarrollo de la producción académica y el relacionamiento de la universidad con el medio.4

En 1995, Blanca coordinó Historia y memoria. Medio siglo de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, un libro colectivo que articuló la exposición diacrónica con el análisis temático, basado en la compulsa sistemática de actas, memorias y folletos institucionales y en la realización de entrevistas. Finalmente, en 1997 apareció Cronología comparada de la historia del Uruguay, libro de referencia cuya autoría compartió con Oddone y Roque Faraone.

En síntesis, se puede afirmar que la producción historiográfica de Blanca París contribuyó tanto a la consolidación de la nueva historia en Uruguay como a la profesionalización de la disciplina en el ámbito local. Junto con figuras como José Pedro Barrán, Benjamín Nahum, Lucía Sala y Oddone, fue parte de la primera generación de historiadores profesionales que puso fin a la era del amateurismo historiográfico en el país.

La gravitación de Blanca París en la FHCE fue profunda y duradera. Formó generaciones de historiadores con una mirada crítica sobre el pasado y promovió métodos de investigación novedosos y una comprensión contextualizada de los procesos históricos. Su trabajo en repositorios institucionales y su labor de edición documental sentaron las bases para futuras investigaciones. Como primera egresada en Historia, su trayectoria estuvo signada por la excelencia, la perseverancia y el compromiso institucional. Su desempeño en el Instituto de Investigaciones Históricas, donde ejerció funciones de coordinación editorial, organización de archivos y dirección interina, evidenció un liderazgo pionero en un espacio en el que históricamente las mujeres no habían tenido presencia. Por tal motivo, puede afirmarse que su labor universitaria contribuyó a la consolidación de la FHC, primero, y a la de la FHCE, después.

La obra historiográfica de Blanca París pautó la superación del modelo de la historiografía tradicional, apegado a la evidencia documental y al uso de fuentes primarias, y el advenimiento del modelo de la nueva historia, caracterizado por la incorporación de nuevos temas, problemas y enfoques, en el marco de una concepción científico-social de los estudios del pasado. Su contribución a la historia universitaria y a la historia de las ideas la posicionó como una referente en los debates sobre la autonomía universitaria y el papel de las instituciones en la vida democrática.

Más allá de sus publicaciones, Blanca París legó una forma de hacer historia: comprometida, reflexiva, institucionalmente consciente y profundamente humana. Su vida y su obra recuerdan que el cultivo de la disciplina no solo se manifiesta en la producción académica, sino también en los gestos silenciosos de quienes construyen, día a día, los cimientos del pensamiento crítico.


1 Véanse: Sansón, T. (2011). Proceso de configuración del campo historiográfico uruguayo. História da Historiografía, 4(6), 123-141. https://www.historiadahistoriografia.com.br/revista/issue/view/HH6/31

Sansón, T. (2015, 12-17 de julio). El proceso de autonomización de los campos historiográficos rioplatenses en la primera mitad del siglo XX. Itinerarios y ritmos [Ponencia]. Congreso Internacional de Americanistas. «Conflicto, paz y construcción de identidades en las Américas», San Salvador.

Soler, L. (1993). La historiografía uruguaya contemporánea. Aproximación a su estudio. Ediciones de la Banda Oriental.

Zubillaga, C. (2002). Historia e historiadores en el Uruguay del siglo XX. Entre la profesión y la militancia. Universidad de la República.

Zubillaga, C. (2007). La construcción del campo historiográfico en Uruguay. Un proceso de acumulación (1911-1973). Universidad de la República.

2 Archivo General de la Universidad de la República. (s.f.). Ficha privada de Blanca París de Oddone. https://agu.udelar.edu.uy/wp-content/uploads/sites/31/2018/09/ficha_descriptiva_blanca_paris.pdf

3 París, B. (2009). La Universidad de la República en la formación de nuestra conciencia liberal. Universitarias, p. 10.

4 Sansón, T. (2025). Juan A. Oddone y la Historia. Magisterio, exilio y legado (1947-1985). Tierradentro Ediciones.

Alicia Lusiardo



Alicia Lusiardo nació en México en 1972, país donde vivió hasta sus 12 años (salvo un año en el que vivió en Argentina). Al regreso de su familia a Uruguay, comenzó sexto año de primaria en la escuela Brasil y cursó, posteriormente, sus estudios secundarios en el Colegio Marista Juan Zorrilla de San Martín. Debido a que su infancia transcurrió mayoritariamente en México, siempre tuvo interés en dedicarse a la arqueología, motivo por el cual pretendía volver allí para estudiar dicha disciplina.

De adolescente le encantaba leer libros de terror y ver películas del mismo género. Siempre le gustaron los idiomas, por lo que estudió varios años inglés y algunos de alemán. Tenía también una pasión muy marcada por la fotografía, la cual comenzó a desarrollar al registrar campamentos y retiros de su liceo y, posteriormente, con una cámara de 35 mm que le regalaron sus amigos de la adolescencia. Al terminar la secundaria, en 1990, ingresó a estudiar fotografía en la Escuela Activa de Fotografía de Montevideo, que estaba dirigida por el mexicano Carlos Amérigo, quien vivía la fotografía como una gran pasión; con el tiempo, Carlos sería su maestro y gran mentor.

En 1992 ingresó a la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) para comenzar sus estudios en la Licenciatura en Ciencias Antropológicas. Al inicio se inclinaba por la arqueología, pero en el transcurso de los estudios se interesó por la antropología social y la antropología biológica. Realizó toda la licenciatura mientras trabajaba como fotógrafa de prensa en el diario La República donde cubrió desde política hasta deportes, pero con mayor entusiasmo las crónicas policiales. Su inclinación por la antropología forense nació a partir del vínculo de estas dos actividades, su interés particular por la investigación de la muerte a partir de la fotografía y el análisis de restos óseos en la facultad, lo que marcó su perfil en la carrera. Esta combinación la motivó a plantearse cómo a partir de allí, podía contribuir a resolver un problema social y dar una respuesta a una familia y a la justicia. Eso le pareció fascinante y decidió que ese era el camino que quería explorar.

En el 2000, se graduó de Licenciada en Ciencias Antropológicas, opción Investigación, con su trabajo final orientado a Antropología Social: Sobre el valor del ocio en un club de barrio. No obstante, para poder formarse en antropología forense necesitaba viajar al exterior, ya que en Uruguay y en la región no existía formación académica en el área. Ese mismo año viajó a Río de Janeiro, Brasil, para participar en un curso de Especialización en Paleopatología y se le presentó la posibilidad de viajar a los Estados Unidos por motivos familiares; allí intentaría cursar una maestría en antropología forense. Fue recién en el 2002 cuando logró ingresar al programa de posgrados y pudo desarrollar su maestría en la Universidad de Florida, Gainesville.

Durante su residencia en el país del norte, en 2001, nació su hijo Mauricio y, al año siguiente, ingresó a trabajar en el Institute of Food and Agricultural Sciences de la Universidad de Florida. Allí debía plantar maíz, aplicar nitrógeno en las plantas, cosechar el maíz y moler las mazorcas para su estudio posterior como parte de los proyectos de investigación de la Facultad de Ciencias Agrícolas y de la Vida de la universidad. Si bien la tarea no era un gran desafío, sí lo era poder costear las asignaturas y así obtener su maestría. También logró conseguir un teaching assistantship en el Departamento de Antropología del College of Liberal Arts and Sciences en la misma universidad, donde alternaba los semestres trabajando como ayudante de cursos y participando en la investigación de casos forenses en el C. A. Pound Human Identification Laboratory.

En 2005, le otorgaron el Paul and Polly Doughty Research Award, beca otorgada por su trabajo de maestría para el apoyo a estudiantes de posgrado en Antropología, para la investigación o difusión en áreas relacionadas con la paz internacional, los derechos humanos y el desarrollo, con énfasis en Latinoamérica.

Obtuvo su Masters of Arts del Programa de antropología forense del Departamento de Antropología de la Universidad de Florida, en 2005, con su tesis titulada Ancestry determination in two Brazilian populations.

Luego de obtener el posgrado, ese mismo año, comenzó a trabajar como instructora para el Programa de Educación a Distancia en Ciencia Forense de la Universidad de Florida, hasta el año 2019. Esta actividad le permitió desarrollar también otros cursos de educación a distancia en diferentes ámbitos, como, por ejemplo, para profesionales españoles vinculados al Poder Judicial en el Centro de Estudios Jurídicos de Madrid, desde 2010 a 2015.

De regreso a Uruguay, en 2005, presentó un trabajo en el IV Congreso Latinoamericano de Derecho Médico, titulado «El aporte del antropólogo forense al trabajo multidisciplinario en investigación criminal: un estudio de caso», por el cual obtuvo el premio Alejandro F. Saráchaga.

A fines de 2006, fue convocada por el doctor José María López Mazz, quien en aquel entonces dirigía las investigaciones sobre la búsqueda de detenidos desaparecidos durante la última dictadura civil-militar en Uruguay. Dicha investigación había comenzado en junio de 2005 por un convenio entre la Presidencia de la República y la Universidad de la República. El objetivo de las investigaciones hasta ese momento se centraba en la búsqueda, excavación y recuperación, y quedaba excluido el estudio y análisis de los restos óseos. La incorporación de Alicia, una persona formada en antropología forense, con experiencia y dominio de la disciplina, permitió ampliar el trabajo del equipo a otras etapas fundamentales de la investigación antropológica forense. En 2014, se convirtió en la referente del Grupo de Investigación en Antropología Forense (GIAF) y en 2017 pasó a ser su coordinadora.

Además, participó en la búsqueda y pericia de los restos óseos del general Timoteo Aparicio, que la llevó a presentar como coautora el trabajo titulado «Análisis médico-antropológico de un caso histórico: la búsqueda de los restos del general Timoteo Aparicio», en 2009, en la órbita del II Congreso de Valoración del Daño Corporal del Mercosur y III Encuentro Rioplatense de Medicina Legal; este artículo le valió el premio compartido de Medicina Legal Dagoberto Puppo Bosch.

Entre las capacitaciones que realizó, se destaca un curso de entrenamiento llevado a cabo en 2010, organizado por el Justice Rapid Response Secretariat en Buenos Aires, Argentina, donde obtuvo el título de Experta en Respuesta Rápida de la Justicia. Este entrenamiento es una asistencia a Estados o instituciones internacionales para llevar a cabo investigaciones, averiguaciones, reconocimientos, apoyo en medicaciones y otras actividades en las cuales es necesaria la identificación, análisis, colecta, preservación y reporte de información relacionada con genocidios, crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad o serias violaciones a los derechos humanos.

En 2013, formó parte del equipo multidisciplinario internacional que tuvo a cargo la exhumación e investigación de las causas de muerte del expresidente de Brasil João Goulart.

Hacia el 2014, comenzó a trabajar con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) como consultora de casos en México sobre desapariciones locales, en casos como la búsqueda de los 43 normalistas de Ayotzinapa o en el Proyecto Frontera, que tiene como objetivo principal la creación de un mecanismo regional de intercambio de información forense, acerca de migrantes desaparecidos y restos no identificados a lo largo del corredor migratorio constituido por Centroamérica, México y los Estados Unidos.

Alicia ingresó como docente a la FHCE en 2015. A lo largo de su desempeño en el Instituto de Ciencias Antropológicas, creó los cursos de grado Antropología Forense y Osteología Humana para la Licenciatura en Ciencias Antropológicas, en el marco del plan de estudios del año 2014. Además, durante la pandemia se incorporó el curso de grado Antropología Forense II: Estudios de Casos, debido a que no se podía impartir el curso práctico de Osteología. Su aporte a la línea de investigación en Antropología Forense se ha plasmado también en el dictado de cursos de posgrado y de educación permanente, lo que ha promovido la formación de nuevas generaciones de investigadores. Asimismo, impulsó la creación, en el marco del Instituto de Antropología, de una colección osteológica humana que lleva su nombre. Esta colección documentada es un recurso de gran relevancia para la formación práctica de los estudiantes de grado y posgrado, además de que contribuye al desarrollo de proyectos de investigación en el área.

Su trabajo la ha llevado a impartir cursos, participar en conferencias y grupos de trabajo en Latinoamérica, así como también en España, Túnez, Kenia y en el Kurdistán iraquí.

Alicia ha trabajado de manera incansable para impulsar el desarrollo y crecimiento de la antropología forense en la región, al formar parte activamente de la Asociación Latinoamericana de Antropología Forense (ALAF), asociación civil sin fines de lucro. Fundada en Texas en 2003 y compuesta por profesionales de más de quince países, es la agrupación de antropólogos forenses más grande de Latinoamérica. La asociación tiene como objetivo agrupar profesionales de América Latina que se desempeñan en el ámbito de la antropología y otras disciplinas forenses. Alicia fue parte del Consejo Directivo de la ALAF en varias oportunidades, en 2008 fue nombrada secretaria y luego, gracias a su gran desempeño, fue electa como presidenta durante los períodos 2011-2012 y 2021-2023; y como vicepresidenta en el año 2010 y entre 2018 y 2021.

Una de las contribuciones más importantes que desarrolló para esta organización fue la participación como certificadora en el proceso de certificación de profesionales forenses impulsado por la ALAF. Este proceso surgió a raíz de la carencia de programas de educación formal en antropología forense en América Latina, así como por la importancia de adhesión a las buenas prácticas en esa área. El proceso se basa, por un lado, en la educación, experiencia y trayectoria de los candidatos; y por otro, en la aprobación de un riguroso examen teórico y práctico. Años más tarde se incorporó la certificación en Arqueología Forense, con los mismos objetivos.

Para poder ser parte del directorio certificador, Alicia debió ser certificada en el Smithsonian Institution, en Washington D. C., Estados Unidos. El tribunal de examen estaba integrado por el doctor Douglas Ubelaker, el doctor Steven Symes (miembros de The American Board of Forensic Anthropology) y el doctor José Luis Prieto (miembro de la Forensic Anthropology Society of Europe). Junto con otros colegas, debió pasar una rigurosa prueba teórico-práctica. Una vez aprobado el examen, Alicia se ubicó como el miembro certificado número 1 (DLAF-0001), por haber obtenido la puntuación más elevada. A partir de allí, desde 2013 hasta el 2022, formó parte del comité certificador del Directorio Latinoamericano de Antropología Forense (DLAF) y estuvo a cargo de la evaluación de los candidatos a la certificación en antropología forense en América Latina, junto con tres expertos más de la región. Este rol significa un reconocimiento a su trayectoria e idoneidad en la materia. De esta manera, su aporte al desarrollo de la disciplina ha trascendido las fronteras nacionales y ha contribuido de manera significativa a la consolidación de la antropología forense en la región. En 2016, la ALAF publicó la Guía latinoamericana de buenas prácticas para la aplicación en antropología forense; Lusiardo integró el staff de expertos forenses para la elaboración de este importante documento, que garantiza la estandarización de las prácticas adecuadas para un buen ejercicio de la disciplina.

En el 2020, Alicia se convirtió en miembro del Comité Directivo de la Asociación Uruguaya de Peritos hasta 2023, y es aún miembro activo y parte fundamental de la asociación, donde destaca a través de su participación en actuaciones judiciales como antropóloga forense.

Su desempeño profesional se ha centrado en la actual coordinación del GIAF, la docencia en la FHCE, así como en su trabajo en el EAAF en México. Al conocer su hoja de ruta académica y su manifiesta trayectoria nacional e internacional, podemos decir que Alicia se ha destacado permanentemente por su vocación innata en la docencia y su gran labor profesional. Es una excelente oradora, generosa, muy querida por sus estudiantes y sus colegas por la sencillez en el trato y su forma de explicar, siempre dispuesta a escuchar comentarios y a mejorar sus instancias de intercambio. Esta particularidad atraviesa todos los espacios en los que se desempeña ­personales y laborales­, donde muestra su compromiso, responsabilidad y dedicación de forma humanitaria.

Lucía Sala



Lucía Sala era una mujer enérgica y menuda, firme en sus convicciones, de mirada penetrante detrás de sus lentes redondeados, amable y generosa con su conocimiento.

Nació en 1925, en el seno de una familia de migrantes españoles comprometidos con la militancia política sindical.1 Se casó con Luis Tourón, dirigente comunista, y tuvieron un hijo: Daniel.

Fue profesora de Historia y, en 1970, ingresó como docente en nuestra facultad. El historiador Alcides Beretta, que fue su alumno y luego colega, la recordaba con estas palabras:

En 1970 ingresó a la cátedra de Historia Americana en la Facultad de Humanidades. Ese año la conocí, en calidad de estudiante de la Licenciatura de Ciencias Históricas. La precedía un prestigio ganado por las publicaciones de varios libros aparecidos en los años previos y que formaron uno de los fondos más prestigiosos de la Editorial Pueblos Unidos (EPU), de orientación marxista. Desde entonces, muchos jóvenes asistimos, año a año, a sus clases, no solo por el conocimiento impartido —sustentado en la investigación—, sino por la agudeza de su análisis.2

Tuvo una trayectoria de investigación prolífica, tanto en Uruguay como en la Universidad Nacional Autónoma de México, país en el que vivió muchos años durante su exilio político, «su segunda patria intelectual y afectiva». Si bien «bebió de las fuentes del materialismo histórico»,3 sería limitante definirla como una historiadora marxista, puesto que siempre estaba dispuesta salirse de esquemas y «repensar el conocimiento ya “instalado” y lo que parecía cierto y evidente».4

Lucía Sala fue una referente en la búsqueda de comprender y explicar los grandes procesos sociales en Uruguay y en América Latina.

Daba mucha importancia a su trabajo docente. Parte de su compromiso político y académico se centró en formar estudiantes de diversas disciplinas en el conocimiento del continente y sus procesos. Fue una docente paciente y dedicada.

Una vez retornada del exilio, en 1985, tomó la dirección del recién creado Centro de Estudios Latinoamericanos (CEL), con el cometido de «coordinar proyectos de investigación de relevancia interdisciplinaria entre los departamentos de la facultad en las temáticas respectivas».5 En mayo de 1990, el CEL pasó a denominarse Centro de Estudios Interdisciplinarios Latinoamericanos, para aportar a la estructura académica de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación sustentada sobre institutos interdisciplinarios. Lucía Sala fue la directora del centro, que hoy lleva su nombre, hasta poco antes de su fallecimiento.

En sus últimos años como docente en la facultad, tenía el proyecto de narrar la convivencia en la Embajada de México, donde el entonces embajador Vicente Muñiz dio asilo a unas cuatrocientas personas cuyas vidas corrían peligro debido al golpe militar. Lucía fue una de esas personas, allí vivió con su hijo Daniel varios meses; su esposo estaba encarcelado. Sus padres, luego su hermana y más tarde su sobrina también fueron parte de ese exilio en la embajada. Ella recordaba esos meses de convivencia con tristeza, pero enfatizando la solidaridad.

Lucía falleció el 29 de setiembre de 2006. En la Junta Departamental de Montevideo, la edila Silvia Aguiar la recordaba con estas palabras:

Tuve la desgracia de ver sacarla de la Facultad de Humanidades por las fuerzas militares, y fue un ejemplo, porque, frente a esta arrogancia, ella contestó: «Deben tener la fuerza suficiente, alumnos, como para mantenerse, si no fuera como una llama, como la luz de un fósforo, pero mantenerse, porque esta negra noche va a terminar, estén seguros».

1 Rodríguez Ayçaguer, A. M. (s.f.). Lucía Sala (Montevideo, 1925-Montevideo, 2006). Historias Universitarias. https://historiasuniversitarias.edu.uy/wp-content/uploads/2022/03/Sala_Lucia.docx-1.pdf

2 Beretta Curi, A. (2006). Lucía Sala: cuando la historia es un compromiso con la vida. Revista Electrónica de Estudios Latinoamericanos, 5(17), 75-77; cita en página 75.

3 Maiztegui Casas, L. R. (2006, 7 de octubre). La savia de la tierra. El Observador. https://www.fhce.edu.uy/images/CEIL/historia/luciaobservador.pdf

4 Beretta Curi, op. cit., p. 75.

5 Maiztegui Casas, op. cit.

Mario H. Otero



A los diecinueve años, en 1949, Mario H. Otero (1929-2013) ingresó como estudiante de filosofía a nuestra facultad —en aquel entonces Facultad de Humanidades y Ciencias— y permaneció ligado a ella durante toda su vida. Ocho años después de su ingreso, obtuvo el título de Licenciado en Filosofía con la tesis titulada La crítica de la abstracción y la teoría del mundo en Berkeley, trabajo con el cual obtuvo el primer premio del concurso Obras Filosóficas, de la Universidad de la República (Udelar).

En la década del cincuenta, estudió filosofía y matemática estadística con investigadores de la Universidad de Búfalo, y lógica y filosofía de las ciencias con René Poirier, en la Universidad de París. En esos años ingresó como profesor de matemáticas y de filosofía en instituciones de enseñanza secundaria.

En 1960, defendió su tesis de doctorado El aporte de Boole y de De Morgan a la lógica formal, en la Universidad de París. Posteriormente, estudió lógica con Willard Van Orman Quine y realizó cursos y seminarios con Hilary Putnam, Burton Dreben y Morton White, como resultado de dos estancias en la Universidad de Harvard.

En marzo de 1961, el Consejo de la Facultad lo designó profesor interino de Epistemología y de Historia del Pensamiento Científico. Dos años más tarde, renunció al segundo cargo y logró su efectividad en el primero, el cual ejerció, con una interrupción forzosa durante la dictadura civil-militar, hasta 1996. Bajo su impulso, en 1964, se creó en el Instituto de Filosofía la Sección de Filosofía de la Ciencia, luego Departamento de Historia y Filosofía de la Ciencia (1970), de los que fue director hasta su retiro. De cualquier modo, en los años posteriores permaneció ligado al departamento bajo la figura de docente libre. Ese mismo año, 1964, creó Galileo, primera revista dedicada a problemas metacientíficos de la región, «un importante canal informativo, en épocas de hemerotecas y bibliotecas desactualizadas; cuando no existía la web».1 La revista, con una interrupción entre 1973 y 1989, se publicó hasta 2013, bajo su dirección.

En 1968, se acogió al régimen de dedicación total y, en 1972, asumió como decano de la facultad; fue el primer egresado de esa casa de estudios en desempeñar el cargo. El golpe de Estado de 1973 lo encontró en esa función y lo obligó a exiliarse en Argentina y en México. Fue investigador titular en Filosofía de la Ciencia en la Universidad Nacional Autónoma de México durante más de una década y director de la sección Historia de la Ciencia (1981-1985).

A fines de 1984, retornó a Uruguay y tras la restauración democrática volvió a asumir, al año siguiente, como docente y decano de la facultad. A partir de 1986, tuvo a su cargo, además, la dirección del Instituto de Filosofía (1986-1990).

En 1985, recibió una institución arrasada por la intervención militar, a la que tuvo que gestionar y recuperar durante su segundo decanato (1985-1990). Para ello, propició la repatriación de científicos nacionales que habían emigrado durante el período dictatorial. Con ellos, con el aporte de los pocos investigadores que habían permanecido en el país y con un conjunto de jóvenes entusiastas, logró recomponer los grupos de investigación. Durante su mandato

se reformaron Planes de Estudio, se reinstauraron Institutos, se departamentalizó la enseñanza y la investigación, se dinamizó la producción editorial, se recuperaron las colecciones bibliográficas y se actualizaron las hemerográficas, se incrementó el relacionamiento académico internacional, […] se dinamizó la presencia de la Facultad en el medio y se jerarquizó su incidencia en el seno de la Universidad.2

Otero tuvo, además, un papel destacado en el proceso de creación de la Facultad de Ciencias de la Udelar (1990). En contraposición al modelo de institutos centrales derivado del Plan Maggiolo, su propuesta era la creación de estructuras manejables que permitieran tanto en el campo científico como en el de las ciencias sociales trabajar más organizadamente. Sostenía que

la creación de una Facultad de Ciencias Exactas y Naturales para las Ciencias Básicas y el desarrollo de las Ciencias Humanas y Sociales de un modo distinto a la actual dispersión resultante en gran medida aleatoria contribuirán a disponer adecuadamente de las capacidades existentes y formar los investigadores necesarios en campos fundamentales para la producción nacional.3

Otero participó sistemáticamente de los órganos de cogobierno de la universidad, primero como representante de los estudiantes y, luego, de los docentes, en la Asamblea General del Claustro. Asimismo, integró el Consejo Directivo Central durante sus años de decano de la facultad.

En 1995, recibió el reconocimiento de profesor emérito de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. En 2009, el Consejo de la Facultad de Ciencias de la Udelar lo homenajeó nombrándolo doctor honoris causa.

Su rica y variada producción intelectual comprende investigaciones en distintas áreas. En sus trabajos de historia y filosofía de la ciencia en general, Otero expone su concepción de la filosofía de la ciencia que, ya a principios de la década del sesenta, entendía como intersectante con la historia, la sociología y otras disciplinas que también se ocupan de analizar la ciencia. Una concepción que Otero no defendió meramente en el plano teórico, sino que asumió como compromiso y acción en la creación del área correspondiente en la Udelar. Una concepción que concebía a la filosofía de la ciencia como herramienta estratégica, aunque no decisiva, para el cambio progresista de la realidad político-social.

Sus trabajos en historia y filosofía de las matemáticas y la lógica fueron reconocidos internacionalmente, e incluyen el análisis de momentos y aspectos importantes de la historia y la filosofía de las matemáticas y la lógica en los siglos XIX y XX, así como la presentación de textos significativos y poco conocidos de la historia de ambas disciplinas, en ocasiones, con sus antecedentes filosóficos.

Particularmente en historia de las matemáticas en el Uruguay sus investigaciones revelan el interés y la importancia que Otero daba al desarrollo de las matemáticas en Uruguay y a su análisis. Dio a conocer, a través de ellas las etapas fundamentales del desarrollo de esta disciplina y su institucionalización en el país, su relación con los modelos internacionales correspondientes, su inserción en los distintos niveles educativos nacionales, pero también puso de relieve a los matemáticos uruguayos gracias a los cuales ese desarrollo fue posible.

Por último, su producción en políticas e investigación científicas y educación en Uruguay muestra el compromiso de Otero con la realidad que en esos aspectos vivieron el país y la región. Un período especialmente prolífico a este respecto es entre las décadas del sesenta y ochenta, en el que Otero analiza desde las condiciones a las que se ven expuestas la investigación científica y la educación en esa etapa concreta, pasando por los requerimientos básicos y generales que deben ser tenidos en cuenta en el momento de diseñar políticas científico-tecnológicas en países como Uruguay, hasta la presentación de propuestas específicas para pensar posibles desarrollos o soluciones a estas problemáticas.

Fue autor y editor de más de una decena de libros, entre los que se destacan La crítica de la abstracción y la teoría del mundo en Berkeley(1961),El lenguaje científico(1963),El sistema educativo y la situación nacional (1969), La filosofía de la ciencia hoy; dos aproximaciones (1977), Materialismo y ciencias naturales(1984),Eduardo García de Zúñiga. Lecciones de historia de las matemáticas (1990), Joseph-Diez Gergonne (1771-1859): Histoire (logique) et Philosophie des Sciences (1997), Kuhn hoy (1997), Constructivismo y realismo(2000), Sobre ciertos avatares de las llamadas matemáticas puras (2003). Asimismo, publicó numerosos artículos en revistas nacionales, regionales e internacionales, especializadas en las diferentes áreas de investigación que supo cultivar.

A lo largo de su vida académica dedicó sus esfuerzos a forjar, desarrollar y profesionalizar la filosofía, y predicó con su propio ejemplo. En particular, en el área de historia y filosofía de la ciencia, lo que León Olivé ha dicho que Otero representó para México, «uno de los principales pilares con quienes construiríamos en mi país los programas y las instituciones que permitirían en definitiva la propagación y la profesionalización de la filosofía y la historia de la ciencia»,4 puede decirse también para nuestro país. Otero desarrolló y consolidó el campo disciplinario no solo en el ámbito de la Udelar, sino también en el ámbito nacional, y estrechó lazos con investigadores regionales e internacionales. Colaboró en la formación de muchas investigadoras e investigadores a los que estimuló y apuntaló con sus vastos conocimientos filosóficos y su capacidad crítica. Pero, sobre todo, fue un investigador comprometido, que creía que el papel de la reflexión histórico-filosófica debía traspasar los límites de la teoría y ser puesta en acción.

Hacer historia de la ciencia y la tecnología sirve para conocer mejor el país, para analizar su desarrollo con mayor amplitud. Sobre todo su desarrollo tecnológico y de este modo poder planificarlo. No es solamente una búsqueda de antecedentes históricos, sino un ver y analizar la problemática del desarrollo, un buscar una explicación de los cuellos de botella y de los momentos de expansión.5

Al conmemorarse el 80.º aniversario de la facultad, el Instituto de Filosofía decidió recordar la figura de Mario Otero como uno de sus investigadores y docentes referentes, que contribuyó no solamente al desarrollo y a la consolidación de dicha unidad académica, sino también de la propia facultad a lo largo de la mayor parte de estos ochenta años de vida institucional.


1 González, C. (2009). Otero, la apertura de un diálogo enriquecedor. Galileo. Edición homenaje al profesor Mario H. Otero, 37-39; cita en página 38.

2 Zubillaga, C. (2009). El decano Otero. Galileo. Edición homenaje al profesor Mario H. Otero, 41-43; cita en página 42.

3 Otero, M. (2002). Reestructura: lo posible ya (FHCE informa, octubre de 1987). Galileo.Segunda Época, 26, 57-58; cita en página 57.

4 Olivé, L. (2009). Saludo a Mario Otero.Galileo. Edición homenaje al profesor Mario H. Otero, 29-33; cita en página 30.

5 Otero, M. (1980, 14 de diciembre). Entrevista a Mario Otero [Entrevista]. Históricas. Boletín de Información del Instituto de Investigaciones Históricas, 33-36 ; cita en página 35.

Tecnicatura Universitaria en Corrección de Estilo



Historia colectiva de la Tecnicatura Universitaria en Corrección de Estilo
Una historia hilada por muchas voces

La historia de una carrera universitaria es un tejido de tensiones y decisiones. La Tecnicatura Universitaria en Corrección de Estilo (TUCE) nació en 2009 para profesionalizar una práctica imprescindible hasta entonces dispersa e invisibilizada. Por la diversidad de quienes la pusieron en marcha y de quienes hoy la mantienen viva, pensar en la trayectoria de la tecnicatura equivale a imaginarla como una constelación de cabezas y manos: luces que unas veces se alinean y otras discuten su órbita, pero que en conjunto trazan un mismo mapa en torno al cuidado de la palabra y las perspectivas editoriales. Entre esas luces hay pioneras que, desde el primer día, brillaron y marcaron el rumbo. Sin embargo, lo que prevalece es la energía colectiva ―hecha de entusiasmos, debates y miradas diversas―, que constituye el verdadero motor de esta historia.

Antecedentes: del oficio autodidacta al reconocimiento universitario

Durante décadas la corrección se aprendió con las manos en la masa. A comienzos de los dos mil, un puñado de correctores de oficio reclamó una certificación formal. El clima era propicio: la Universidad de la República impulsaba carreras cortas y la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) abría sus puertas a nuevas dimensiones del conocimiento, como subrayó el exdecano Álvaro Rico en la celebración de la primera década de la TUCE. Esa convergencia permitió que en 2008 se aprobara la TUCE y que la primera cohorte iniciara clases en 2009.

Plan fundacional (2009-2013): cruzar disciplinas y abrir caminos

El plan inicial combinó asignaturas de Letras y Lingüística con espacios técnico-instrumentales ―Instrumentos y Recursos del Corrector de Estilo, Taller I, Taller II e Informática Aplicada a la Corrección de Estilo― que sumergían al estudiantado en situaciones reales de corrección.

El crecimiento del área se refleja en las incorporaciones docentes realizadas a lo largo de los años.

2009. Virginia Bertolotti, Pilar Chargoñia, Mariela Oroño, Giorgina Notargiovanni
2010. Daniel Vidal
2011. Raquel Conde, Ana Claudia de León
2013. Eliana Lucián


Reformulación y expansión (2014-2016): aprender de la práctica

La revisión de 2014 reforzó el eje técnico-instrumental y amplió el currículo.

2015. Ariel Collazo, Marisa Elizalde
2016. Sandra Román, Felipe Correa, Mariela Oreggioni, Maura Lacreu


Consolidación y crecimiento sostenido (2017-2020)

La matrícula se estabilizó en torno a 180 estudiantes anuales (229 en 2017) y los egresos promediaron veinte por año, cifras que reposicionaron a las tecnicaturas en la discusión presupuestal universitaria.

2017. Manuel Carballa, Mateo Izaurralde, Cecilia Torres
2020. Julia Ortiz


Fortalecimiento institucional (2023-2025)

En 2023, durante el decanato de Pablo Martinis (2022-), la FHCE creó el Área de Estudios Editoriales (AEE) e institucionalizó cargos docentes, tanto efectivos como interinos, además de generar nuevos contratos de apoyo para fortalecer el área. En esta etapa, docentes con trayectoria en la TUCE consolidaron su vínculo mediante cargos interinos o efectivos y, a su vez, se incorporaron nuevos, lo que amplió y diversificó el equipo académico.

2024. Raquel Franco, Ana Inés Rodríguez, Victoria Olivari, Ángela Díaz, Rosanna Peveroni, Eloísa Figueredo


Un cuerpo docente de perfiles diversos

El cuerpo docente de la TUCE es tan variado como los estudios editoriales que aborda: incluye profesionales de la edición comercial e independiente, diseñadores editoriales, investigadores en letras y lingüística, especialistas en enseñanza de idioma español y literatura, además de voces procedentes del periodismo cultural.

La tecnicatura se ha ido poblando de docentes procedentes tanto del ámbito profesional como del académico. Unas luces acercan la dinámica real de la industria editorial ―planificación de proyectos, criterios de producción y estándares editoriales―, otras, desde la investigación, aportan el rigor teórico y la reflexión crítica que anclan la carrera en la universidad. A estas se suman ya las primeras generaciones de egresados, que regresan como docentes para cerrar el círculo y avivar su resplandor, integrando nuevos saberes indispensables para la edición contemporánea.


Arquitectura académica: dos años, cuatro áreas, 180 créditos

El plan 2014 se articula en cuatro áreas ―Técnico-instrumental, Lingüística, Literaria y Formación General― que suman 180 créditos. El diseño equilibra teoría y práctica, talleres y pasantías, e invita a cada estudiante a negociar, a veces intensamente, su propio recorrido.


Qué hace un corrector de estilo

El corrector de estilo revisa ortografía, sintaxis, léxico, ortotipografía y coherencia global. El proceso combina:

  1. Corrección del original en procesador de texto (control de cambios, macros).
  2. Corrección de pruebas en pdf, con atención a la legibilidad y accesibilidad.


Así, el egresado interviene desde el inicio del flujo editorial y domina herramientas digitales especializadas. La diversidad de ingreso ―traductores, periodistas, bibliotecólogos, maestros― confirma la versatilidad del perfil.


Logros académicos y desafíos presentes

En el marco del fortalecimiento institucional, se ha logrado conformar el AEE y avanzar en la presupuestación inicial de cargos, lo que estableció una estructura organizativa sólida. Además, hay una red estable de pasantías en diversas instituciones y revistas académicas; el próximo desafío consiste en ampliar esta red hacia la prensa y los sellos comerciales.

En el ámbito de la investigación, el reto actual es constituir equipos de investigación TUCE-AEE. Por otra parte, es necesario revisar el plan de trabajo con una mirada crítica y plural, que permita enriquecer los enfoques y consolidar nuevas líneas de acción.


Diez años de celebración y reflexión

El 28 de setiembre de 2018 la TUCE celebró su primera década bajo el lema «La profesionalización de la corrección de estilo en Uruguay», con la conferencia de Marcela Castro y la ponencia de Silvana Tanzi y María Cristina Maqui Dutto, hito que recordó lo mucho alcanzado y lo que aún queda por discutir.

Jornadas 2025

El 25 y 26 de abril de 2025, la TUCE, en alianza con la Asociación Uruguaya de Correctores de Estilo, organizó las Primeras Jornadas Regionales de Corrección en la FHCE. El encuentro reunió a profesionales, docentes, investigadores y estudiantes para intercambiar experiencias sobre procesos de trabajo, salud laboral, herramientas informáticas ―
incluida la inteligencia artificial― y la relación entre corrección, edición y traducción. La conferencia inaugural estuvo a cargo de la correctora e investigadora argentina Nuria Gómez Belart, y las ponencias reforzaron el puente entre la práctica profesional y la reflexión académica que caracteriza a la tecnicatura.

Agradecimientos y memoria colectiva

Detrás de cada logro hay un mosaico de cabezas, manos y voces. El AEE agradece a todas ellas ―docentes fundadores y actuales, estudiantes, egresados y funcionarios, así como a docentes de otras áreas de la facultad― y dedica un reconocimiento especial a Pilar Chargoñia, Virginia Bertolotti, Mariela Oroño, Raquel Conde, Daniel Vidal, Giorgina Notargiovanni, Ariel Collazo, Eliana Lucián y Graciela Barrios, cuyas semillas fundacionales y dedicación sostenida han guiado la TUCE. Aunque hoy sus caminos los han llevado hacia otros rumbos, su legado mantiene viva la carrera.

Conclusión

Quince años después de aquella aula inaugural, la TUCE se reconoce en su constelación de voces: un conjunto diverso que, pese a los encuentros y fricciones inevitables, se alinea para defender la calidad del texto y la excelencia editorial. Profesionalizar un oficio no es solo otorgar títulos: es construir, en colectivo, un camino de legitimidad, rigor y servicio público para la cultura editorial del Uruguay.




Laura Masello



El plurilingüismo en Uruguay: una aproximación a los aportes de Laura Masello

Laura Masello es la coordinadora del Centro de Lenguas Extranjeras (CELEX) y ha colaborado en la conformación y consolidación de esta unidad académica al dirigirla y coordinarla por cerca de veinticinco años.1 A partir de los saberes adquiridos en el Diploma de Estudios Universitarios Generales de la Université Sorbonne Nouvelle-Paris III, la Licenciatura en Letras Modernas de la Université Bordeaux Montaigne, la Especialización en Enseñanza de Portugués Lengua Extranjera, realizada en conjunto con nuestra facultad y la Universidade Estadual de Campinas, y el Doctorado en Ciencias del Lenguaje que cursó en la Universidad Nacional de Córdoba, entre otros, logró desarrollar líneas de reflexión propias en distintas áreas, colaborar en ámbitos de docencia, investigación y extensión, y traducir obras literarias muy relevantes.
A lo largo de los años ha promovido y mantenido un diálogo fluido con varias instituciones internacionales, fomentando el plurilingüismo.2 A su vez, participó en la celebración de varias ediciones del evento Culturafest: Lenguas y Culturas en Diálogo, junto con el equipo de docentes del celex. Coordinó el Núcleo Portugués y Español Lenguas Segundas y Extranjeras en la Asociación de Universidades Grupo Montevideo y, en la actualidad, es la representante de la Universidad de la República (Udelar) en esta institución y se desempeña también como coordinadora del Espace Francophone, codirectora del Instituto Camões-Udelar y directora de la Maestría en Enseñanza de Lenguas Extranjeras, que se realiza en conjunto con la Administración Nacional de Educación Pública.3 Además del papel primordial que tuvo en la creación del Espace Francophone en la Udelar4 ―vinculado con la integración de la Udelar (2025) en la Red de la Francofonía de las Américas―, desde los distintos roles realizó una gran cantidad de tutorías, participó en muchísimos tribunales en distintas unidades académicas de la facultad y coordinó y promovió la creación de cursos de distintas lenguas en el CELEX. Si bien la oferta de cursos en este último ha variado por distintos motivos, en los años en que dirigió el centro hubo cursos de árabe, armenio, alemán, catalán, chino mandarín, español para extranjeros, francés, griego moderno, inglés, italiano, japonés, portugués, ruso y vasco. Entre los cursos que brindó, además de los del CELEX ―donde se crearon los de Intercomprensión Lectora de Lenguas―,5 se destacan los de francés de la carrera de Traductorado (por ejemplo, Taller de Lengua y Lengua III), los de la Alianza Francesa y los del Instituto de Profesores Artigas (Literatura Francesa I y II, Lengua Francesa III, Fonética, Lingüística I y Didáctica Especial I, II y III en el Profesorado de Francés). Una de sus estudiantes del traductorado comenta que ser su alumna fue muy importante para ella e influyó mucho en su práctica docente. Señala que «se destacaba de la mayoría de los docentes por la calidad de los materiales que traía a clase, tanto por el tipo como por el contenido».6
Asimismo, dirigió varios proyectos de investigación, de alcance tanto nacional como internacional. Por ejemplo, coordinó el proyecto interregional Identidad Plurilingüe, Operatividad Bilingüe, y obtuvo financiación de la Comisión Sectorial de Investigación Científica para dirigir proyectos centrados en la enseñanza del español a migrantes (Inmigra), en estudios en el área de traducción y en el análisis del uso de las lenguas en la producción
de conocimiento (LEPCO). También participó en numerosos proyectos en el exterior, como
«Diálogos interculturales y escrituras migrantes. Derroteros literarios entre el Caribe y el
Cono Sur», coordinado por Marta Celi de la Facultad de Lenguas de la Universidad Nacional de Córdoba, que estaba muy vinculado a su tesis de doctorado Brasil-Caribe. Antropofagias y creolizaciones. Narrativas identitarias en América Latina.7
Su producción bibliográfica es de destacar, pues no solo escribió varios libros, capítulos de libros y artículos, sino que tradujo una gran cantidad de libros, artículos e incluso antologías poéticas.8 Además, entre los libros que produjo no solo se encuentran los de su autoría, sino que también coordinó y editó varias compilaciones colectivas que fomentaron la escritura de todos los docentes del CELEX. Algunos de sus textos más relevantes fueron los tres volúmenes sobre Estudio de lenguas, 9 Lenguas en la región. Enseñanza e investigación para la integración desde la universidad,
10 El revés de la trama. Escrituras identitarias en Brasil y el Caribe, 11 La traza y la letra12 y los textos sobre el portugués como lengua segunda y extranjera en el Uruguay13 y sobre el español como lengua extranjera.14
La trayectoria de Laura ha sido muy vasta y significativa; es imposible resumirla en breves palabras. Los invitamos a leer sus obras para poder apreciar el gran aporte que ha hecho al CELEX, a la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, a la Udelar y a la sociedad uruguaya en general.


1 Masello, L. (2012). Centros de lenguas universitarios: un diseño institucional entre lo disciplinario, lo contextual y lo autónomo. En Autor (Dir.), Lenguas en la región. Enseñanza e investigación para la integración desde la Universidad (pp. 58-64). Universidad de la República.
Masello, L. (2019). Conocimiento de lenguas y conocimiento en lenguas en la universidad. En Autor (Dir.), Estudios de Lenguas: Vol. 1. Lenguas extranjeras en la educación superior (pp. 29-64). Universidad de la República.
Masello, L. (2019). El área lenguas extranjeras y su consolidación en la Udelar. En Autor (Dir.), Estudios de lenguas: Vol. 1. Lenguas extranjeras en la educación superior (pp. 11-28). Universidad de la República.
2 Masello, L. (2019). Construir repertorios plurilingües: de la comprensión lectora a la intercomprensión en varias lenguas. En Autor (Dir.), Estudios de lenguas: Vol. 1. Lenguas extranjeras en la educación Superior (pp. 65-88).Universidad de la República.
Masello, L. (2022). Intercomprensión lectora y construcción de conocimiento en el área de humanidades: el proyecto latinoamericano LALIC. Lenguaje, 50(2), 298-321.
10.25100/lenguaje.v50i2.11324
3 Masello, L. y Díaz Maggioli, G. (2023). La Especialización y Maestría en Enseñanza de Lenguas Extranjeras ANEP-Udelar: la formación de investigadores. Revista Digital de Políticas Lingüísticas, 15(18). https://revistas.unc.edu.ar/index.php/RDPL/article/
view/43162
4 Universidad de la República. (s.f.). Espacio Francófono. Recuperado el 30 de junio de
2025, de https://udelar.edu.uy/internacionales/aula-de-la-francofonia/
5 Masello, Intercomprensión lectora…, op. cit.
6 Comunicación personal, 27 de junio de 2025.

Historias universitarias Laura Masello

Adolfo Elizaincín



Criado en Salto, Elizaincín se mudó de joven a Montevideo e ingresó, en 1964, a la entonces Facultad de Humanidades y Ciencias, que funcionaba en ese momento en el antiguo Hotel Nacional, en Cerrito y Lindolfo Cuestas. Tempranamente, en 1966, se unió al cuerpo docente de la institución, como asistente, cargo que le permitió trabajar con el Prof. José Pedro Rona, pionero investigador en dialectología americana y director del Departamento de Lingüística en esa época. Con Rona, comenzó su interés por los estudios de frontera y por el contacto español-portugués en Uruguay y también en América. En 1973, egresó de la facultad con el título de Licenciado en Literatura Española y se especializó en lingüística hispánica en la Universidad de Puerto Rico. Luego, realizó sus estudios de doctorado, con el apoyo de la beca de investigación Humboldt, en la Universidad de Tubinga; así, en 1990, obtuvo su título de Doctor en Filología Románica. Su tesis doctoral, titulada Dialectología de los contactos lingüísticos. Español y portugués en España y en América, fue orientada por el rumano Eugenio Coseriu, figura de renombre internacional en el ámbito de la lingüística.

A su regreso a Montevideo, retomó su cargo de profesor titular de Lingüística General en la facultad: fue docente de las sucesivas generaciones de estudiantes de la Licenciatura en Letras, con especialización en Lingüística, y, luego, de la Licenciatura en Lingüística. Durante sus más de cuatro décadas de docencia, formó a buena parte de los lingüistas que hoy son docentes en la facultad o en prestigiosas universidades del mundo. Impartió cursos de Introducción a la Lingüística, Metodología de la Investigación Lingüística, Fonética y Fonología, Sintaxis, Estructuralismo, Lingüística Histórica, Tipología Lingüística, Historia del Español de América, entre otros temas. También dio diferentes seminarios y cursos de posgrado y dirigió (y dirige) tesis de maestría y doctorado.

Esa actividad docente tuvo siempre su contraparte en una rica, original y sostenida actividad de producción científica cuyo eje original se forjó en torno al proyecto «Aspectos sincrónicos y diacrónicos del español del Uruguay», con el cual Elizaincín obtuvo el régimen de dedicación total. Fue de los primeros docentes uruguayos en lograr financiar sus proyectos con fondos de la Comisión Sectorial de Investigación Científica, como «Historia del español y del portugués en Uruguay (1988-1990)», «Historia del portugués en Uruguay (2001-2003)» y «Lexicología bilingüe español-portugués: el caso de la región fronteriza uruguayo-brasileña» (2005-2007). Asimismo, obtuvo financiación en Alemania para desarrollar uno de los proyectos más emblemáticos del Instituto de Lingüística, el Atlas lingüístico diatópico y diastrático del Uruguay, que se llevó a cabo en la década del noventa, con la cocoordinación del profesor
alemán Harald Thun, de la Universidad de Kiel. Demás está decir que, en el transcurso de estos proyectos, Elizaincín formó equipos de investigación que al día de hoy continúan temáticas e intereses surgidos de estas iniciativas académicas.

Como es lógico, su actividad de investigación redundó en múltiples y variadas publicaciones científicas, entre las que destacamos a continuación las más significativas: El español en la Banda Oriental en el siglo XVIII, en colaboración con Marisa Malcuori y Virginia Bertolotti (Montevideo, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación [FHCE], 1997); Sociolinguistics in Argentina, Paraguay and Uruguay (Berlín, De Gruyter Mouton, 1996); Análisis del discurso, compilado con Irene Madfes en el marco de las V Jornadas Interdisciplinarias de Lingüística, celebradas en Montevideo en 1987 (Montevideo, FHCE, 1994); El español de América. Cuadernos bibliográficos. Argentina. Paraguay. Uruguay, con Nélida Donni de Mirande, Germán de Granda y Magdalena Coll (Madrid, Arco Libros, 1994);
Dialectos en contacto. Español y portugués en España y América (Montevideo, Arca, 1992); Nos falemo brasilero. Dialectos portugueses en Uruguay, con Luis Ernesto Behares y Graciela Barrios (Montevideo, Amesur, 1987); Temas de Psico y Sociolingüística, en colaboración con Behares (Montevideo, Facultad de Humanidades y Ciencias, 1981); Estudios sobre el español del Uruguay, vol. I (Montevideo, Universidad de la República, 1981); Bilingüismo en la Cuenca del Plata (Montevideo, Organización de los Estados Americanos, 1975). Sus intereses de investigación, como se desprende de estas breves referencias, desbordaron la inquietud original por la frontera lingüística uruguayo-brasileña y abarcan también temas vinculados a la historia de las lenguas, la sociolingüística y la historiografía, entre otras miradas sobre la lengua y la lingüística.

Su actividad docente y de investigación estuvo acompañada de valiosas tareas de gestión y cogobierno. Primero fue director del Departamento de Lingüística, y, a partir de la reestructura de la facultad y de esa unidad académica, que se convirtió en instituto, Elizaincín pasó a ser director del Departamento de Psico y Sociolingüística (actual Departamento de Estudios Sociales del Lenguaje) y a coordinar el Instituto de Lingüística. Tuvo una sólida participación en los cambios que vivió la facultad, en su reorganización en institutos y departamentos, en la creación de nuevos planes de estudio y en la consolidación de la hoy Unidad Académica Instituto de Lingüística, que da continuidad al Departamento de Lingüística, al que Elizaincín se integró en la década del sesenta. Asimismo, su compromiso institucional también se manifiesta en el hecho de haber ocupado el cargo de decano de la FHCE durante dos períodos, entre 1997 y 2006, año en el que se jubiló. Desde 2007 es profesor emérito de la facultad y, como tal, continúa participando en tribunales, en cursos de grado y de posgrado y en publicaciones de la facultad.
En 2003 ingresó como académico de número en la Academia Nacional de Letras de Uruguay, institución de la que fue presidente por dos períodos (2012-2014 y 2015-2017).

En paralelo, ha logrado una proyección académica internacional, pionera para el ámbito de la lingüística local. Dictó cursos y conferencias, participó en reuniones científicas en América, Europa y Asia, y recibió múltiples reconocimientos, premios y distinciones, entre los que se destaca el doctorado honoris causa que le otorgó, en 2006, la Universidad Nacional y Capodistriaca de Atenas. Fue presidente de la Asociación de Lingüística y Filología de América Latina, cuya revista Lingüística dirigió y editó por muchos años.
Desde el 2008, además, es investigador nivel III del Sistema Nacional de Investigadores de la Agencia Nacional de Innovación e Investigación.
En estos ochenta años de la facultad, hemos decidido homenajear al Prof. Elizaincín —que también transita sus ochenta años de vida— como manifestación de reconocimiento y agradecimiento por su contribución a la institución en la que ha trabajado desde la década del sesenta, y también como homenaje y agradecimiento por su contribución a los estudios lingüísticos en el Uruguay.

Fuentes consultadas
Da Rosa, J. (Comp.). (2025). La escuela uruguaya de lingüística. Homenaje al Dr. Adolfo Elizaincín. Academia Nacional de Letras.
Instituto de Lingüística. (2015, 18 de diciembre). Entrevista al Dr. Adolfo Elizaincín [Episodio de pódcast de audio]. ¡Saquen la lengua! https://soundcloud.com/user-257537246/saquen-la-lengua-entrevista-elizaincin
Agencia Nacional de Investigación e Innovación. (2024). Adolfo Esteban Elizaincín Eichenberger.
https://export.cvuy.uy/cv/?2d9a18d021cf0f44c753e97fc6a246eaa40ce4544f9c583baf55ca919e1
fbe51b4ad24d1ba408d3ac6c2df69aa1bb2889758c99963f258cedb28a7a7362f12ce

Academia Nacional de Letras. (2024). Adolfo Elizaincín. Perfil.
https://www.gub.uy/ministerio-educacion-cultura/academia-nacional-letras/academicos-numero/adolfo-elizaincin


Adolfo Elizaincin

Leonardo Peluso Crespi



Nació en Montevideo en 1966. Es licenciado en Lingüística, psicólogo y magíster en Ciencias Humanas por la Universidad de la República (Udelar) y doctor en Letras por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Se desempeña como docente en la Udelar desde el año 2000. Comenzó en la Facultad de Psicología y, desde 2009, es docente también en la carrera de Tecnólogo en Interpretación y Traducción Lengua de Señas Uruguaya (LSU)-Español (Tuilsu) de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE). Tiene una dedicación exclusiva desde 2012, compartida entre ambas facultades, donde se desempeña como profesor agregado. Desde el año 2013, con la consolidación de la Tuilsu en Salto (Centro Universitario Regional Litoral Norte), reside mayormente en dicha ciudad y forma parte del proceso de descentralización impulsado por la universidad.

Desarrolla actividades de investigación y extensión en el campo de los estudios decoloniales y de los estudios sordos. En este marco, ha investigado sobre lingüística de la LSU, lexicografía, identidades sordas y disidentes, educación de sordos (del bilingüismo al plurilingüismo), y textualidad diferida y cultura pluriletrada. Su producción académica mantiene una postura fuertemente decolonial en cuanto crítica de la ideología de la normalidad y de las distintas formas de opresión que de ella se derivan. Es un militante por los derechos civiles de minorías oprimidas y se identifica como un varón gay. Integra el Sistema Nacional de Investigadores, nivel II.

Desde el inicio de la formación universitaria de intérpretes español-LSU, se desempeñó como coordinador de la Tuilsu. Dicha formación comenzó en Uruguay en 2009, a partir de la propuesta y trabajo del profesor Luis Behares, con la particularidad de ser un pregrado de dos años y no admitir estudiantes sordos.

En su desempeño en la Tuilsu, Leonardo Peluso promovió la introducción de dos marcos político-conceptuales que le darían a la carrera una nueva impronta: por un lado, el campo de los estudios sordos, que ya tenía su desarrollo en Brasil y Estados Unidos,1 y, por otro lado, la noción de textualidad diferida, de cultura pluriletrada y de ideología escriturocéntrica en relación con la cultura letrada y la comunidad sorda.2

Los estudios sordos constituyen un campo interdisciplinario que articula saberes de las ciencias humanas y sociales (como la lingüística, la educación, la antropología, la filología, las letras, la historia, la filosofía, la ciencia política y la traductología), así como enfoques políticos y artísticos. Su objeto de estudio son las comunidades sordas y sus lenguas, abordadas desde una perspectiva psicosociolingüística y antropológica. Este enfoque desafía la mirada tradicional, que concibe a las personas sordas únicamente desde la discapacidad, y, en su lugar, las reconoce como hablantes de lenguas de señas, pertenecientes a una comunidad lingüística y cultural propia. La consolidación del campo de los estudios sordos permite comprender cómo se anclan las diferentes disciplinas humanas y sociales en torno al estudio de las comunidades sordas y sus lenguas, desde una perspectiva política y de lucha antiaudista. Esta perspectiva se distancia de la visión de la sordera como una discapacidad y entiende a la comunidad sorda como hablante de LSU.

La textualidad diferida es aquella que, mediada tecnológicamente, se desvincula del momento de enunciación y queda fijada, lo que permite su archivo y recuperación posterior. Esta mediación tecnológica puede materializarse tanto a través de la escritura como de las grabaciones. Al reconocer el papel equivalente de las grabaciones respecto de la escritura, se puede sostener que la cultura letrada ha devenido en pluriletrada y pluritecnológica, en tanto integra textos escritos y grabados. Por su parte, la ideología escriturocéntrica refiere a la concepción que privilegia la escritura como única tecnología capaz de sostener y desarrollar la cultura letrada y desconoce el papel que en la actualidad juegan las grabaciones en la consolidación de la cultura pluriletrada. Las nociones de textualidad diferida y cultura pluriletrada permiten, por su parte, comprender el papel de las visograbaciones en LSU en el desarrollo de la cultura letrada de la comunidad sorda uruguaya actual. En la medida en que la LSU es una lengua que no tiene escritura, la comunidad sorda encontró en las grabaciones la tecnología que permite el desarrollo de la textualidad diferida en su lengua y, por lo tanto, de la cultura letrada en torno a esta.

La introducción y el desarrollo de estos marcos conceptuales en la Tuilsu tuvieron varios impactos en la carrera que derivaron en el actual plan de estudios y en su estructura docente.

La perspectiva de los estudios sordos promovió el ingreso de un importante número de docentes sordos, ya que se entendió que el cuerpo docente no podía continuar siendo mayoritariamente oyente. También se promovieron modificaciones en el plan de estudios que habilitaron a estudiantes sordos a cursar la carrera. Asimismo, se introdujo la materia Estudios Sordos en el nuevo plan de estudios. Más adelante, esta nueva postura teórico-política llevó a que la facultad propusiera que nuestra unidad académica pasara a llamarse Estudios Sordos y, desde ese marco, actualmente se está promoviendo el desarrollo de la Licenciatura en Estudios Sordos, que busca incorporar la perspectiva interdisciplinaria en la formación de investigadores.

Por otra parte, la perspectiva de textualidad diferida y cultura pluriletrada, al introducir la idea de que la cultura letrada en la comunidad sorda ocurre a través de visograbaciones en LSU, permitió diferenciar entre interpretación, como actividad traductológica en situaciones conversacionales, y traducción propiamente dicha, como actividad traductológica entre español escrito y LSU visograbada, y viceversa. Esta perspectiva estimuló la consolidación de una línea de trabajo dentro de la Tuilsu con visograbaciones que, junto con el desarrollo del campo de los estudios sordos, dio lugar al actual plan de estudios: Tecnólogo en Interpretación y Traducción LSU-Español. Esta carrera, de tres años de duración, forma en prácticas de interpretación (textualidad directa) y prácticas de traducción (textualidad diferida), lo que permite el ingreso de estudiantes sordos para formarse como intérpretes.

Asimismo, Peluso ha demostrado un fuerte compromiso con la descentralización de la FHCE y ha sido un activo promotor del desarrollo de la Tuilsu en la sede Salto y, durante dos cohortes, en la sede Tacuarembó. Esto motivó su radicación en la ciudad de Salto y la apertura de líneas de investigación y extensión en estudios sordos y textualidad diferida en dicha sede, así como la conformación de un equipo académico compuesto por personas sordas y oyentes radicados en la zona.

Las últimas dos investigaciones que desarrolló se centraron en los estudios sordos, la textualidad diferida y la educación. Por un lado, coordinó una investigación educativa financiada por la ANEP (Administración Nacional de Educación Pública) durante 20193 que describe progresiones de aprendizaje en el dominio lingüístico-discursivo de estudiantes sordos y considera el repertorio lingüístico de la comunidad sorda uruguaya contemporánea y su relación con la textualidad diferida.
Por otro lado, coordinó una investigación que analizó y comparó las formas en que oyentes y sordos transitan por la cultura letrada contemporánea.4 Esta investigación fue financiada por la Comisión Sectorial de Investigación Científica de la Udelar (a través de un proyecto I+D correspondiente al período 2021-2023).

En el ámbito de la extensión universitaria, impulsó y participó en la creación de un diccionario monolingüe de la LSU5 y en la producción de la primera serie web realizada en LSU,6 que tuvo, entre otros impactos, visibilizar identidades sordas y disidentes, y posicionar a la FHCE como un espacio valioso para la producción de cultura sorda. Desde hace años trabaja con la Escuela n.o 116 Especial de Sordos de Salto y participa en actividades conjuntas que han recibido premios internacionales.7 En la actualidad realiza actividades de extensión y promueve el desarrollo de las progresiones de aprendizaje en conjunto con docentes de Tuilsu y de la Escuela n.o 116. Asimismo, se está desarrollando, en conjunto con docentes de Tuilsu, un manual de enseñanza de LSU. Dicho manual retoma la noción de textualidad diferida, ya que se está elaborando con base en la comprensión de videos en LSU.8

En los siguientes enlaces se ofrece un listado de sus trabajos más recientes y de su currículum,
con acceso disponible:
https://docs.google.com/document/d/15S1cgAqFv8y7BEs73NQLTXsEyLXTfehFS8SHnXkjkpI/edit?
usp=sharing

https://exportcvuy.anii.org.uy/cv/?1e36da0609465cf21b3ccc578f680187c1d1f038338f0d5b593de2a8
8863630e2a64896fee43f58ac296b24017783a9b8878972153a91d82650c829b781bdb17


1 Peluso, L. (2024). Estudios sordos en Uruguay. Consideraciones acerca del campo. Caletroscópio, 12(2), 219-234.
2 Peluso, L. (2020). La escritura y los sordos: entre representar, registrar/grabar, describir y computar. Área de Estudios Sordos. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
3 De León, A., Larrinaga, J. A., Peluso, L. y Silveira, M. (2019). 2.3. Progresiones de aprendizaje en el dominio lingüístico-discursivo para estudiantes sordos. En MCRN, Desarrollo del pensamiento cultural y sus mediaciones. Dominio lingüístico-discursivo. Progresiones de aprendizaje (pp. 45-69). Administración Nacional de Educación Pública.
https://www.anep.edu.uy/sites/default/files/images/Archivos/publicaciones/MCRN/MCRN%203%202019%20 WEB.pdf
Ibidem, Anexos (pp. 78-89).
4 De León, A., Holly, L., Larrinaga, J. A. Peluso, L. y Silveira, M. (2021). Textualidad diferida y cultura
pluriletrada. Investigación y enseñanza en contextos plurilingües e interculturales
[Proyecto de Investigación de la Udelar]. https://www.tuilsu.edu.uy/investigacion/peluso.textualidadiferida.csic.2020.pdf
5 Tuilsu (s.f.). Léxico Trelsu. Primer Léxico de la LSU en LSU. https://tuilsu.edu.uy/trelsu/
6 Tuilsu (2013-2014). Identidades (temporadas 1 y 2) [Webserie]. Área de Estudios Sordos.
7 Peluso, La escritura y los sordos, op. cit.
8 Larrinaga, J. A. y Peluso, L. (Coords.). (2024). Manual de enseñanza de Lengua de Señas Uruguaya (LSU).
Área de Estudios Sordos y Tuilsu. http://tuilsu.edu.uy/recursos/manuales/larrinagaypeluso2024.pdf

Leonardo Peluso Crespi

Marta Demarchi: una trayectoria de compromiso y entrega por la educación pública



Marta Demarchi nació en la ciudad de Montevideo el 11 de diciembre de 1930 y falleció el 25 de mayo de 2023, a los 92 años de edad, luego de una fecunda vida docente y académica que marcó varias generaciones de maestros y licenciados en educación. Fue maestra y profesora de filosofía y ciencias de la educación del Instituto de Profesores Artigas (IPA). Egresó con la primera generación de estudiantes del IPA en filosofía y ciencias de la educación. Muy joven comenzó su carrera docente en el Instituto Normal de Montevideo (IINN) y en el Instituto Magisterial Superior (IMS) como profesora de aquellas disciplinas. Tuvo una extensa e intensa trayectoria como formadora de formadores y como académica en el campo de las ciencias de la educación. Perteneció a la generación de educadores progresistas que articularon una praxis pedagógica comprometida con los problemas educativos y sociales de su época. Desde una formación y una concepción netamente humanistas, elaboró una mirada amplia y crítica de la educación y de la sociedad. Esta perspectiva analítica aguda, así como su compromiso gremial provocaron que fuera destituida en los oscuros años de la dictadura civil-militar, lo que le impidió desempeñar cualquier actividad docente durante doce años.

Antes de golpe de Estado del 27 de junio de 1973, su carrera docente se desarrolló en el IINN y en el IMS como profesora de filosofía y ciencias de la educación. En esos años nutrió y se nutrió de destacados docentes como Reina Reyes, Julio Castro, Jesualdo Sosa, Miguel Soler y Hugo Rodríguez, entre muchos otros.

Aguda estudiosa de la historia de la educación nacional y de la pedagogía, desarrolló una mirada antitética a las perspectivas conservadoras y tecnocráticas de lo educativo. Ubicaba lo educativo como un fenómeno estrechamente ligado a lo social, lo cultural y lo económico. En un artículo publicado en 1968, Marta señala:

Los problemas de estructura, contenido, orientación y administración de los servicios educativos se encaran a punto de partida de la consideración de la educación como fenómeno sociocultural, íntimamente relacionado con el modo de producción, es decir, con las fuerzas productivas y las relaciones de producción; así como con la estratificación social con la que ha guardado a través de la historia total conexión, pues la enseñanza en su contenido y orientación ha estado determinada por las clases sociales dominantes.1

Esta convicción la condujo a la defensa de la educación pública y la responsabilidad del Estado en la garantía de esta, a la defensa de la laicidad en el ámbito educativo en clave de pluralidad y respeto de posturas disímiles en un marco democrático y de libertad, así como a la defensa de la autonomía de la enseñanza. Sin embargo, esta mirada macro de la educación no inhibió el estudio y la recuperación de las experiencias pedagógicas como las escuelas experimentales, las escuelas granjas o el proyecto de parques escolares, entre otros. Fue defensora de una sólida y crítica formación de los maestros para que pudieran desarrollar experiencias pedagógicas que dialogaran con las necesidades de los niños y del medio. En esta línea, contribuyó al desarrollo de una pedagogía nacional.

Marta también desarrolló una militancia muy activa en ámbitos gremiales, colaboró y participó en el consejo de redacción de la Revista de la Educación del Pueblo en su primera época (1968-1976) y en su segunda época (1985-2004).

La Revista de la Educación del Pueblo fue una publicación independiente de los educadores uruguayos enfrentados a la realidad presente y al porvenir. Los tópicos de análisis se centraban en los problemas socioeducativos, las responsabilidades, las tareas del educador y de la educación popular. La militancia gremial tuvo un énfasis en la lucha contra la ley de educación n.o 14.101, de 1973.

Recuperada la democracia, en 1985, se desempeñó como profesora titular y directora del Departamento de Ciencias de la Educación de la entonces Facultad de Humanidades y Ciencias. Posteriormente, fue directora del Departamento de Historia y Filosofía de la Educación del Área de Ciencias de la Educación de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) hasta el año 2000.

En el contexto de la transición democrática y ya como directora del Departamento de Ciencias de la Educación, lideró el proceso que llevó a reformular el plan de estudios de la Licenciatura en Ciencias de la Educación. En virtud de su sólida formación pedagógica y filosófica, y con la curiosidad epistemológica que la caracterizaba, contribuyó a la actualización de los diversos programas de estudios, dominados hasta ese momento por enfoques conservadores y tecnocráticos. Desde la unidad curricular Introducción a los Problemas Educativos, que impartía, estimuló la lectura rigurosa de diversos autores críticos, como, por ejemplo, Pierre Bourdieu, Jean-Claude Passeron, Henry Giroux, Samuel Bowles, Herbert Gintis, Louis Althusser, Michel Foucault, entre muchos otros.

También fue responsable de la implementación de un nuevo plan de estudios cuando se produjo la separación de la Facultad de Ciencias y se recreó la FHCE (plan 1991).

En el marco de la Universidad de la República (Udelar), coordinó el Grupo Central de Formación Docente, que impulsó la creación de las unidades Pedagógica o de Enseñanza (actualmente unidades de Apoyo a la Enseñanza), que tenían por objetivo abordar la problemática de la formación y el perfeccionamiento de los docentes universitarios.

Asimismo, presidió la Comisión Sectorial de Enseñanza de la Udelar durante dos décadas, guio la conformación de la unidad académica y promovió líneas de trabajo centrales y políticas de mejora de la enseñanza universitaria que permitieran asesorar al Consejo Directivo Central de la Udelar. En esta línea, también impulsó la creación de la Maestría en Enseñanza Universitaria.

En el ámbito internacional, estableció redes académicas con numerosas universidades de la región y de Europa. En este aspecto, fue una activa protagonista de la Asociación de Universidades Grupo Montevideo, especialmente del Núcleo Disciplinario Educación para la Integración. Allí impulsó los encuentros de investigadores, así como los encuentros de jóvenes investigadores y redes de trabajo con universidades latinoamericanas.

Jubilada de sus cargos docentes, fue designada docente libre de la fhce e integró el Grupo de Reflexión sobre Educación junto con el maestro Miguel Soler y otras figuras destacadas de la educación nacional; además, continuó integrando el cuerpo editorial de la revista Quehacer Educativo.

Entre los textos publicados por Demarchi se destacan La educación rural en el Uruguay. Construcción y vigencia de una doctrina (1999), en colaboración con Nidia Richero; «José Pedro Varela (1845-1879)» (1993), en colaboración con Hugo Rodríguez; El campo pedagógico. Cuatro visiones latinoamericanas (1989), compilación de pedagogos latinoamericanos junto con Diana Dumar y Azucena Rodríguez Ousset; Dos décadas en la historia de la escuela uruguaya. El testimonio de los protagonistas (1987), junto con Ana María Angione, Víctor Brindisi, Ariel Castrillón, Elda Manrique, Mazzella, Abner Prada, Hugo Rodríguez, Miguel Soler, Marita Sugo Montero y Yolanda Vallarino.

En los ámbitos de formación docente y de la Udelar, la profesora Demarchi se destacó por su compromiso académico, ético y político. A su vez, diversas generaciones se nutrieron de su generosidad académica y humana.

Fuentes consultadas

Demarchi, M. (Comp.). (2010). Maestra militante de la vida: Enriqueta Compte y Riqué. Administración Nacional de Educación Pública.

Demarchi, M. y Richero, N. (1999). La educación rural en el Uruguay. Construcción y vigencia de una doctrina. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad de la República.

Demarchi, M. (1994). José Pedro Varela (1845-1879). Perspectivas. Revista Trimestral de Educación Comparada, (3-4), 719-734.

Demarchi, M. (Comp.). (1989). El campo pedagógico. Cuatro visiones latinoamericanas. Edición de la Revista de la Educación del Pueblo.

1 Demarchi, M., (1968). A propósito de algunas ideas expuestas por Francisco Ayala. Revista de la Educación del Pueblo, (2), 38-40; cita en página 38, énfasis añadido.

Demarchi, M., (1968). A propósito de algunas ideas expuestas por Francisco Ayala. Revista de la Educación del Pueblo, (2), 38-40; cita en página 38, énfasis añadido.


Marta Demarchi: una trayectoria de compromiso y entrega por la educación pública

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