Mujeres y disidencias del Área Social y Artística (ASA) de la Universidad de la República (Udelar) nos encontramos este 18 de marzo en el Aulario Mártires Estudiantiles para compartir experiencias e intercambiar vivencias a través de la creación de fanzines.
Este primer encuentro reunió a decenas de funcionarias —docentes, técnicas, administrativas y de servicios—, junto con estudiantes, egresadas e integrantes de comisiones y comités de género de las diferentes facultades para pensar en conjunto, más allá de cada servicio, cómo construir espacios de equidad. Para ello se dispuso, además, de un espacio de micrófono abierto y pizarras de uso libre donde se podían anotar diferentes conceptos.
Entre las intervenciones, Laura Silvera de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración destacó el rol de las comisiones y comités de género, espacios sostenidos a diario por mujeres, que pueden interconectarse para explorar líneas de trabajo conjuntas, desde el entendido de que «es más lo que nos une a las mujeres del ASA que lo que nos diferencia».
En ese sentido, Florencia Roldán de la Facultad de Ciencias Sociales comentó algunas líneas de acción de la Comisión de su servicio, entre las que destacó el trabajo en materia de convivencia, tanto en «espacios presenciales como digitales», así como «un futuro trabajo exploratorio sobre cómo están distribuidas las tareas que implican coordinación y gestión», y el análisis de los lugares que ocupan las mujeres y su grado de importancia. Además, la Comisión realizará un relevamiento de la bibliografía que se utiliza en la Facultad, que «generalmente es de varones, aunque hay mucha producción académica de mujeres», y de esta manera visibilizar y tener elementos que permitan accionar. Roldán entendió importante compartir estas acciones para «empezar a trabajar juntas en estos temas».
«Si nos organizamos podemos ser hogar para otras compañeras»
Docentes de la Facultad de Artes coordinaron el taller de creación de fanzines y explicaron qué son estos dispositivos que surgieron en la década del 60, en la cultura punk, con «el propósito de comunicar ideas de manera sencilla y económica, a través de recortes de imágenes y texto presentes en diversas publicaciones, que se van recombinando sobre una nueva hoja y crean una pequeña narrativa». En este caso, la consigna fue comenzar a construir y comunicar desde una mirada esperanzadora, teniendo como disparadoras las siguientes preguntas: ¿Quiénes somos?, ¿qué tenemos en común?, ¿qué nos une? y ¿qué podemos aportar las mujeres del ASA?
A partir de allí, en los diferentes grupos intercambiamos sobre distintos aspectos de la vida de las mujeres tanto en lo laboral como en lo académico, así como en la sociedad en general.
Los productos finales recogieron inquietudes diversas. Desde la preocupación por las dinámicas de producción académica en la Udelar, con el título «Publicar desde Sudamérica», hasta la crítica a cómo son representadas las mujeres y la necesidad de tomar roles activos con la frase «menos musas y más artistas». Otros trabajos se centraron en la importancia de la pluralidad y diversidad como fortaleza del colectivo, la demanda de poder habitar libremente los espacios, la necesidad de la expresión y el valor de los tiempos y espacios de conversación: «si nos organizamos podemos ser hogar para otras compañeras», resumió uno de los grupos. Los materiales elaborados serán procesados digitalmente y compartidos a través de los canales de comunicación de las facultades.
En las pizarras, en tanto, emergió una identidad plural: mujeres diversas —hijas, colegas, trabajadoras, docentes, estudiantes, investigadoras, funcionarias, productoras de conocimiento, cuidadoras—, atravesadas también por experiencias de vulneración, pero al mismo tiempo reconocidas como agentes de cambio. Nos nombramos como bailarinas, autistas, discas, compañeras, académicas, feministas, visibilizando la heterogeneidad. En lo común, apareció la sensibilidad, la escucha, la empatía, la creatividad y la convicción de que nuestras voces merecen ser oídas, junto con una actitud proactiva y de lucha. Lo que nos une es un entramado de afectos y compromisos: el amor por la humanidad y por las compañeras, la motivación por cuidarse mutuamente y la centralidad de los cuidados como práctica política y colectiva.
Textos y fotografías: unidades de comunicación de servicios del ASA.

