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Muestra Luz de Libertad



Los estudiantes de varias licenciaturas han conocido la figura de Luce Fabbri y han planificado una muestra para la difusión de su figura, su pensamiento, militancia y obra literaria.

Se inaugurará el miércoles 1 de octubre a las 18.00 horas, en el salón Luce Fabbri de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Participarán Margareth Rago, Andrea y Olga Cressatti.

La Muestra «Luz de libertad. Recordando a Luce Fabbri» permanecerá instalada desde el 23 de septiembre hasta el 3 de octubre en el segundo piso de FHCE.


Área de Estudios Editoriales



El cuidado del texto como núcleo humanístico

Los estudios editoriales (EE), área de conocimiento distinguida progresivamente de la literatura, la lingüística y la producción técnica, describen un espacio interdisciplinario que estudia la mediación textual. Dirigen la mirada hacia los textos escritos y se preguntan: ¿qué hace que un mensaje escrito pueda llegar eficaz y eficientemente desde sus emisores originarios a sus lectores?

El Área de Estudios Editoriales (AEE) explora las transformaciones, interpretaciones, restituciones y apropiaciones que intervienen sobre los textos, es decir, las mediaciones textuales y sus agentes. Por lo tanto, desarrolla las tres funciones universitarias en lo tocante a la edición y sus márgenes. Propone enseñanza en la teoría y la práctica de los procesos editoriales y de lectura; investiga la historia y la evolución de los soportes textuales, sus procesos de producción, distribución y recepción y cómo estos intervienen en el mensaje, y propone actividades en el medio junto con agentes locales vinculados con lo editorial. Toma en cuenta la lingüística, las letras y las ciencias de la comunicación, y recibe a su vez los aportes de disciplinas como el diseño editorial, la gestión de proyectos, el derecho y el marketing editorial.

El libro, en su complejidad, puede considerarse un representante modélico de este proceso. Por lo general, el público conocerá el autor, la editorial y la imprenta. Pero un especialista en EE sabe que «los autores no escriben libros. Los libros no se escriben. Son manufacturados por escribientes y otros artesanos»,1 toda una serie de equipos está implicada en su construcción material y simbólica: los trabajadores en una editorial, los de artes gráficas, los libreros, los agentes literarios, entre otros.

La mediación textual a lo largo de los siglos

Nuestro acceso al conocimiento es eminentemente histórico y colectivo. Si bien construimos nuestro saber desde la experiencia individual, la base del desarrollo humano nos llega a través de discursos interiorizados y reconvertidos.2

La relación entre las humanidades y la preocupación por la fijación de los mensajes se remonta a épocas de la tradición oral, cuando para trasladar y preservar el conocimiento en el espacio y en el tiempo se debía aprender con exactitud la palabra de cada obra.

Ya en la Antigüedad clásica3pueden hallarse raíces de los procesos de mediación textual. Una vez que aparece la escritura, la búsqueda por proteger el saber cuidando cada palabra de un texto es asumida por los copistas; y, con el tiempo, una figura correctora (diorthotes) se puede rastrear en la cultura manuscrita cristiana hacia el año 300.4 En el siglo XV, cuando las studia humanitatis dirigían el foco de la instrucción hacia la historia, la ética, la poesía, la filología, la retórica y la gramática,5 junto con ellas y el desarrollo de la imprenta surgen los primeros correctores o castigadores,6 que desarrollaban diversas tareas, desde asegurarse que las copias no se desviaran del original hasta construir paratextos y verificar traducciones, componer formas tipográficas o incluso preparar ediciones.7

Al ir más allá de la verificación de la correspondencia tipográfica con un original, comienza a institucionalizarse una tarea de exégesis y praxis que se mueve entre la prescripción normativa y la pragmática comunicacional. Esta tensión pasa a ser el hábitat de la nueva figura, aún vaporosa: el corrector. Durante el Renacimiento comienza a delinearse el inicio de una disciplina en la encrucijada de lo literario, lo lingüístico y lo técnico. A su vez, en esta atención a lo contextual, con el objetivo último de que el acto comunicativo logre la mayor eficacia y eficiencia posible, se gesta el embrión del método idiográfico ante lo editorial.8

El foco en lo individual y lo singular, en lugar de en leyes generales, constituirá la lógica de la paleografía, la crítica textual, la bibliografía y bibliología de los siglos XVIII y XIX,9 que heredarán a los EE anglosajones de la segunda mitad del siglo XX, enfocados en la industria, la necesidad de justificar decisiones editoriales mediante evidencia documental, la importancia de la historia de la transmisión textual y la comprensión de que toda edición es una interpretación.

Finalmente, entre 1980 y los dos mil, los EE se constituyen como un campo que cruza la historia del libro, la sociología de la literatura, los estudios culturales y la economía creativa.10 Este enfoque reconoce la edición como una práctica cultural compleja que requiere análisis desde múltiples perspectivas. Al decir de Darnton,11 el libro se resiste a ser confinado a una sola disciplina, la historia de los libros es siempre internacional y el método debe siempre ser interdisciplinario.

Los correctores orientales

Desde 1823, al menos, se ofrecían servicios de corrección en las imprentas locales,12 pero hasta fines del siglo XX se consideró una tarea anexa o un trabajo formativo; la gran mayoría de quienes corregían lo hacían como complemento de su principal ocupación de tipógrafo, periodista, maestro, escritor.13 Los correctores especializados de los que tenemos noticia en Uruguay surgieron entre 1970 y 1990,14 después de que las componedoras y la fotocomposición eliminaran definitivamente la corrección ortotipográfica de las imprentas.15 Pero incluso luego de esto había poca o nula comunicación entre los correctores.

Esto cambió alrededor de 2004, cuando un grupo de correctoras, formadas empíricamente, se reunió, estableció vínculos con expertos extranjeros ―como José Martínez de Sousa y Silvia Senz Bueno― e hizo el esfuerzo de contactar con aún más colegas del medio local.16 Sus principales intereses eran obtener: 1) herramientas bibliográficas adecuadas para su práctica, 2) formación específica en corrección y 3) certificación de nivel universitario para que la profesión, que tenía una función productiva especializada y un cuerpo de conocimiento académico y técnico, contara con un respaldo formal. En 2006 esto confluyó con un proyecto de la Universidad de la República que buscaba el desarrollo de carreras cortas,17 y llevó a la creación de la Tecnicatura Universitaria en Corrección de Estilo (TUCE) en 2008.

El primer plan de estudios fue creado por las cátedras de Letras y Lingüística, sin la participación de correctores. La reforma del plan de 2014 redistribuyó las cargas curriculares e incorporó asignaturas específicas, lo que elevó la carga técnica del 34 % al 47 %. A su vez, algunos graduados de las primeras cohortes pasaron a formar parte del cuerpo docente, ya con cierta formación específica y conociendo las debilidades y fortalezas de la carrera.18

Desde 2018 han comenzado a surgir convocatorias para correctores en el ámbito público. También comenzó a observarse cada vez más la presencia explícita de los nombres de los correctores de estilo en la página de créditos de algunos libros, junto al del autor y al del encargado de diseño editorial.19 Esto es un reconocimiento a la labor de mediación textual, así como la firma del corrector es un compromiso con la calidad de la publicación.

En mayo de 2023 es aprobada la solicitud del plantel docente de la TUCE para la creación del AEE. Al mismo tiempo se lleva a cabo un proceso de consolidación de los cargos: eran en su mayoría contratos a término, y pasan a ser efectivos e interinos. Esto agrega la extensión y la investigación a las responsabilidades del cuerpo docente y amplía las posibilidades de construcción institucional más allá de un estudio técnico crítico, con lo que el AEE halla necesario examinar su lugar en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE).

Las fisuras del conocer

Con respecto al acceso al conocimiento, la tecnología de la escritura se caracteriza por producir un vehículo óptimo para su transmisión en un contexto alfabetizado. A diferencia del lenguaje oral, la producción de textos escritos dilata en el tiempo el acto comunicacional, el mensaje es más planificado, más duradero, su estructura más resistente a la corrupción, puede tener una infinidad de destinatarios y ser decodificado al ritmo de cada lector.

Si atendemos a lo que sucede hoy ―digamos, desde hace una década, desde la introducción del sintagma fake news al discurso político y académico―, observamos dificultades epistemológicas concretas que se entrelazan con los avances tecnológicos, cada vez más veloces, que intermedian nuestra vida cotidiana: la caída del valor de la verdad en el discurso público, el debilitamiento de la confianza en las fuentes, la rapidísima producción de información tanto audiovisual como escrita, la creciente disponibilidad de un océano de discursos que compiten activamente por la atención, y las dificultades que esto conlleva para navegar el mundo contemporáneo.

Esto reclama herramientas interpretativas agudas, con una clara conciencia de los contextos de enunciación y de recepción. El AEE se ubica en la intersección del método crítico, las humanidades y las ciencias de la comunicación. De estos cruces, junto con aportes de otras disciplinas y la técnica específica de las labores editoriales, podrán surgir dichas herramientas.

El corrector, el editor, el asesor lingüístico, cada uno en su especificidad, tratan de entender y configurar el contexto original de enunciación de un mensaje. Analizan los propósitos comunicativos de los escritos con los que trabajan y la lógica interna del texto. Y procuran ayudar al emisor a que su mensaje llegue a destino con la menor pérdida de información posible, y acorde a las virtudes de la retórica.

De preguntas abiertas y construcción institucional

Un desafío fundamental para los EE es el cierre del paréntesis de Gutenberg.20 Si es acertada la interpretación de que con la imprenta se abrió un paréntesis en el formato y el flujo de la información y que este paréntesis comenzó a cerrarse con la aparición de internet, ¿qué consecuencias tiene para los EE la reduplicación de lectores y de producción, lo publicado pero editable, el anonimato rampante y la pérdida de figuras autorales, el que muchos textos no se conciban sino como alimento de textos futuros?

Esto último se asocia directamente con el ascenso y la difusión de los modelos generativos de lenguaje (LLM, por su sigla en inglés), que han revolucionado el mundo y también afectan el campo editorial. Caben muchos cuestionamientos, entre ellos: ¿qué se pierde cuando se deja de lado la práctica de la escritura?, ¿se puede considerar esta una nueva práctica de escritura?, ¿qué sesgos introducen los LLM donde intervienen?, ¿qué implicancias éticas tiene su uso, alimentado de obras pirateadas?, ¿estamos dispuestos a obtener nuestro conocimiento de textos que no han sido mediados por un ser humano?, ¿qué sucede cuando la mayor parte de los textos ha sido creada por estas máquinas recombinatorias?

Por otra parte, hay desafíos más concretos que el AEE debe enfrentar en el presente: el lenguaje claro (LC), la formación de los estudiantes de ingreso y el vínculo con instituciones regionales.

Hacen falta propuestas específicas en formación, investigación y, especialmente, extensión en relación con el LC; este y las estrategias de accesibilidad y diseño universal, que buscan fortalecer el ejercicio de la ciudadanía, son áreas de suma importancia que aún debemos explorar.

Por otra parte, la formación en lectoescritura con la que llegan los estudiantes, dicho por ellos mismos, presenta grandes carencias. La formación ofrecida requiere un dominio avanzado de esta competencia, pero hay un problema más profundo: muchos ingresan a la universidad con el objetivo de aprender a escribir mejor, buscan un complemento de formación básica. Esto lleva a frustraciones en el estudiantado y a cuestionamientos en el equipo docente acerca de cuál es su lugar ante quienes acceden a un nivel terciario sin las herramientas necesarias para desempeñarse en él.

El plantel que conforma el AEE estuvo durante 15 años dedicado a la función de enseñanza. Por lo tanto, el desarrollo de la extensión y la investigación representa un desafío ―en el que se está trabajando con ahínco― y el vínculo con otras instituciones relacionadas con la actividad editorial es incipiente. En 2025 se coorganizaron las Primeras Jornadas Regionales de Corrección junto con la Asociación Uruguaya de Correctores de Estilo y se están estableciendo convenios con instituciones argentinas, pero el relacionamiento con otros agentes locales y regionales sigue pendiente.

A futuro será esencial que el AEE sostenga la línea iniciada de organizar actividades regionales académicas y de difusión; deberá fomentar investigaciones que contribuyan a la expansión de conocimiento sobre el mundo editorial, su vínculo con la lingüística y con los consumos culturales, a lo que se apunta con un programa de fortalecimiento de la investigación de calidad. Se deberá reforzar el sistema de grupos de trabajo (GT), mantenerlo en el tiempo e integrar al estudiantado ―a partir de la oferta de espacios de formación integral y de los GT para las jornadas por los ochenta años de la FHCE―.

Asimismo, desde 2024 se avanza en la reformulación de la oferta educativa de grado y posgrado que implica revisar el plan de estudios de la TUCE, proyectar una licenciatura en Edición y ampliar la oferta de cursos de educación permanente. Será necesario atender, con flexibilidad y precisión, las especializaciones que comienzan a consolidarse en el campo: correctores y editores que operan según el tipo textual, el formato de publicación o el tipo de intervención requerida.

Todo lo anterior deberá tener un desarrollo racional, sustentado en un sistema de evaluación y diagnóstico de las unidades curriculares, así como de los proyectos de investigación, aspecto indispensable para poder brindar una oferta académica de calidad.


1 Stoddard, R. (2002). A library-keeper’s business. Oak Knoll Press; cita en página 33.
2 Bajtín, M. (1999). Estética de la creación verbal. Siglo XXI.
3 Gómez Belart, N. (2018). Una lectura diacrónica sobre los modos de corregir. En IV Congreso Internacional de Correctores de Textos en Español. La palabra en la era digital (pp. 145-181). Asociación de Correctores de Textos del Perú.
4 Grafton, A. (2014). La cultura de la corrección de textos en el Renacimiento europeo. Ampersand.
5 Encyclopaedia Britannica. (s.f.). Humanities. Recuperado el 17 de mayo de 2025, de https://www.britannica.com/topic/humanities
6 Grafton, op cit.
7 Ídem.
8 Falkenburg, B. (2022). The two cultures, old and new debates on philosophy and the sciences. En G. Heinzmann y B. Loewe (Eds.), Comptes Rendus de l’Academie Internationale de Philosophie des Sciences: Tome I. Science’s Voice of Reflection (pp. 41-57). College Publications.
9 Blecua, A. (1983). Manual de crítica textual. Castalia.
Capaccioni, A. (2006). Mapas y memorias. Apostillas a una historia de la bibliografía. Documentación de las Ciencias de la Información, (29), 9-24.
Sáez Sánchez, C. y Castillo González, A. (1999). Paleografía e historia de la cultura escrita. Del signo a lo escrito. En Á. Riesco Terrero (Ed.), Introducción a la paleografía y la diplomática general (pp. 21-31). Síntesis.
10 Saferstein, E. (2013). Entre los estudios sobre el libro y la edición. El «giro material» en la historia intelectual y la sociología. Información, Cultura y Sociedad, (29), 139-166.
11 Darnton, R. (1990). The kiss of Lamourette: reflections in cultural history. Faber and Faber.
12 Rocca, P. (2021). Historias tempranas del libro. Impresores, textos, libreros en el territorio oriental del Uruguay, 1807-1851. Linardi y Risso.
13 Guedes Marrero, L., Luna Sellés, C., Torres Torres, A. y Gutiérrez Yanotti, N. (2022). Una aproximación a la historia de la edición en Uruguay. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. https://www.cervantesvirtual.com/obra/una-aproximacion-a-la-historia-de-la-edicion-en-uruguay-1138913/
14 Chargoñia, M. del P. (2018). La Tecnicatura Universitaria en Corrección de Estilo en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad de la República. En IV Congreso Internacional de Correctores de Textos en Español. La palabra en la era digital (pp. 89-104). Asociación de Correctores de Textos del Perú.
15 Fuentes, R. (2020). Del plomo al píxel. Una historia del diseño gráfico uruguayo. La Nao.
Jauneau, R. (1979). Petites imprimeries et techniques modernes. Unesco.
16 Chargoñia, op. cit.
17 Universidad de la República. (2005). Plan estratégico de desarrollo de la Universidad de la República 2005-2009. https://web.archive.org/web/20240507150945/https://udelar.edu.uy/portal/wp-content/uploads/sites/48/2021/11/Plan-Estrategico-desarrollo-2005-2009.pdf
18 Correa Buroni, F. (2024). La profesionalización de la revisión editorial en la Universidad de la República: a 15 años de la Tecnicatura Universitaria en Corrección de Estilo, experiencias y proyecciones. En Anais do I Encontro Internacional da Rede Latino-americana de Cultura Gráfica e III Rastros Leitores: Seminário Internacional da Edição e do Livro (pp. 215-222). Red Latinoamericana de Cultura Gráfica; Centro de Investigaciones en Arte y Patrimonio; Escola de Design, Universidade do Estado de Minas Gerais; Centro Federal de Educación Tecnológica de Minas Gerais; Programa de Pós-Graduação em Estudos de Linguagens.
19 Ídem.
20 Jarvis, J. (2023). The Gutenberg parenthesis. The age of print and its lessons for the age of the internet. Bloomsbury.

Nuevas líneas de investigación en Arqueología



En el laboratorio de microscopía de la Subunidad Departamento de Arqueología de FHCE se iniciaron dos nuevas líneas de investigación. Una relacionada con el manejo/domesticación de especies vegetales por parte de los grupos indígenas, y otra sobre cambio climático y evolución paleoambiental durante la prehistoria, ambas a partir del estudio de polen y fitolitos.

Estas líneas de investigación se materializan a partir de la adquisición de un microscopio Nikon de última generación obtenido a partir del Llamado a Fortalecimiento de equipos de la Comisión Sectorial de Investigación Científica.

Seminario sobre investigación afroindígena



El sábado 20 de setiembre, de 11.30 a 17.30 horas, se desarrollará el seminario presencial «Caminos comunes y desafíos para la investigación afroindígena en la región de frontera» en el Centro Universitario Regional del Este (CURE), sede Rocha.

En el marco del curso de Educación Permanente «Historia, arqueología y memorias afroindígenas», se compartirá un espacio de encuentro e intercambio sobre los diferentes ejes abordados a lo largo del curso. Este curso surgió como una propuesta del equipo del Proyecto para el Fortalecimiento de Trayectorias Integrales (CSEAM, Udelar): «Memorias, Territorio y Resistencia: activaciones colectivas para la construcción de la historia afro e indígena de Lascano e India Muerta, Rocha» del Laboratorio de Arqueología del Paisaje y Patrimonio del Uruguay (LAPPU).

Fue impulsado desde la Unidad de Educación Permanente del CURE y cuenta con el apoyo y participación docente de varios investigadores de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.

Afiche


Prórroga convocatoria 2026 Enclat



La revista Enclat convoca a la presentación de artículos para su Vol. 10, N.º 1 (2026) Dossier La recepción del arte y las culturas masivas desde la investigación empírica.

Prórroga para el envío de artículos: hasta el 15 de febrero de 2026

La pregunta por la recepción de las formas del arte y las culturas masivas ha ganado cada vez más lugar en las agendas de investigación latinoamericanas. Se ha abordado una constelación de problemas vinculados con este campo, como poner en discusión los modos de nombrar a los sujetos que se relacionan con las producciones culturales -en tanto audiencia, público, consumidores/as o usuarios/as-, explorar la relación entre los distintos procesos de socialización -que conforman las trayectorias individuales y colectivas- y las prácticas de recepción hasta debatir la relación entre dominación/resistencia. En un contexto de transformación cultural y mediática se vuelve ineludible la exploración de nuevas preguntas que repongan tanto las dimensiones de poder y hegemonía como los agenciamientos múltiples, sociabilidades y afectividades que se ponen en juego en las prácticas de recepción. Invitamos, en este marco, a enviar trabajos que piensen las formas contemporáneas de la recepción desde investigaciones de carácter empírico en torno a literatura, artes plásticas, cine, danza, música, teatro, medios de comunicación y plataformas digitales.

Coordinan:

Dra. Giuliana Pates, Escuela Interdisciplinaria de Altos Estudios Sociales de la Universidad de San Martín.
Dra. Deborah Duarte, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad de la República.

Cronograma de la convocatoria
  • Prórroga para el envío de artículos: hasta el 15 de febrero de 2026.
  • Fecha de publicación del dossier: junio de 2026.

Recibir el artículo no implica la aceptación.
Los artículos deben ser enviados a revista.enclat@gmail.com
Es imprescindible que el artículo enviado cumpla con las normas APA.
Normas para el envío: https://ojs.fhce.edu.uy/index.php/enclat/about/submissions

Recepción durante todo el año de artículos de temática libre y reseñas.

Encuentros Latinoamericanos recibe en todo momento artículos de temática libre y vinculados a las Secciones Estudios de Género; Pensamiento, Sociedad y Democracia; Estudios Agrarios; Estudios de la Cultura; Sección Inmigración, Estados, Empresas, Ciencia y Tecnología. También reseñas bibliográficas de libros publicados en los últimos dos años, siempre que cumplan con las normas editoriales establecidas por la revista.

Para realizar los envíos debe ser usuario o registrarse previamente, o enviar al correo electrónico revista.enclat@gmail.com

Acceder a Enclat aquí.

Boletín HumanidadES, 12 de setiembre de 2025



Taller de actualización para docentes de alemán



12 de setiembre, 15.00 a 18.00 horas, salón Villamil de FHCE.

Taller para docentes de alemán: Lectura fácil (“Leichte Sprache”) y la Lengua simplificada (“Einfache Sprache”) del alemán: ¿apto para las clases iniciales de alemán como lengua extranjera?

inscripciones hasta el 11 de setiembre en https://forms.gle/qzue7ETj6ZqokTX46

Tecnicatura Universitaria en Corrección de Estilo



Historia colectiva de la Tecnicatura Universitaria en Corrección de Estilo
Una historia hilada por muchas voces

La historia de una carrera universitaria es un tejido de tensiones y decisiones. La Tecnicatura Universitaria en Corrección de Estilo (TUCE) nació en 2009 para profesionalizar una práctica imprescindible hasta entonces dispersa e invisibilizada. Por la diversidad de quienes la pusieron en marcha y de quienes hoy la mantienen viva, pensar en la trayectoria de la tecnicatura equivale a imaginarla como una constelación de cabezas y manos: luces que unas veces se alinean y otras discuten su órbita, pero que en conjunto trazan un mismo mapa en torno al cuidado de la palabra y las perspectivas editoriales. Entre esas luces hay pioneras que, desde el primer día, brillaron y marcaron el rumbo. Sin embargo, lo que prevalece es la energía colectiva ―hecha de entusiasmos, debates y miradas diversas―, que constituye el verdadero motor de esta historia.

Antecedentes: del oficio autodidacta al reconocimiento universitario

Durante décadas la corrección se aprendió con las manos en la masa. A comienzos de los dos mil, un puñado de correctores de oficio reclamó una certificación formal. El clima era propicio: la Universidad de la República impulsaba carreras cortas y la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) abría sus puertas a nuevas dimensiones del conocimiento, como subrayó el exdecano Álvaro Rico en la celebración de la primera década de la TUCE. Esa convergencia permitió que en 2008 se aprobara la TUCE y que la primera cohorte iniciara clases en 2009.

Plan fundacional (2009-2013): cruzar disciplinas y abrir caminos

El plan inicial combinó asignaturas de Letras y Lingüística con espacios técnico-instrumentales ―Instrumentos y Recursos del Corrector de Estilo, Taller I, Taller II e Informática Aplicada a la Corrección de Estilo― que sumergían al estudiantado en situaciones reales de corrección.

El crecimiento del área se refleja en las incorporaciones docentes realizadas a lo largo de los años.

2009. Virginia Bertolotti, Pilar Chargoñia, Mariela Oroño, Giorgina Notargiovanni
2010. Daniel Vidal
2011. Raquel Conde, Ana Claudia de León
2013. Eliana Lucián


Reformulación y expansión (2014-2016): aprender de la práctica

La revisión de 2014 reforzó el eje técnico-instrumental y amplió el currículo.

2015. Ariel Collazo, Marisa Elizalde
2016. Sandra Román, Felipe Correa, Mariela Oreggioni, Maura Lacreu


Consolidación y crecimiento sostenido (2017-2020)

La matrícula se estabilizó en torno a 180 estudiantes anuales (229 en 2017) y los egresos promediaron veinte por año, cifras que reposicionaron a las tecnicaturas en la discusión presupuestal universitaria.

2017. Manuel Carballa, Mateo Izaurralde, Cecilia Torres
2020. Julia Ortiz


Fortalecimiento institucional (2023-2025)

En 2023, durante el decanato de Pablo Martinis (2022-), la FHCE creó el Área de Estudios Editoriales (AEE) e institucionalizó cargos docentes, tanto efectivos como interinos, además de generar nuevos contratos de apoyo para fortalecer el área. En esta etapa, docentes con trayectoria en la TUCE consolidaron su vínculo mediante cargos interinos o efectivos y, a su vez, se incorporaron nuevos, lo que amplió y diversificó el equipo académico.

2024. Raquel Franco, Ana Inés Rodríguez, Victoria Olivari, Ángela Díaz, Rosanna Peveroni, Eloísa Figueredo


Un cuerpo docente de perfiles diversos

El cuerpo docente de la TUCE es tan variado como los estudios editoriales que aborda: incluye profesionales de la edición comercial e independiente, diseñadores editoriales, investigadores en letras y lingüística, especialistas en enseñanza de idioma español y literatura, además de voces procedentes del periodismo cultural.

La tecnicatura se ha ido poblando de docentes procedentes tanto del ámbito profesional como del académico. Unas luces acercan la dinámica real de la industria editorial ―planificación de proyectos, criterios de producción y estándares editoriales―, otras, desde la investigación, aportan el rigor teórico y la reflexión crítica que anclan la carrera en la universidad. A estas se suman ya las primeras generaciones de egresados, que regresan como docentes para cerrar el círculo y avivar su resplandor, integrando nuevos saberes indispensables para la edición contemporánea.


Arquitectura académica: dos años, cuatro áreas, 180 créditos

El plan 2014 se articula en cuatro áreas ―Técnico-instrumental, Lingüística, Literaria y Formación General― que suman 180 créditos. El diseño equilibra teoría y práctica, talleres y pasantías, e invita a cada estudiante a negociar, a veces intensamente, su propio recorrido.


Qué hace un corrector de estilo

El corrector de estilo revisa ortografía, sintaxis, léxico, ortotipografía y coherencia global. El proceso combina:

  1. Corrección del original en procesador de texto (control de cambios, macros).
  2. Corrección de pruebas en pdf, con atención a la legibilidad y accesibilidad.


Así, el egresado interviene desde el inicio del flujo editorial y domina herramientas digitales especializadas. La diversidad de ingreso ―traductores, periodistas, bibliotecólogos, maestros― confirma la versatilidad del perfil.


Logros académicos y desafíos presentes

En el marco del fortalecimiento institucional, se ha logrado conformar el AEE y avanzar en la presupuestación inicial de cargos, lo que estableció una estructura organizativa sólida. Además, hay una red estable de pasantías en diversas instituciones y revistas académicas; el próximo desafío consiste en ampliar esta red hacia la prensa y los sellos comerciales.

En el ámbito de la investigación, el reto actual es constituir equipos de investigación TUCE-AEE. Por otra parte, es necesario revisar el plan de trabajo con una mirada crítica y plural, que permita enriquecer los enfoques y consolidar nuevas líneas de acción.


Diez años de celebración y reflexión

El 28 de setiembre de 2018 la TUCE celebró su primera década bajo el lema «La profesionalización de la corrección de estilo en Uruguay», con la conferencia de Marcela Castro y la ponencia de Silvana Tanzi y María Cristina Maqui Dutto, hito que recordó lo mucho alcanzado y lo que aún queda por discutir.

Jornadas 2025

El 25 y 26 de abril de 2025, la TUCE, en alianza con la Asociación Uruguaya de Correctores de Estilo, organizó las Primeras Jornadas Regionales de Corrección en la FHCE. El encuentro reunió a profesionales, docentes, investigadores y estudiantes para intercambiar experiencias sobre procesos de trabajo, salud laboral, herramientas informáticas ―
incluida la inteligencia artificial― y la relación entre corrección, edición y traducción. La conferencia inaugural estuvo a cargo de la correctora e investigadora argentina Nuria Gómez Belart, y las ponencias reforzaron el puente entre la práctica profesional y la reflexión académica que caracteriza a la tecnicatura.

Agradecimientos y memoria colectiva

Detrás de cada logro hay un mosaico de cabezas, manos y voces. El AEE agradece a todas ellas ―docentes fundadores y actuales, estudiantes, egresados y funcionarios, así como a docentes de otras áreas de la facultad― y dedica un reconocimiento especial a Pilar Chargoñia, Virginia Bertolotti, Mariela Oroño, Raquel Conde, Daniel Vidal, Giorgina Notargiovanni, Ariel Collazo, Eliana Lucián y Graciela Barrios, cuyas semillas fundacionales y dedicación sostenida han guiado la TUCE. Aunque hoy sus caminos los han llevado hacia otros rumbos, su legado mantiene viva la carrera.

Conclusión

Quince años después de aquella aula inaugural, la TUCE se reconoce en su constelación de voces: un conjunto diverso que, pese a los encuentros y fricciones inevitables, se alinea para defender la calidad del texto y la excelencia editorial. Profesionalizar un oficio no es solo otorgar títulos: es construir, en colectivo, un camino de legitimidad, rigor y servicio público para la cultura editorial del Uruguay.




Universidad de Puertas Abiertas 2025



La Universidad de Puertas Abiertas (UPA 2025) se celebrará el martes 16 y miércoles 17 de septiembre en el Campus Universitario Luisi Janicki: Pioneras Universitarias (Alberto Lasplaces 1620, Montevideo). La actividad se desarrollará de 9.00 a 17.00 horas, y se reserva el jueves 18 en caso de mal tiempo.

Con una convocatoria estimada de más de 15.000 estudiantes de educación media superior de todo el país, la UPA se consolida como el evento más grande del año de difusión de la oferta educativa de la Universidad de la República (Udelar). La propuesta, abierta y gratuita, busca acercar a los futuros ingresantes a la diversidad de carreras, programas y servicios de la universidad pública, promoviendo el acceso equitativo a la educación superior.

Desde su primera edición en 2009, la UPA se ha convertido en una de las principales iniciativas de la Udelar para democratizar la información sobre educación terciaria y orientar a las y los jóvenes en la elección de su futuro académico. El evento es organizado por el Programa de Respaldo al Aprendizaje (Progresa) y el Prorectorado de Enseñanza.

En 2025, la UPA vuelve a integrarse con otras actividades relevantes de la vida universitaria: la Presentación de Proyectos Estudiantiles de Extensión (CSEAM) y la Presentación de Proyectos de Apoyo a la Investigación Estudiantil (CSIC), reafirmando el carácter interinstitucional y multidimensional del evento.

Asimismo, se contará con la participación de otras instituciones del sistema de educación terciaria pública del país —como la UTU, la UTEC y la Escuela Militar— ampliando aún más el alcance y ofreciendo a los estudiantes una mirada integral sobre las opciones formativas disponibles en Uruguay.

Feria, talleres y actividades para estudiantes

El evento será inaugurado el martes 16 de septiembre a las 9.30 horas y durante dos jornadas ofrecerá:

  • Una feria interactiva con stands de facultades, servicios universitarios y otras instituciones educativas.
  • Talleres de orientación vocacional y actividades de apoyo a la elección de carrera.
  • Charlas informativas sobre becas y programas de inclusión.
  • Paneles con profesionales de diferentes áreas.
  • Presentaciones de proyectos estudiantiles de investigación y extensión.
  • Entrega de premio del concurso de escritura “Llego y te cuento”.
  • Actividades recreativas, artísticas y al aire libre.

En la edición 2024 participaron 12.000 personas, se instalaron 36 stands de la Udelar y 11 de UTU, se realizaron 15 talleres de orientación vocacional con más de 2.000 estudiantes, y se presentaron 77 proyectos estudiantiles de investigación, además de charlas y paneles académicos. Para este año, se espera superar ampliamente esa cifra.

Validación de identidad digital con ANTEL

En esta edición, la UPA contará con la presencia de ANTEL, que dispondrá de un stand en el que se realizará el proceso de validación de identidad digital. Este trámite es un requisito obligatorio para poder crear el usuario Udelar, necesario para inscribirse posteriormente en las carreras universitarias.

La idea de esta propuesta es que los y las estudiantes puedan acercarse con su cédula de identidad y adelantar este procedimiento en el marco de la feria. De esta forma, se busca evitar el cuello de botella que suele producirse en febrero, mes en que habitualmente se concentran las inscripciones y se saturan los locales destinados a esta gestión.

El concurso de escritura “Llego y te cuento” premiará a sus ganadores en la UPA 2025

En el marco de la Universidad de Puertas Abiertas se celebrará también la ceremonia de premiación del concurso estudiantil “Llego y te cuento”, una iniciativa que cerró su convocatoria con más de 200 postulaciones recibidas desde distintos servicios universitarios de la Udelar.

Este certamen surgió como un espacio para fomentar la escritura creativa y reflexiva entre estudiantes universitarios, promoviendo la imaginación, el pensamiento crítico y la expresión personal como herramientas fundamentales para la vida académica. A través del relato de experiencias, se buscó acompañar las trayectorias estudiantiles, especialmente en los procesos de ingreso, que suelen estar cargados de desafíos, aprendizajes y descubrimientos.

El concurso contempló las categorías de narrativa, poesía y relato gráfico, con la condición de que las obras no superaran las 1.500 palabras, lo que permitió desplegar la creatividad en distintos géneros y formatos bajo un marco común de equidad en la evaluación. El jurado valoró la creatividad, la pertinencia en relación con los objetivos del certamen y la calidad literaria de cada propuesta.

La ceremonia de premiación se llevará a cabo en la mañana del miércoles 17 de septiembre, durante la segunda jornada de la UPA 2025. Se entregarán reconocimientos en cada categoría, con premios principales —una notebook y un lector de libros electrónicos— además de menciones especiales a obras destacadas por su calidad o originalidad. Todas las personas premiadas recibirán un diploma acreditativo y sus producciones formarán parte de un libro colectivo que reunirá las obras más relevantes del concurso.

La iniciativa contó con la organización de Progresa, la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), el Programa de Lectura y Escritura Académica (LEA Estudiantes y Docentes), la Unidad Académica, la Comisión Sectorial de Enseñanza y Educación Permanente (CSEEP), además del apoyo del Servicio Central de Inclusión y Bienestar. El jurado estuvo integrado por referentes del ámbito literario, social y artístico, junto a representantes de la CSEEP.

De esta manera, la integración del concurso “Llego y te cuento” a la Universidad de Puertas Abiertas se convierte en un momento especial de reconocimiento al talento estudiantil, que refuerza el sentido de comunidad, la creatividad y la diversidad de voces que conviven en la vida universitaria.

La Universidad de Puertas Abiertas reafirma el compromiso de la Udelar con el derecho a la educación, la igualdad de oportunidades y la construcción de una universidad más inclusiva.

Programa de actividades.

Área de Estudios Turísticos



En pocos casos en el mundo las carreras de turismo se encuentran en las facultades de Humanidades, pues suelen estar vinculadas a las áreas de ciencias económicas o empresariales. En nuestro caso, tiene una clara explicación: cuando se iniciaba, lentamente, el proceso de descentralización universitaria —sin criterios tan definidos como los de la actualidad—, la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) apostó a salir del ámbito montevideano para contribuir con el desarrollo de los estudios en el interior del país. La idea era comenzar con un debe que la Universidad de la República tenía en ese momento: abordar el turismo desde la academia, cuestión que había comenzado a plantearse en la región en la década de los setenta, pero que hasta el momento no se había podido concretar, a pesar de ser un reclamo que venía haciéndose durante décadas. Solo basta ver la prensa de tiraje nacional para observar los reclamos tanto del sector político como del empresarial, que, también, habían sido planteados en los informes de diferentes consultorías contratadas por los sucesivos gobiernos nacionales y que fueron plasmados en distintos planes de desarrollo económico que tuvo el país.
Fue así que allá por 1997, la FHCE comenzó la primera experiencia con cursos itinerantes y descentralizados en distintas sedes del interior (Fray Bentos, Colonia, Maldonado). La cuestión más compleja en este proceso era que no se disponía de docentes formados en la disciplina, por lo cual los primeros provenían de otras áreas, como geografía, historia, antropología, sociología, ciencias económicas, entre otras. Esto implicó que todos debieran reperfilarse y agregar contenidos de turismo a su matriz disciplinaria original. Asimismo, al estar instaladas las sedes en ciudades del interior, acudían estudiantes de distintas regiones del país, incluyendo Montevideo.
Otra característica fue que en las primeras experiencias se contó con el apoyo logístico y financiero de las intendencias departamentales donde se dictaban las carreras.
La oferta era de técnico universitario en Turismo y, después de evaluar las experiencias de dos cohortes en cada sede, el Consejo de FHCE decidió que debían asentarse en un lugar a efectos de poder instalar cuerpos docentes y comenzar a generar masa crítica en las sedes regionales. De manera paralela, surgió un reclamo de la vieja Regional Norte (Salto), en conjunto con la Universidad Nacional de Entre Ríos (Argentina), para diseñar el primer plan de estudios a nivel de grado que tuvo el país y que se ha impartido en modalidad binacional desde 2005 hasta 2012; como vemos, veinte años ya transitados.

Unos años más tarde, en 2010, se decidió abrir un plan nacional en el CURE (Centro Universitario Regional del Este, sede Maldonado), donde ya se habían dictado los cursos de técnicos para dos grupos de estudiantes. En la actualidad, el plan de estudios 2014 se dicta únicamente en las sedes mencionadas (Salto y Maldonado) y tiene una característica diferente a otras ofertas educativas descentralizadoras. El grupo de docentes (grados 3 y 4) son cargos de planta de la FHCE; en una primera instancia, se logró instalar equipos docentes de cargos inferiores en cada una de las sedes que eran docentes de planta de los centros regionales. Recién en los dos últimos años y mediante recursos financieros concursables se han podido crear cargos grado 3 —en escaso número— en ambas sedes. Si bien esto demuestra un avance con respecto a veinte años atrás, cuando todo comenzó, dista mucho de las necesidades reales en cuanto a recursos humanos y a la precarización de los cargos de muchos docentes que siguen siendo contratados.
En resumen, podríamos decir que empezamos casi sin presupuesto y ahora tenemos un presupuesto mínimo que debe priorizar la función de enseñanza sobre las demás, cuestión relevante si se entiende que debemos lograr un mayor nivel de excelencia.
El hecho de que las licenciaturas estén en la FHCE ha marcado una impronta especial en los planes de estudios, pues generalmente el turismo es abordado desde lo económico, dado el peso significativo que tiene en las balanzas comerciales de los distintos países, incluso en el nuestro. Se debe recordar que durante el siglo XX la relación del turismo con el PBI osciló en valores entre el 2 y el 3 %; sobrepasó esto previo a la pandemia, cuando llegó al 7,5 %, y en 2024, luego del proceso de recuperación pospandemia, llegó al 5,5 %. Por lo tanto, en las ofertas de estudios en el ámbito global se priorizan más los elementos que contribuyen al crecimiento que implica para un país o destino que las características específicas de cada caso.
Desde la Unidad Académica Área de Estudios Turísticos, nuestra mirada es más amplia; entendemos el turismo como un campo interdisciplinario, y se lo aborda como una práctica social, en este caso turística, no solo por el peso que tienen las teorías de la movilidad en los tiempos actuales, sino también porque el turismo —en cualquiera de sus tipologías— es básicamente cultura. La delgada línea que separa ambos conceptos es muy débil y en algunos casos inexistente, como en el caso del turismo cultural, tipología que recobró fuerza en el período pospandémico, pero que también se puede observar
en todos los turismos alternativos, propios del siglo XXI.
Por lo dicho, el aporte de las disciplinas más tradicionales de la FHCE tiene un gran peso, de ahí la importancia de las dimensiones de análisis en temas históricos, antropológicos, sobre el patrimonio tangible e intangible y sus vinculaciones con los bienes culturales, las conceptualizaciones, así como las representaciones e imaginarios en torno a una actividad que económicamente tiene un valor importante al formar parte de la historia del país por más de un siglo. Pero lo que nos mueve es ver cómo esto es parte de nuestra identidad y de nuestro imaginario como sociedad uruguaya.
La cuestión es no solo ver el turismo como un elemento de crecimiento, sino problematizar un fenómeno tan complejo como multidimensional, por eso el hecho de indagar sobre conceptualizaciones propias del campo interdisciplinario, así como metodológicas, que permitan tener una visión más latinoamericana del turismo y no extrapolar modelos que nada tienen que ver con nuestro contexto y la realidad de la actividad turística como tal. De ahí la relevancia de bregar por una línea de estudios que nos diferencie de la predominancia de modelos y teorías que parten del mundo anglosajón y que, si bien son un antecedente importante, no necesariamente tienen hoy las mismas características. Esto es un hecho clave para el desarrollo de una línea más adecuada a las realidades latinoamericanas, por lo cual también importa —sobre todo en destinos consolidados de sol y playa— analizar las pautas de consumo y la emulación de prácticas sociales que las comunidades anfitrionas adoptan, a veces, en el vínculo con los visitantes.
Otra cuestión que nos convoca en distintas investigaciones es cómo lograr una mejor diversificación de la oferta turística del país mediante propuestas que, si bien no se destinan a un turismo de masas, como es el de sol y playa, tienen particularidades que deben ser rescatadas y puestas en valor. Es por esta razón que trabajamos con distintas comunidades que se encuentran en las zonas de influencia de los centros regionales donde se hallan las licenciaturas y donde se aplican los acuerdos logrados con instituciones en el área de planificación y gobernanza, como es el caso de los convenios suscritos con la Intendencia de Montevideo o el Ministerio de Turismo, solo por ejemplificar los más emblemáticos. También se realiza un trabajo más a demanda, como es el caso de las solicitudes de la Casa de la Universidad de Río Negro o la de Artigas. Esto se complementa con la labor llevada a cabo en diferentes
proyectos de Vinculación Universidad, Sociedad y Producción (Comisión Sectorial de Investigación Científica) y con pedidos concretos de algunas comunidades, que entienden el valor del turismo como una herramienta de desarrollo local. Este tipo de acciones también tiene su correlato en actividades de extensión, desde la participación en EFI (Espacio de Formación Integral) específicos o en otros de mayor amplitud hasta la coordinación de actividades concretas con las Unidades de Extensión de los Centros Regionales.
Si bien se ha sostenido que la carga de la función de enseñanza es muy fuerte, en estos veinte años se ha impulsado una investigación de carácter institucional, más allá de las desarrolladas individualmente por cada docente. Esto nos ha posicionado muy bien en el concierto regional y también en el ámbito iberoamericano, donde nuestros docentes se asocian en proyectos de investigación con colegas de otros países, participan en congresos y pasantías en el exterior, así como reciben colegas de otros países que vienen a hacer investigaciones en el nuestro y publicaciones en distintos formatos.
En estas décadas de desarrollo académico —tan solo veinte años—, se puede decir que se han definido macrolíneas de investigación que consolidan el trabajo de todos los docentes que forman parte del cuerpo docente de la FHCE como de los que están radicados en ambas sedes. Ellas son 1) bases epistemológicas del turismo, 2) historia, imagen y representaciones en turismo, 3) política turística y 4) innovaciones en políticas, estrategia y gestión de destinos.
El desafío actual es consolidar lo ya hecho, incrementar los recursos humanos y establecer más líneas de trabajo en contacto con las comunidades, para lograr una mejora en la calidad de vida de los residentes y una mejor oferta para los visitantes. A la vez, contribuir con un corpus teórico que refleje las posiciones de América Latina.


Área de Estudios Turísticos


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