Este año, la propuesta del Ministerio de Educación y Cultura para el Día del Patrimonio, titulada «Bicentenario en todos los pagos», celebra los 200 años del proceso histórico que dio origen a la independencia y a la creación del Estado Oriental del Uruguay, entre 1825 y 1830.
La Udelar acompaña esta celebración con una propuesta que integra a distintos servicios universitarios en una agenda común de actividades culturales, abiertas al público y gratuitas. Se incluyen visitas guiadas, charlas, exposiciones y presentaciones artísticas.
Udelar en cada región del país En 2025 la Udelar presenta su propuesta al país de cara al próximo presupuesto quinquenal, con una reforzada apuesta al desarrollo en cada región del país. Con el proceso de descentralización de la Udelar, cada vez más estudiantes acceden a educación universitaria en su propia región. En las ciudades donde la Universidad se ha instalado, se han producido transformaciones que favorecen el crecimiento y desarrollo local al brindar formación y oportunidades que antes no existían en la zona; así como un aumento en los egresos de enseñanza media.
La descentralización es una de las prioridades del plan estratégico, que propone consolidar y ampliar la presencia universitaria en todo el país, con nuevas carreras, fortalecimiento de equipos docentes radicados en sedes regionales, mejoras en infraestructura y descentralización de servicios de bienestar universitario. El desarrollo de la Udelar en el país permite reducir las inequidades geográficas, promover una mayor inclusión social y democratizar el acceso a la educación terciaria en todo el país.
La educación ha sido objeto de reflexión y problematización en Occidente desde la Antigüedad; y se destaca, en particular, la paideia de la Grecia clásica. Desde entonces, y hasta la actualidad, ha sido abordada en términos teológicos, filosóficos y científicos.
En la modernidad, en el marco de los procesos de colonización, Europa se consolidó como el principal modelo e inspiración para el pensamiento pedagógico, e influyó decisivamente en la configuración de los sistemas educativos nacionales. En menor medida, Estados Unidos también cumplió un papel relevante.
El desarrollo de los Estados modernos, en los planos económico, social, cultural y político, se sustentó en gran medida en la conformación de sistemas educativos nacionales. Más aún, estos no constituyen solo un apoyo, sino un elemento constitutivo del Estado nación, una de sus características esenciales. La escolarización representó una forma específica de materialización del proyecto de un Estado educador. En épocas anteriores, las prácticas educativas se estructuraban a partir de instituciones y espacios definidos: la familia (con variaciones según el rol de la madre o el padre, en función de las tradiciones culturales), los preceptores, el taller, el mercado, el trabajo rural y otros ámbitos destinados a preparar a los jóvenes para la vida adulta en su grupo social de pertenencia.
En el caso de Uruguay, es posible identificar dos tradiciones fundamentales en materia educativa: la normalista y la universitaria. Esta distinción no implica una oposición radical, sino el reconocimiento de rasgos específicos que permiten diferenciarlas.
La tradición normalista, articulada en torno a las escuelas normales, comenzó a desarrollarse hacia fines del siglo XVII en Europa y adquirió un papel central en los proyectos civilizatorios occidentales. En Uruguay, sus antecedentes se remontan a la fundación de la Sociedad Lancasteriana en 1821, durante el período prerrepublicano, y a la apertura de la primera escuela normal en octubre de 1829. La figura de José Pedro Varela resulta insoslayable, pues colocó la formación docente en el centro de sus reflexiones. También destaca Francisco Berra, quien enseñó pedagogía en las clases normales antes de la creación del Internato Normal de Señoritas en 1882. Así, la tradición normalista quedó firmemente inscrita en la historia educativa del país.
Por su parte, desde las primeras décadas del siglo XIX y bajo el influjo del modelo napoleónico, comenzó a gestarse la actual Universidad de la República. Entre 1849 y 1877, esta institución integró todos los niveles de enseñanza, desde el Gimnasio Nacional hasta la formación científica y profesional, y constituyó el germen de una universidad orientada tanto a la profesionalización como a la investigación científica y humanística. En paralelo con las escuelas normales, desempeñó un rol fundamental en la historia nacional y en la consolidación de un campo de reflexión pedagógica.
Esta bifurcación entre normalismo y universidad ha marcado la trayectoria histórica de la educación uruguaya y continúa vigente, como lo evidencian la Ley General de Educación (ley n.º 18.437) y los debates actuales en torno al proyecto de una universidad nacional de educación presentado por el Ministerio de Educación y Cultura en julio de 2025, cuyo propósito es fortalecer la educación pública y jerarquizar la profesión docente.
En cuanto a la formación en educación dentro de la Universidad de la República, es relevante señalar la creación, en 1978, de la Licenciatura en Ciencias de la Educación en la entonces Facultad de Humanidades y Ciencias. Esta iniciativa se apoyó en antecedentes pedagógicos significativos, entre los que destaca la obra de Carlos Vaz Ferreira, quien, con su extensa producción en torno a la enseñanza y la pedagogía, sentó las bases para constituir un campo de investigación autónomo dentro de las humanidades. Esta orientación buscó diferenciarse de la formación técnico-profesional destinada a la docencia en los niveles primario y secundario; no obstante, en sus fundamentos, objetivos, propósito, organización y contenidos, predomina un sesgo técnico, elemento que será revisado críticamente a partir de 1985.
Desde su creación, la Licenciatura en Ciencias de la Educación ha fomentado un campo de estudios plural y crítico, nutrido por diversas trayectorias docentes e investigativas, así como por el diálogo interdisciplinario con disciplinas como la historia, la filosofía, la lingüística, la literatura y la antropología. También ha mantenido una estrecha relación con la formación docente de magisterio y profesorado, y ha configurado un ámbito de investigación epistemológicamente diverso y con una agenda temática amplia.
En este contexto, el Instituto de Educación enfrenta múltiples desafíos, entre ellos, el de sostener una reflexión crítica sobre los procesos económicos, sociales, culturales y políticos desde una perspectiva pedagógica. Desde finales del siglo XIX, la reflexión educativa ha aspirado a contribuir a la construcción de una sociedad plural, democrática y republicana, basada en el derecho a la educación y en los mecanismos necesarios para garantizarlo.
Hoy, a este desafío histórico se suma un escenario radicalmente distinto, marcado por el uso masivo de internet y el avance de tecnologías como la inteligencia artificial, que plantean nuevas incertidumbres para el ámbito educativo. Además, enfrentamos cambios en la estructura social y en los procesos de subjetivación; son ineludibles las lecturas que se han desplegado desde los feminismos, la decolonialidad, el antirracismo. Ante este panorama, resulta indispensable generar conocimiento pedagógico crítico. Para ello, el Instituto de Educación cuenta con una tradición sólida y con el respaldo de las humanidades, que permiten afrontar este complejo desafío de manera colectiva y reflexiva.
El 25 de noviembre defendió su tesis de Maestría en Ciencias Humanas, opción Teorías y prácticas en educación titulada «Un estudio sobre el vínculo entre la esfera de la educación y la prisión moderna a partir del análisis del Programa Aprender Siempre (PAS) y Programa Nacional de Educación en Cárceles (PNEC) de la República Oriental del Uruguay».
Tribunal: Dra. Andrea Díaz Genis (directora de tesis), Dra. Cecilia Baroni, Mag. Francisco Scarfó, Mag. Natalia Barraco.
¡Felicitamos a Nicolás Jara!
Felipe Torres Irazoqui
El 25 de noviembre defendió su tesis de Maestría en Ciencias Humanas, opción Teorías y prácticas en educación «Disputas en torno a las políticas de educación sexual en el Uruguay contemporáneo (2005-2024)».
Tribunal:Dra. Paola Dogliotti Moro (directora de tesis), Dr. Diego Sempol (co director de tesis), Dra. Nilia Viscardi, Dra. Alejandra López, Dr. Santiago Zemaitis.
¡Felicitamos a Felipe Torres Irazoqui!
Gonzalo Javier Leitón Fraccaroli
El 28 de noviembre defendió su tesis de Maestría en Ciencias Humanas, Opción Historia Rioplatense «Cápsulas de tiempo. Historia de la grabación y reproducción del sonido en Uruguay (1877-1919)»
Tribunal: Dra. Mónica Maronna Giordano (directora de tesis), Dr. Nicolás Duffau, Dr. Leonardo Croatto, Dra. Isabel Wschebor.
Del 6 al 10 de octubre de 2025 en la Facultad de Información y Comunicación (San Salvador 1944).
Las actividades incluyen conferencias magistrales, mesas de ponencias, proyecciones audiovisuales, presentaciones de libros, encuentros y debates que abordan las múltiples dimensiones del carnaval uruguayo.
El CAICU es abierto y gratuito. Las únicas actividades del CAICU que tienen cupo en la participación son los talleres, por las dinámicas de trabajo propuestas. Todos los talleres se desarrollarán el sábado 11 de octubre en la Facultad de Información y Comunicación, entre las 10.00 y las 16.00 HORAS. La inscripción a cada taller se realiza mediante un formulario específico, disponible en caicu.uy/inscripcion/
El evento fue declarado de interés por el Consejo de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE), e incluye entre sus participantes a varios docentes y estudiantes de esta Facultad.
Atención: cambio de lugar de la actividad. Será en el salón 1 de la sede central de la Facultad de Derecho.
Sábado 4 de octubre, 15.30 horas en el salón 1 de la sede central de la Facultad de Derecho (18 de Julio 1824).
¿Cuáles son las historias de lucha de las trabajadoras sexuales en Uruguay? ¿Qué formas de organización construyeron para resistir la violencia, el estigma y la precarización? ¿Cuáles han sido sus principales conquistas y qué queda por hacer? Les invitamos a un espacio de encuentro, memoria y reflexión colectiva en torno a los caminos recorridos por las trabajadoras sexuales organizadas en las últimas cuatro décadas.
Esta actividad forma parte del proyecto “Restituir la historia a las mujeres: experiencias de organización de trabajadoras sexuales y trabajadoras domésticas durante la segunda mitad del siglo XX a las primeras dos décadas del siglo XXI”, financiado por la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC), Programa VUSP II.
Tiene como propósito ofrecer un espacio de encuentro, memoria y reflexión colectiva en torno a los caminos recorridos por las trabajadoras sexuales organizadas en las últimas cuatro décadas.
Actividad abierta con entrada libre. Se compartirá una merienda con café para amenizar el encuentro.
Organiza: Grupo de Estudios sobre Trabajo, Izquierdas y Género (GETIG).
Las «I Jornadas Interdisciplinarias La costa este como espacio de encuentro y movimientos», se desarrollarán los días 26, 27 de setiembre y 1 de octubre en Punta del Este, La Paloma y La Charqueada, respectivamente.
El evento tiene como objetivo pensar en comunidad sus transformaciones y desafíos junto a invitados nacionales y extranjeros con experiencia en el estudio de poblaciones costeras.
Esta propuesta de diálogo abierta a todo público es organizada por el Departamento de Ciencias Sociales y Humanas (DCSH) del Centro Universitario Regional del Este (CURE), Universidad de la República (Udelar,) a través de docentes e investigadoras/es en área como turismo, educación física, sociología, antropología y otras vinculadas a la Universidad de la República en el Este. El evento se compone de tres encuentros presenciales, realizados de forma secuencial para pensar las ciudades de Punta del Este, La Paloma y La Charqueada.
Las actividades son de carácter libre y gratuito, sin necesidad de inscripción previa, y tendrán lugar en sedes universitarias y otros espacios locales abiertos a la comunidad a fin de favorecer una amplia participación para compartir experiencias de investigación, acercar inquietudes, dar a conocer vivencias entre expositores y público presente. Asimismo, el evento se articulará con las preocupaciones de pobladores locales, organizaciones civiles así como gestores públicos a nivel municipal, departamental y nacional en aporte a construir en diálogo posibilidades para vivir mejor en nuestra región.
Este evento ha sido declarado de interés por el Ministerio de Turismo del Uruguay, y cuenta con el apoyo del Municipio de Punta del Este, Municipio de La Paloma y Municipio Enrique Martínez (La Charqueada). A su vez, han colaborado la Intendencia de Maldonado, Intendencia de Rocha e Intendencia de Treinta y Tres, especialmente a través de sus Direcciones de Turismo. El evento se lleva a cabo desde el Centro Universitario Regional del Este gracias al financiamiento de la Comisión Coordinadora del Interior de la Universidad de la República. Se cuenta, a su vez, con la colaboración de Punta del Este Ciudad Universitaria.
Fotografía: Caja 140, carpeta 140-C, Archivo Juan Oddone, Archivo General de la Universidad. Juan Oddone, junto a profesores y compañeros de estudio, recibiendo el título de Licenciado en Historia (12 de marzo de 1957). A su izquierda Blanca Paris.
La creación del Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Humanidades y Ciencias, en 1947, fue uno de los hitos fundamentales en el proceso de profesionalización que contribuyó a superar los paradigmas de la historiografía tradicional uruguaya. Esta última, vista como una práctica amateur y nacionalista, fue desafiada por un nuevo enfoque que procuraba el rigor metodológico y un compromiso crítico con el presente.
El primer director, el argentino Emilio Ravignani, fue una figura clave. Impulsó una política de internacionalización proactiva, que estableció una extensa red de contactos con más de mil instituciones y personas en todo el mundo. Su estrategia incluyó la creación de delegaciones permanentes del instituto en ciudades como Buenos Aires, Sevilla y Londres, que actuaron como cabeceras de puente para la academia uruguaya. Estas delegaciones fueron fundamentales para la búsqueda de fuentes documentales en el extranjero que enriquecieran el acervo del instituto y conectaran la historiografía local con el panorama global.
La muerte de Ravignani, en 1954, determinó que uno de sus principales colaboradores, Edmundo Narancio, asumiera como director interino. La gestión de Narancio fue compleja y conflictiva. En 1961, se produjo un cambio importante, en un proceso que no estuvo libre de conflictos, con la asunción del prestigioso doctor Eugenio Petit Muñoz como nuevo director.
La llegada del historiador argentino José Luis Romero en 1949, tras ser desplazado por el peronismo, complementó el rigor metodológico de Ravignani con una nueva perspectiva teórica. Romero propuso un paradigma que trascendía el relato de los hechos para enfocarse en los procesos pluriseculares y las representaciones sociales, lo cual requería un enfoque interdisciplinario. El Seminario de Historia de la Cultura, fundado en 1952, se convirtió en el principal taller y laboratorio de esta nueva forma de hacer historia, donde se formó una generación clave de historiadores uruguayos. El peso académico alcanzado por el seminario determinó que, posteriormente, se creara la Sección Historia de la Cultura, que estaría adscripta al Instituto de Investigaciones Históricas y sería dirigida de manera honoraria por Romero.
En este período, Juan Oddone y Blanca París se consolidaron como referentes del instituto. Fueron los primeros egresados de la Licenciatura en Historia. Su obra Historia de la Universidad de la República. La universidad vieja, 1849-18851 reflejó su compromiso con el presente al analizar el pasado de la institución en el contexto de las crisis de su tiempo.
Oddone sintetizó los principios de la nueva historia en un artículo de 1964, «Ensayística y espíritu científico»,2 considerado el manifiesto rupturista que abogaba por la cientificidad, la interdisciplinariedad y el trabajo en equipo. El Seminario de Historia de la Cultura, bajo su orientación, produjo obras emblemáticas como Cinco perspectivas históricas del Uruguay moderno,3 que sirvieron como bautismo profesional para jóvenes investigadores y demostraron la solidez de los nuevos enfoques.
Para fines de la década del sesenta, el instituto se había consolidado en el contexto del campo historiográfico uruguayo. En setiembre de 1970, como resultado tanto de cambios en el organigrama institucional de la facultad como de las nuevas orientaciones epistemológicas de la disciplina, la unidad académica pasó a denominarse Instituto de Ciencias Históricas. La transformación implicó, además, la creación de cuatro departamentos en el marco de los cuales se nucleaban los docentes de asignaturas afines: Historia del Uruguay, Historia Americana, Historia Universal e Historiología. Los directores designados fueron Eugenio Petit Muñoz (quien ocupaba también la dirección del instituto), Oddone, Armando Pirotto y Jesús Bentancourt Díaz, respectivamente.
El proceso de consolidación del instituto se vio abruptamente interrumpido por la intervención militar de la universidad. La naturaleza crítica y comprometida de la disciplina la convirtió en blanco del régimen. Los principales representantes, como Oddone, París y Lucía Sala, fueron expulsados de sus cargos y muchos se vieron obligados a exiliarse. La dictadura impuso un estricto control, que priorizaba una historia fáctica y oficialista.
A pesar de la opresión, la tradición investigativa se mantuvo viva en centros privados, como el CLAEH (Centro Latinoamericano de Economía Humana). Este espacio funcionó como una Facultad de Humanidades en la resistencia, donde gracias a la gestión de Carlos Zubillaga se siguieron impartiendo seminarios y se formaron nuevas generaciones de historiadores.
Con el retorno de la democracia en 1985, los académicos desplazados por la intervención fueron restituidos y se efectuaron llamados para la provisión interina de los cargos docentes. Como recurso para amortiguar el descenso académico que implicó el plan instrumentado por la dictadura, se restableció en la Licenciatura en Historia el plan 1960 mientras se estudiaba la creación de uno nuevo, acorde a la nueva realidad de los estudios históricos internacionales.
Oddone fue uno de los protagonistas de este proceso. Desde la dirección del Departamento de Historia Americana, se dedicó a reactivar las redes internacionales que había forjado antes de 1973. Mediante el envío de notas a diversos centros académicos, logró restablecer la comunicación y el intercambio de publicaciones, al recibir una respuesta rápida y efectiva. Esta política de reinserción internacional se vio reforzada por las visitas de prestigiosos historiadores, como Tulio Halperín.
El período que se inició entonces no estuvo exento de conflictos. Figuras clave que fueron incorporadas, como José Pedro Barrán, a pesar de su prestigio, fueron vistas inicialmente ―al decir de Gerardo Caetano― como extrañas4 por algunos sectores más tradicionales de la facultad. Esta tensión se agudizó con debates sobre el rumbo de la disciplina, como la polémica acerca de si la carrera de Historia debía quedarse en Humanidades o integrarse en la nueva Facultad de Ciencias Sociales. Las dificultades también se manifestaron en situaciones complejas que propiciaron el distanciamiento de docentes como Caetano y José Pedro Rilla. Se trató de circunstancias que reflejaban profundas divergencias de carácter académico y profesional.
En el plano epistemológico, esta etapa no representó un quiebre, sino una profundización del paradigma crítico y disruptivo de la nueva historia. La década del noventa fue ―como lo plantea Marisa Silva Schultze5― un momento crucial para los historiadores uruguayos. En medio de la reorganización de la universidad, se impulsó una mayor profesionalización del oficio. A pesar de los desafíos, como la escasez de posgrados, el cuerpo de historiadores de la facultad fortaleció sus vínculos con colegas de otras naciones, lo que enriqueció sus investigaciones.
Por otro lado, la labor de figuras destacadas como Barrán fue esencial para esta renovación. Su influyente libro Historia de la sensibilidad en el Uruguay6 se convirtió en un punto de referencia, al proponer nuevos temas de estudio como lo privado y lo cultural, y al desplazar el foco del poder político-estatal hacia una variedad de actores sociales. Este enfoque no solo modernizó la metodología, sino que también creó un nuevo marco de trabajo para la investigación histórica.
Una de las innovaciones más importantes de la década del noventa fue la implementación de la formación de posgrado. Se organizaron maestrías en Ciencias Humanas, coordinadas por la Comisión Directiva del Instituto de Ciencias Históricas. Las opciones ofrecidas, como Estudios Latinoamericanos y Estudios Migratorios, han variado desde entonces. Actualmente, la maestría se enfoca en la opción Historia Rioplatense.
Esta oferta académica se expandió notablemente con el lanzamiento del doctorado en 2013, que presentó un diseño curricular novedoso y dinámico, centrado en la investigación. Su estructura incluye un Seminario de Tesis durante el primer año y un Seminario Permanente de Investigación en los años siguientes.
Estos programas constituyeron una experiencia fundamental en la formación de las nuevas generaciones de historiadores. Contribuyeron a reducir una brecha en la formación local en comparación con el panorama internacional y alinearon la disciplina con los desafíos y requerimientos globales. Además, permitieron el valioso aporte de reconocidos especialistas de otros países, quienes brindaron a los estudiantes uruguayos la oportunidad de conocer directamente las nuevas tendencias epistemológicas, temáticas y heurísticas de la disciplina en el ámbito internacional. Este desarrollo marcó un nuevo capítulo en el proceso de internacionalización de la historiografía uruguaya, que ya no dependía, como en sus inicios, exclusivamente de los vínculos personales y la buena voluntad de algunos investigadores.
La perspectiva del Instituto de Historia en el contexto de la historiografía nacional es sumamente prometedora. Se observan los frutos de la implementación del plan de estudios 2014, que lleva más de una década en vigor y sustituyó al de 1992. Este nuevo plan se caracteriza por su enfoque moderno y su visión de una formación integral para el historiador. Promueve no solo el conocimiento teórico y las habilidades de investigación, sino también una nueva concepción del rol del historiador en la sociedad.
La posibilidad de cursar asignaturas en otras facultades y de participar en distintas experiencias formativas con otros servicios universitarios fomenta una formación holística. Se integran la investigación, la docencia y la extensión, y se fortalece el compromiso del historiador con la comunidad.
Por otra parte, la consolidación de los programas de posgrado a nivel de maestría y doctorado contribuye a una especialización que está a la altura de las exigencias internacionales y las nuevas líneas de investigación. La formalización de programas de investigación y el acceso a más oportunidades de financiación nacional e internacional, sin duda, posicionan al instituto en una senda muy positiva.
La reconfiguración del organigrama académico, con la creación de unidades académicas en 2022, busca dinamizar la formación para responder a los requerimientos del nuevo tiempo. Los antiguos departamentos se han transformado en subunidades ―como las de Historia Mundial, Historia del Uruguay, Historia Americana y Teoría e Historiografía―, lo cual, si bien mantiene la organización por áreas de conocimiento, estimula la realización de programas compartidos y el agrupamiento de docentes en una o más unidades.
Esta nueva estructura favorece el cumplimiento de las funciones universitarias en su integralidad y se espera que contribuya a que el conocimiento histórico y sus profesionales estén al servicio de la sociedad, que es, en última instancia, la que con su apoyo y esfuerzo hace posible esta formación.
Las líneas de investigación que actualmente desarrollan los integrantes de las distintas subunidades ofrecen una valiosa perspectiva sobre la orientación de la historiografía en Uruguay. Al abordar la historia conceptual y la difusión de ideas políticas a través de la prensa y discursos transimperiales, se abre un camino para entender la formación de las identidades nacionales de manera más profunda y superar los enfoques tradicionales. La investigación sobre izquierdas, culturas trabajadoras y su relación con el cine complejiza la narrativa histórica al incluir a actores sociales que tradicionalmente han sido poco representados. De manera similar, los estudios sobre la dictadura y la memoria reciente desde una perspectiva local y regional son cruciales para el desarrollo de una historia más inclusiva. Por último, al enfocarse en temas como migraciones, pobreza, religiones y género, y al debatir sobre la preservación digital de archivos y la metodología en la era digital, el instituto se posiciona en la vanguardia de la disciplina y demuestra un compromiso con la renovación teórica y la relevancia social del oficio del historiador en el siglo XXI.
1 Oddone, J. A. y París, B. (1963). Historia de la Universidad de Montevideo. La universidad vieja, 1849-1885. Universidad de la República. 2 Oddone, J. A. (1964). Ensayística y espíritu científico. Número, 2.da época, (3), 152-158. 3 Mourat, O., Mariani, A. A., Jacob, R. Pellegrino, A., Di Segni, R. y Rodríguez Villamil (1969), Cinco perspectivas históricas del Uruguay Moderno. Fundación de Cultura Universitaria. 4 Correa Morales, J. y Rey, M, (2024). «Siempre he sido un historiador antes que nada». Entrevista a Gerardo Caetano. Contemporánea, 18(1), 182-208, cita en página 187. 5 Silva Schultze, M., (2016). Panorama historiográfico de los noventa. Cuadernos del Claeh, 35(104), 165-185. 6 Barrán, J. P. (1989), Historia de la sensibilidad en el Uruguay. T. I. La Cultura Bárbara (1800-1860) y.T. II. El Disciplinamiento (1860-1920). Ediciones Banda Oriental.
Este minucurso lo dictará el profesor Ezequiel Ludueña (UBA / UNLAM, Argentina), el 3 y 4 de octubre, de 14.00 a 18.00 horas, en el salón Ibáñez de FHCE.
Se abordará la noción de Principio y la relación causal en el neoplatonismo tardoantiguo y medieval. Perspectivas de Plotino y de Proclo en discusión, y la recepción en Eriúgena a través del falso Dionisio.
Organizan e invitan: Área de Historia de la Filosofía Antigua, Área de Historia de la Filosofía Medieval, Instituto de Filosofía.
* Ezequiel Ludueña es Licenciado y Doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires. Es investigador del Instituto de Filosofía de esa misma universidad y se dedica a estudiar y divulgar la historia del pensamiento filosófico en la Edad Media. Ha dictado conferencias en universidades de América Latina y Europa. Tradujo y comentó textos de la tradición platónica antigua y medieval y publicó numerosos artículos en diversas revistas especializadas y de divulgación. Actualmente, dirige el proyecto de investigación UBACyT: Los traductores medievales y sus precursores y codirige el proyecto FILOCyT: Filósofas Tardomedievales y Modernas, radicados ambos en el Instituto de Filosofía de la UBA. Es Profesor Adjunto Regular a cargo de la cátedra de Latín Filosófico de la carrera de Filosofía de la UBA; Profesor Adjunto a cargo de la materia Elementos de Filosofía de la carrera de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de la Matanza (UNLaM); Jefe de Trabajos Prácticos de las materias Historia de la Filosofía Medieval y Problemas de Historia de la Filosofía Medieval de la carrera de Filosofía de la UBA; Profesor Titular de Latín Filosófico I y II en la carrera de Filosofía de la Universidad de Ciencias Sociales y Empresariales (UCES); Profesor Titular de la cátedra de Historia de la Filosofía Medieval del Profesorado de Filosofía del IES N°1 “Dra. Alicia Moreau de Justo”; y Profesor Titular de la Maestría de Estudios Medievales de la UBA. Es también Secretario de Redacción de la revista científica Cuadernos de Filosofía, creada en 1948 por Carlos Astrada.
El Programa de Apoyo a la Investigación Estudiantil (PAIE) abrirá su periodo de postulación entre el 1 de octubre y el 15 de noviembre. El 15 de octubre la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) dará una charla informativa sobre esta nueva edición. La Universidad de la República, a través del Prorrectorado de Investigación, abrirá las postulaciones al Programa de Apoyo a la Investigación Estudiantil (PAIE), una iniciativa destinada a promover que estudiantes de grado tengan su primera experiencia en investigación.
El programa financia proyectos por hasta $50.000, con una duración de 6 o 9 meses, y constituye una actividad creditizable (sujeta a definición de cada licenciatura).
Requisitos para postularse
Formar un equipo con al menos dos estudiantes.
Contar con la orientación de una o un docente (grado 2 o superior).
Definir un tema de investigación de interés.
Fechas clave Las postulaciones estarán abiertas del 1º de octubre al 15 de noviembre. Además, el 15 de octubre a las 11:00 horas se realizará una charla informativa virtual, en la que se presentarán los detalles del programa y se responderán consultas de los estudiantes interesados.