Entrevista a Natalia Estela (NE) y Paola Dogliotti (PD), integrantes de la línea de investigación Políticas Educativas y Políticas de Educación Física del Grupo de Investigación Políticas Educativas Cuerpo y Curriculum (FHCE-ISEF de la Udelar)
Edición: Silvina Páez, Natalia Estela y Paola Dogliotti
Entrevistador: Felipe Torres
Grabación: Sección Gestión de la Comunicación de ISEF-Udelar
Foto: Envato
En esta entrevista se presenta un análisis sobre el papel que está jugando la educación emocional en el sistema educativo uruguayo. Se intenta poner en discusión y sensibilizar sobre la simplificación que está operando en el tratamiento de lo emocional, al sustituirse la reflexión moral y ética por el control emocional.
¿Qué es la educación emocional?
NE: La educación emocional es un conjunto de prácticas, de políticas educativas, perspectivas teóricas y propuestas que se proponen abordar las emociones en el ámbito educativo y abordarlas principalmente desde el punto de vista de la gestión, manejo o control de las emociones. Podemos comprenderla como un dispositivo o una técnica que es también funcional a la racionalidad neoliberal.
PD: Algunas autoras británicas como Ecclestone (2017) o autores como Pykett, Jones y Whitehead (2017) le llaman gobernanza terapéutica y gobernanza psicológica. Esto lo que implica es justamente una manera de gobierno de las emociones a nivel de las políticas educativas a nivel central, pero también más extendido a nivel de las redes que se han tejido desde distintos organismos internacionales hasta organizaciones de la sociedad civil, distintos grupos, ONGs. De esta manera, lo que logran es expandir esto en una trama que va de lo macro a la micropolítica, de las autoridades hasta el nivel de las prácticas cotidianas. Se produce, en este sentido, un gobierno multiescalar que se centra en la gestión de las emociones y en los afectos desde el lugar que informan perspectivas de la psicología positiva, que terminan siendo muy reduccionistas. Lo que tienden estas perspectivas es a fomentar que el niño y las personas cuenten cómo se sienten y reducen el acto educativo a una cuestión muy centrada en la emoción, minimizando lo que es la transmisión cultural.
¿Qué marcos teóricos sustentan las propuestas de la educación emocional y habilidades emocionales?
NE: Los marcos teóricos que sustentan las perspectivas de la educación emocional y estas propuestas centradas en las competencias socioemocionales están vinculadas en torno a tres principales líneas: la inteligencia emocional cuyo principal referente es Goleman, la psicología positiva que es una rama de la psicología bastante nueva sobre todo en los últimos 30 años desarrollada por Martin Seligman y el marco teórico de las neurociencias. Esos tres marcos teóricos son los que sustentan y legitiman fundamentalmente la incursión de las habilidades socioemocionales en el sistema educativo.
¿Qué son las habilidades socioemocionales?
NE: Desde estos marcos teóricos se las entiende como capacidades o habilidades que se pueden adquirir, aprender o desarrollar para, desde un punto de vista emocional, adaptarse al entorno, resolver dificultades o enfrentarse a contextos adversos con distintos tipos de dificultad o adversidad. Por ejemplo, la resiliencia, el optimismo, la autoconfianza, la autovaloración, la autoestima, son distintas habilidades socioemocionales. Es muy importante entender el vínculo que tienen con el vocabulario empresarial o de la gestión. Entonces, tanto en las habilidades socioemocionales como en el ámbito del trabajo son habilidades que se buscan desarrollar para un manejo eficiente, para un control eficiente de las emociones. Y también como un relacionamiento eficiente entre pares, en los vínculos en el trabajo.
PD: Los autores Eva Illouz y Edgar Cabanas que desarrollan justamente este tema, dan ejemplos de cómo se han contratado a nivel de muchas empresas, a nivel mundial, a psicólogos positivos para trabajar con los empleados cuando, por ejemplo, tienen que hacer reducciones salariales, cuando bajan las condiciones de trabajo, despidos, etc. Para afrontar esas situaciones, pero en términos individuales. En el marco de una racionalidad donde se lo entrena al individuo para afrontar en forma individual y sobre todo poner una responsabilidad en el individuo de enfrentar situaciones críticas o situaciones difíciles.
De alguna manera, se vacía de una mirada más estructural del orden social, de las relaciones y conflictos, de las injusticias y promueven siempre esta idea de lo positivo, de que tenemos que estar siempre alegres, siempre contentos, pero de una manera, en cierta medida, superficial y hasta con cierta compulsión a estos estados positivos en contraposición a los negativos. Estamos con una cultura, y justamente el libro de ellos [Illouz y Cabanas] Happycracia, cuestiona la una idea de “tenemos que estar bien” porque dicotomiza las emociones positivas de las negativas (entre comillas negativas, porque no tendrían por qué considerarse negativas) y se tratan de reprimir. Pero desde las sociologías críticas se plantea que muchas veces es necesario la ira, la furia, sentimientos frente a situaciones precisamente injustas de la sociedad, poder tener otro tipo de afectos o sentimientos, justamente que son, entre paréntesis, lo esperable para esas situaciones.
NE: Desde el campo de las psicologías positivas las habilidades socioemocionales se presentan como medibles, evaluables, entonces se puede, con determinados dispositivos, evaluar el grado de habilidad de esas emocionales con las que cuenta un alumno, y también pueden ser objetivables, enseñables, transmisibles. Es central esta idea de la clasificación entre positivo y negativo que proponen estos marcos teóricos, donde las emociones o habilidades positivas se buscan desarrollar y potenciar en los alumnos y alumnas, y las negativas se buscan reprimir, controlar y autorregular. Entonces ahí el manejo y la gestión justamente van hacia potenciar y desarrollar las emociones positivas y reprimir las emociones negativas.
[…] De alguna manera, se vacía de una mirada más estructural del orden social, de las relaciones y conflictos, de las injusticias y promueven siempre esta idea de lo positivo, de que tenemos que estar siempre alegres, siempre contentos, pero de una manera, en cierta medida, superficial y hasta con cierta compulsión a estos estados positivos en contraposición a los negativos.
¿Qué miradas sobre el educativo propone la educación emocional? ¿Cómo se relaciona con la privatización?
PD: Hay estudios que han indagado la psicología positiva, las articulaciones que ha hecho y los financiamientos que han obtenido sus propuestas a partir de multinacionales y empresas que las financian, hay hasta universidades enteras. Realmente es como una gran red, una maraña que se teje en múltiples direcciones. Y en ese sentido me parece también importante destacar la idea de que si bien toman cuestiones populares, de los libros de autoayuda, del mundo en sentido popular, de ámbitos que no son científicos, dicen estos autores [Illouz y Cabanas] que los han llevado al campo científico dotándolo de mayores elementos científicos como gráficas, cuadros, índices, mediciones. Eso genera un mayor poder de adhesión, de fundamentación y de estatus de lo que está promoviendo la educación emocional. Las investigaciones que comprueban el impacto de la educación emocional en el ámbito educativo, llevan mediciones y dicen “el trabajar con educación emocional genera mejores aprendizajes”, o que “genera en los niños mayores niveles de aprendizaje”. Bueno, esto no solamente ha sido criticado desde muchos puntos de vista, sino también que tiene falacias y errores a nivel metodológico, a nivel epistemológico, a nivel teórico. Distintas críticas han recibido de distintos campos científicos mostrando que esta relación tan directa, no es tan así. Es así para que la gente y actores políticos lo sigan apoyando, porque esto ha generado gran adhesión a nivel político, de las políticas educativas, a nivel parlamentario, con proyectos de ley. La educación emocional tiene un gran nivel de adhesión. Podemos cuestionar esa relación tan directa con la mejora de los aprendizajes, no es así.
NE: Otra de las articulaciones que propone la psicología positiva con la educación está centrada en la idea del bienestar, y el bienestar acá está mucho más centrado en una dimensión individual que una dimensión más colectiva o desde lo público. Son políticas que buscan responsabilizar a los individuos en lugar de garantizar o proporcionar y proveer el bienestar. Entonces, el bienestar pasa a ser algo que cada quien debe desarrollar, en su individualidad, con diferentes estrategias, en lugar de ser algo provisto y garantizado a nivel de las políticas educativas y políticas públicas.
Entonces, el bienestar pasa a ser algo que cada quien debe desarrollar, en su individualidad, con diferentes estrategias, en lugar de ser algo provisto y garantizado a nivel de las políticas educativas y políticas públicas.
¿Qué relación tiene la educación en habilidades emocionales con los contextos de pobreza?
PD: Sí, ese es otro aspecto clave que se ha articulado. Por ejemplo, las políticas educativas actuales en Uruguay, los principales documentos, en el Plan de Desarrollo Educativo [2020-2024] por ejemplo, cuando se hablaba de educación emocional, en general se articulaba con los contextos de mayor vulnerabilidad social y para esas poblaciones focalizadas. Se articuló con este discurso que ya viene desde las políticas educativas de los 90, de cómo “para poblaciones pobres hay que hacer programas específicos”. Un programa específico sería estos proyectos y estas técnicas, que se han difundido, estas dinámicas de educación socioemocional. Y a modo de ejemplo, los centros María Espínola, que fue uno de los programas dirigidos a poblaciones vulnerables de este gobierno [2020-2024], que se han expandido y han sido una de las principales políticas. Ahí se articulaba la educación socioemocional con estas poblaciones. Otro ejemplo, en los procesos de pandemia de COVID-19 también, la educación emocional vinculada con la vulnerabilidad y pobreza vino en una ola muy fuerte de recomendaciones de trabajar lo socioemocional en la pandemia. Nosotros no vamos a desconocer que se trata de una situación crítica y especial y que es necesario abordar sus efectos sociales y emocionales. El tema es cómo abordarlos y desde qué punto de vista; qué se genera o no se genera y qué efecto produce. Qué construcción de sujeto estamos promoviendo cuando hacemos una agudización tal que parece que todo tiene que pasar por una cuestión emocional. Un asunto clave, me parece que la educación emocional no se trata de propuestas que se promueven desde una visión de las dinámicas estructurales que forman lo social, sino por el lado de ¿cómo me puedo sentir yo? ¿cómo me siento hoy? Entonces, el niño tiene que expresar sus sentimientos y saber expresar sus sentimientos como si siempre pudieran ser representados. Muchas veces no se sabe o no se puede poner en palabras y eso es algo justamente del orden social. Si bien no todo se puede poner en palabras, estas psicologías desconocen eso y se centran en que todo se puede representar, decir, y de este modo terminan simplificando y ubicando al niño en un lugar muy vulnerable, de expresión y exposición de sus sentimientos. Pero después, ¿qué pasa? no hay más nada atrás de eso: ni trabajar con las causas de los conflictos que los niños pueden traer, ni trabajar en forma más interdisciplinaria. Sino que son dinámicas y manifestaciones muy instrumentales. Se trabaja en la superficie… y centrarse todo el tiempo en lo emocional; de esta manera se termina ubicando al sujeto en un lugar de carencia, o sea, generando sujetos más vulnerables, a la inversa de lo que se pretendía solucionar. Se obtiene el efecto inverso, seguir ubicando a las niñeces y adolescencias en ese lugar de vulnerable, de carente, que le falta trabajo, esta vez sobre la emoción.
Nosotros no vamos a desconocer que se trata de una situación crítica y especial y que es necesario abordar sus efectos sociales y emocionales. El tema es cómo abordarlos y desde qué punto de vista; qué se genera o no se genera y qué efecto produce. Qué construcción de sujeto estamos promoviendo cuando hacemos una agudización tal que parece que todo tiene que pasar por una cuestión emocional.
¿Cómo se ubica la educación física en relación a la educación emocional?
NE: Analizar críticamente la perspectiva de la educación emocional desde la educación física es interesante porque en este nuevo programa de ANEP que se elaboró a partir del año 2020 en Uruguay, la educación física aparece como un área especialmente relevante y con potencial para el desarrollo de los aspectos emocionales o de estas habilidades socioemocionales. Entonces ahí los cuatro contenidos estructurantes de la educación física, que son en este programa el juego, la gimnasia, el deporte y la conciencia corporal están definidos a partir de aspectos emocionales. Eso es una particularidad y una novedad de este programa y que en los programas anteriores no estaba tan presente. Entonces, por ese lado es interesante observar a qué se debe esa vinculación tan directa entre la educación física y lo emocional. También podemos pensar que en toda práctica que tiene que ver con el movimiento y con el cuerpo el afecto y la emoción son cuestiones intrínsecas y que siempre están ahí más allá de que no sean el eje del trabajo o el objetivo a enseñar o a trabajar. Entonces esa dimensión tampoco la podemos desconocer y también por eso es interesante analizar desde qué lado se está proponiendo en estos nuevos programas abordar las emociones desde la educación física. Por otro lado, también es interesante analizar desde la educación física estos marcos discursivos porque la idea de habilidad o de competencia están presentes en ambos discursos. La centralidad en el estudiante o en el individuo que aprende, también está presente en los dos discursos, así como las ideas de entrenar, desarrollar o aprender algunas capacidades o habilidades también permite en un futuro desarrollarse o desenvolverse en entornos con dificultades y eso es también característico tanto del marco teórico si se quiere tradicional o hegemónico de la educación física y también en el marco teórico de las habilidades socioemocionales. Esa idea de poder adquirir habilidades para después desenvolverse en entornos con incertidumbre, con dificultad también está presente en los dos discursos.
PD: Acá hay un nuevo giro porque este giro justamente es un giro similar a lo que Ana Abramowski analiza como el giro de lo moral a lo emocional o psicoterapéutico, que no son lo mismo. Es diferente a los valores, la formación ciudadana, la formación ética y política en términos más amplios de los sistemas educativos modernos. Ahora con esta cuestión donde todo se terapeutiza en las aulas, hay una cierta emocionalización también a partir de esto de la educación física desde otro lugar.
¿Qué miradas críticas a estas perspectivas podemos hacer desde el grupo PECUC?
NE: Desde el grupo podemos criticar estas perspectivas en relación a la idea de sujeto que proponen, que es un sujeto centrado en la individualidad, en esa dimensión interior y también desde el punto de vista de pensar a lo educativo sin su dimensión más política o ética, sino más bien lo educativo pensado desde el lado de la adaptación o de que los individuos se adapten a las condiciones difíciles del entorno o del contexto sin tener en cuenta los aspectos más estructurales de la educación.
PD: Nuestro grupo se llama Políticas Educativas Cuerpo y Curriculum, una de las líneas es el análisis de las políticas actuales contemporáneas de educación física y su relación con las políticas educativas. Entonces, lo que estamos haciendo es tratar de ver un análisis más general de estos autores que estuvimos citando, de una crítica a la educación emocional, pero a su vez poder profundizar sobre el cuerpo. ¿Qué cuerpo hay ahí y cómo se articula? La teoría de los afectos ha focalizado mucho, por ejemplo Sara Ahmed, en la cuestión del cuerpo, así como los nuevos materialismos feministas también han profundizado en esto. Otra cuestión central, veíamos también esto con las aportaciones de Juana Sorondo, que la educación de las emociones genera una gran adhesión y no es tan disputable como, por ejemplo, el tratamiento de la educación sexual integral en el sistema educativo que sí ha tenido una gran disputa. Sobre todo, se han opuesto a que el sistema educativo genere cartillas, guías de educación sexual en las aulas. O sea, ha sido un objeto que han disputado, a diferencia de la educación socioemocional que genera gran adhesión. Por ejemplo, a fines de 2024 hubo una ley tratándose en el parlamento que fue apoyada en una cámara por todos los partidos políticos. Aunque luego en la otra fue frenada por el partido Frente Amplio. En términos generales, en forma ingenua, uno diría: ¿quién se va a oponer a trabajar la autoestima, la creatividad, el espíritu crítico, la conciencia corporal, cuestiones afectivas con los niños? Evidentemente eso no tendría por qué objetarse, ¿no? Entonces, nosotros estamos tratando de generar insumos para poder ver lo que hay detrás de todo esto, las redes de articulación entre empresas, grupos conservadores. Nosotros consideramos que seguir promoviendo estas leyes, seguir generando esta cuestión como una avalancha no genera mayores derechos a la educación sino al contrario, cercena tiempos y prácticas educativas donde se ponga en el centro la transmisión de conocimientos, los valores. No una cuestión tan instrumental como lo emocional, sino trabajar sí los valores, la cuestión ética, la cuestión ciudadana, pero imbricada con el saber y trabajando en las condiciones de materiales de existencia, las estructuras sociales, la injusticia social, en definitiva, cómo podemos hacer para generar sociedades cada vez más justas y democráticas.
